FRONTERA EN EMERGENCIA

En fotos: Cómo viven los inmigrantes venezolanos refugiados en Brasil

Para Brasil, que actualmente está sumido en una crisis económica y política, la acogida de refugiados es una tarea muy difícil. Muchas ciudades han informado que sus recursos se están agotando. Manaos que es una de las ciudades con más habitantes de la Amazonía, ha declarado el estado de emergencia por la inmigración alarmante de venezolanos, lo mismo que gobierno regional de Roraima, estado brasileño en la frontera con Venezuela, que decretó emergencia social debido al intenso proceso de inmigración de venezolanos. A Roraima han llegado 30.000 venezolanos en los 2 últimos años. Y por si fuera poco, el estado recibió un alerta epidemiológico por la posibilidad de contagio de sarampión. La crisis de Venezuela se expande por sus fronteras.

Muchos refugiados de Venezuela encuentran su techo en estas carpas-dormitorios en Brasil. Fueron organzidas por la guardia civil de la ciudad de Boa Vista, en el estado de Roraima. Aquí, en el medio de la Amazonía, alrededor de 200 kilómetros de la frontera con Venezuela son recibidos. La iglesia evangélica reparte comidas para los necesitados.

Un peluquero venezolano le corta el pelo a un refugiado en la calle. Ahora, jóvenes de Venezuela buscan su suerte más allá de la frontera con Brasil, pero también en otros países. Cerca de 34.000 personas de Venezuela dejaron su país en el 2016. Para este año, los expertos pronostican más de dos millones de refugiados.

Esta mujer dio a luz a su hijo hace pocos días en Brasil. Ahora, ella va ser atendida en el hospital. En su país natal, Venezuela,la atención médica es muy restringida. Ante el desalentador estado económico, el Estado no está en capacidad de otorgar medicamentos ni servicios técnicos- médicos internacionales.

Cuando los venezolanos llegan a Brasil buscan distintas formas de ganarse la vida. Los ahorros que tienen en bolívares no tienen ningún valor por la gran inflación que ha azotado la economía venezolana. Hasta a los venezolanos que han estudiado les cuesta mucho encontrar un trabajo que concuerde con su calificación, es por ello que por medio de trabajos precarios intentan solventarse la vida.

También en Brasil el panorama económico es muy tenso. Para colmo de males, se ha desatado una competencia entre refugiados que vienen del norte con los vendedores callejeros y comerciantes locales. El hombre de la foto limpia los parabrisas y los vidrios de los autos y también vende parasoles. A su espalda lleva un maletín con la bandera de Venezuela, amarillo, azul y rojo.

Detrás de uno de los gimnasios al que llegaron los refugiados venezolanos descansa una familia en una hamaca. Muchas veces, el único lugar en el que los refugiados pueden reposar y descansar junto a sus familias.

La policía de Brasil controla continuamente a los refugiados en Boa Vista. La inclemente situación obliga a los refugiados a entrar ilegalmente. Algunos se vuelven criminales, otros se prostituyen, para poder mejorar su situación de vida. Lo mismo obliga a que los cuerpos de seguridad y la sociedad tomen medidas, pero también a que se solidaricen con los afectados.

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