A SALVO DE AGOREROS

Pese a los pronósticos, el bitcoin volvió a los US$ 11.000

El bitcoin ha superado de nuevo los US$ 11.000 por unidad. La criptodivisa digital más importante no alcanzaba esta cota desde finales de enero. Tras haber perdido los US$ 6.000 este mismo mes de febrero, el bitcoin suma ya una revalorización del 85% desde esos mínimos. Esta subida se produce a pesar de las advertencias del Banco Central Europeo (BCE) y la agencia de calificación Standard & Poor's, que hoy mismo (lunes 19/02) ha publicado una nota asegurando que las criptodivisas no son un activo, sino "una apuesta especulativa".

Después de que un colapso en enero eliminara alrededor de medio billón de dólares de capitalización de mercado de 1.500 criptomonedas seguidas por CoinMarketCap, el bitcoin subió por 4to. día consecutivo, acelerando un alza que comenzó cuando repuntó de un nivel de soporte técnico.

Decenas de bancos centrales y organismos reguladores han advertido sobre los peligros de las criptodivisas. Sin embargo, estos activos siguen siendo el foco de atención de muchos inversores. La mayor criptomoneda subió 9,82% a US$ 11.076 dólares: no alcanzaba este nivel desde el 29/01, cuando llegó a un máximo de US$ 11.206.

Desde el 06/02 el aumento fue de 57%, según precios compilados por Bloomberg.

El bitcoin superó a sus rivales más cercanos (ripple, ethereum y litecoin), que avanzaban menos de 4%.

El bitcoin llegó a caer hasta los US$ 6.000, lo que para muchos fue considerado casi como el fin de las criptomonedas. Nada más lejos de la realidad, en estos momentos supera cómodamente los US$ 11.000, volviendo a niveles de la última semana de enero.

Desde S&P creen su influencia en los mercados globales es escasa, por lo que un descalabro de las criptodivisas tendría "un efecto insignificante en la estabilidad de los mercados financieros".

Pero las criptodivisas siguen vivas a pesar de la hostilidad mostrada por los organismos encargados de la regulación financiera como el BCE, que la semana pasada publicó una nota en su web en la que destacaban que estos activos digitales "son virtuales, pero no son divisas".

El BCE señala que no es un medio de pago aceptado de forma general, que los usuarios no están protegidos, "es posible que los hackers roben bitcoins. Si esto ocurre, no gozarás de la protección legal". Además es un activo muy volátil por lo que no puede ser una buena herramienta de depósito de valor, "su precio se dispara y se hunde de forma dramática en periodos muy cortos de tiempo".

Desde S&P han publicado una nota que define a las criptodivisas como "una apuesta especulativa". En línea con el BCE, los economistas de la agencia de rating inciden en que las divisas digitales no cumplen los requisitos para se una divisa, "ni son un medio de cambio efectivo ni un depósito de valor estable".

"El éxito futuro de las criptomonedas dependerá en gran medida del enfoque coordinado de reguladores y legisladores globales para regular y mejorar la confianza de los participantes en el mercado en estos instrumentos", dijo la empresa calificadora. Entre los bancos que califica S&P, "la exposición a las criptomonedas parece seguir siendo limitada".

Además, "las criptodivisas presenta muchas de las características tradicionales de una burbuja". No obstante, aún es muy difícil dirimir el futuro de las criptodivisas.

No obstante, el mercado ha vuelto a estabilizarse, y ya se sitúa por encima de los US$ 500.000 millones.

Esta cifra es casi el doble de los US$ 288.000 millones den los que llegó a estar valorado el mercado el 06/02, después de que 1 mes antes se superaran los US$ 800.000 millones.

Según un informe de Standard & Poor’s publicado en su portal RatingsDirect, las criptomonedas son “un instrumento especulativo que, si su valor de mercado se derrumbara, no perturbaría la estabilidad financiera mundial”, apunta en una nota la calificadora crediticia. Lo argumenta en la poca exposición de la banca a estos productos.

De darse un colapso la peor parte se la llevarían los inversores minoristas, con las entidades bastante aisladas de su impacto, ya que tienen una exposición “limitada”.

Así, una caída de las criptomonedas como bitcoin, litecoin o ethereum supondría “apenas un murmullo” para el sistema financiero, ya que sería “aún demasiado pequeño para perturbar la estabilidad” o “afectar a la solvencia crediticia” de las entidades, plantea Mohamed Damak, al frente de la división de ratings de entidades financieras de S&P.

“Las criptomonedas necesitarán algo de regulación y directrices antes de que tengan un gran impacto en los mercados financieros”, dicen desde S&P.

De cara al futuro de las criptomonedas, Damak opina que su éxito dependerá en gran medida de un acercamiento coordinado de los reguladores globales y de que se potencia la confianza de los mercados. En este sentido, “el riesgo de que se infiltren en los sistemas financieros tradicionales, exponiéndolos a un posible estallido de burbujas, está provocando inquietud en los reguladores”.

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