EL VIENTO VIENE DE FRENTE

Société: "Claras presiones de fin de ciclo"

Cada dos semanas Albert Edwards, estratega jefe de Société Générale, envía una nota a sus clientes en la que -casi siempre- hace predicciones apocalípticas sobre el futuro de los mercados. Albert Edwards es lo que llamamos un "siempre-bajista", o sea siempre pensando que el mercado va a explotar, y que los principales índices como el S&P 500 y el Dow Jones Industrial Average van a caer mucho. A veces tiene razón, y algunas veces está equivocado, pero él es consecuente.

 

Albert Edwards, estratega jefe de Société Générale, estuvo anticipando una "Era de Hielo" por quiebra del mundo financiero tal, que destruirá la riqueza, el empleo y casi todo lo demás. Para él, la guerra comercial entre USA y China, antecede a otra entre USA y Alemania.

Edwards se ha equivocado en varias ocasiones, a ojos del mercado. Pero él vuelve a insitir.

Edwards no es el único analista que ha advertido en los últimos meses sobre el acercamiento del fin del ciclo económico 2009/2018, pero es cierto que se ha mostrado durante años como un pesimista incorregible. Hace casi 5 años pronosticó que el S&P 500 llegaría a tocar los 450 puntos -ahora está por encima de los 2.600- y que el oro superaría los US$ 10.000 -ronda los US$ 1.300-, una predicción que algún día podría tornarse correcta, pero que ahora parece muy lejana.

Uno de los últimos gurús de la inversión que han advertido sobre un posible crash en el mercado ha sido Mark Mobius. En una entrevista con Financial News, él se dijo pesimista sobre el futuro de las bolsas. "Podría llegar un descenso del 30%. Los mercados parecen estar esperando un detonante para caer", explicaba Mobius al medio británico.

Mobius, expresidente ejecutivo de Templeton Emerging Markets, afirmó que todo apunta hacia la próxima caída de los índices S&P 500 y Dow Jones. "La confianza del consumidor en USA siempre es alta, y esto representa una mala señal ", dijo.

"Uno no puede predecir qué evento será —posiblemente, un desastre natural o una guerra con Corea del Norte—", indicó.

El veterano inversor que predijo el inicio de la tendencia alcista en 2009 explicó que cualquier cosa podría ser la gota que colme el vaso.

Esta advertencia se une a la que realizó el inversor Jim Rogers después de la corrección de febrero. "Cuando tengamos un mercado bajista otra vez, y lo tendremos, será el peor de nuestras vidas", alertó en una entrevista a Bloomberg.

"Estoy preocupado de verdad. He leído bastante de historia y he visto bastantes mercados para saber que las guerras comerciales suelen provocar catástrofes", explicó.

Rogers busca invertir en mercados prometedores, como en los de Rusia, China y Vietnam. Su interés hacia el mercado ruso se debe a la estabilidad del rublo y los porcentajes mayores. El analista se muestra cada vez menos dispuesto a invertir en el mercado de USA, ya que el país "está tan endeudado como ningún otro país jamás ha estado".

Ahora Edwards advierte de que las cotizaciones de las bolsas estadounidenses caerán hasta mínimos más bajos de los vistos en los últimos mercados bajistas de 2001 y 2009.

"Un retroceso del multiplicador de beneficios a 7 veces y una caída del 30% de las expectativas de ganancias a futuro llevaría al mercado a nuevos mínimos como parte de un mercado de tendencia bajista en las valoraciones. Entonces la estratosférica subida del mercado durante los últimos años será vista como una aberración temporal alimentada por el QE", vaticina Edwards.

La expansión cuantitativa (EC) —en menor medida, flexibilización cuantitativa (FC)— (en inglés, quantitative easing, cuyo acrónimo es QE) es una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por algunos bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, por lo general mediante la compra de bonos del propio Gobierno central para estabilizar o aumentar sus precios y con ello reducir las tasas de interés a largo plazo. 

El economista emite este aviso justo después de que el bono estadounidense tocase por primera vez desde inicios de 2014 el nivel del 3% -cota en la que se mantuvo las 24 horas siguientes-, un nivel considerado por algunos analistas como que podría hacer descarrilar a todo el mercado al dar por concluido un mercado alcista de la renta fija que arrancó hace ya 30 años.

A pesar de que los índices de USA habían resistido la escalada que había emprendido el interés del T-Note desde finales de marzo mejor de lo que lo hicieron en febrero -cuando las bolsas al otro lado del Atlántico corrigieron un 10%-, los temores volvieron a Wall Street.

"La resistencia que encuentra el bono estadounidense en el 3% es muy fuerte, pero si se rompe tendremos grandes problemas por delante", vaticina Edwards. "Personalmente no pienso que sea muy probable que el rendimiento suba muy por encima del 3%, pero no descartaría nada dado las claras presiones de fin de ciclo que se han construido", concluye.

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