1ER. SEMESTRE COMPLICADO

Ni anclas ni decisión política: Pocos instrumentos para desinflar

El escenario que prevé Juan Luis Bour, economista-jefe de FIEL es diferente a la planificación gubernamental de 15% anual: primeros seis meses del año acumulando una variación del índice de precios entre 11% y 11.5% en Ciudad de Buenos Aires (10.5% a 11% en el total del país). Luego mucho dependerá de la 'pax tarifaria'.

Luego de la calma preelectoral las tarifas fueron nuevamente ajustadas desde diciembre, con lo que los precios regulados que crecían al 0.5% mensual entre agosto y noviembre saltaron al 6.2% mensual entre diciembre y febrero. Aunque los precios regulados son sólo una fracción del índice, explican el aumento de la inflación total en estos meses porque agregaron en forma directa casi un punto mensual respecto de meses previos.  En marzo los precios regulados darían un transitorio respiro para volver a acelerarse entre abril y junio.

Los precios de los productos estacionales se mostraron volátiles –como es habitual- en los últimos meses, con una inflación promedio mensual inferior al 1%. Por lo tanto el resto de la aceleración de precios observada en estos meses corre por cuenta de la inflación núcleo que reúne a poco más del 70% de todos los precios. Este grupo es de particular importancia porque nos sirve de referencia para inferir si los movimientos de precios son el resultado de las propias acciones de política pública, o se explican por factores “estacionales” o transitorios (precios regulados por el Estado).

En la Ciudad de Buenos Aires, utilizando microdatos de FIEL, se observa que la inflación núcleo convergía en octubre y noviembre al 1.6% mensual, por debajo del promedio del trimestre anterior. No había, sin embargo, tendencia clara a la desaceleración, si se toma un período de un año. En diciembre la inflación núcleo se aceleró y saltó al 2.2% en febrero.

Los datos de INdEC para GBA muestran la misma evolución cualitativa pero con niveles menores para la inflación núcleo: 1.7% mensual entre julio y septiembre, 1.2% en octubre y noviembre y nuevamente 1.7% en el bimestre diciembre/enero. Los datos oficiales de febrero no están disponibles, pero todo indica que la inflación núcleo estará cerca o por encima del 2%.

¿Cómo podemos esperar que cierre este 1er. trimestre del año y qué expectativas tenemos para el 2do.?

Es poco probable un descenso apreciable de la inflación. Las razones son varias.

En 1er. lugar se carece de anclas nominales: no lo es el tipo de cambio, ni las tarifas, ni la tasa de interés ni los salarios nominales. La ausencia de “anclas” hace más lento el proceso de convergencia desde tasas del 25% anual a niveles de un dígito, y obliga a reforzar el uso de los instrumentos más tradicionales de política fiscal y monetaria.

La política fiscal sin embargo no está en condiciones de ir un paso más rápido que el actual dadas las restricciones políticas y las que se impone la propia coalición de gobierno. El déficit global del sector público no financiero (SPNF) creció en 2016 a 6.1% del PIB frente a 5.9% en 2016, a pesar de la reducción del déficit primario de 4.3% en 2016 a 3.9% en 2017.

Para 2018 el objetivo de la política fiscal es reducir el déficit primario a 3.2% del PIB, y mantener el desequilibrio financiero en 2.2%, totalizando un desequilibrio con piso en 5.5% del PIB. Casi todo el esfuerzo se basa en reducción de subsidios y en una baja del gasto de capital del sector público, lo que podría reducir el ritmo de expansión de la economía y –con ello- hacer más difícil la baja del déficit fiscal.

La política monetaria se ha vuelto desde diciembre más laxa, en parte para evitar una desaceleración mayor de la economía. Con tasas de interés real cayendo por el descenso de la tasa nominal y el aumento de la inflación, el impulso al crédito privado (que crece al 56% anual) y agregados monetarios que “vuelan” al 30% anual, no puede esperarse un rápido descenso de la inflación.

En este contexto, y teniendo en cuenta que los salarios y jubilaciones están virtualmente indexados (con pequeñas caídas o aumentos anuales en términos reales), prevemos que la inflación en CABA (medición FIEL) superará ligeramente el 6% al cabo de los primeros 3 meses del año, mientras que la medición oficial de INdEC para GBA y a nivel nacional estará probablemente ligeramente por debajo de ese 6%.

El 2do. trimestre verá nuevas alzas de precios regulados, con lo que los primeros seis meses del año acumularán una inflación de 11% a 11.5% en la Ciudad de Buenos Aires (10.5 a 11% en el total del país).

Habrá que esperar la “paz tarifaria” de la segunda mitad del año para ver tasas mensuales de inflación próximas al 1%, y lograr que por dicha vía la tasa de inflación acumulada a fin de año no llegue al 19%, lejos de la meta revisada del 15%.

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