'RETIRO' EN CHAPADMALAL

Arenga junto al mar para que no decline el ánimo cuando el equipo no luce

Hay que recuperar la mística, afirma Marcos Peña. Hay que blindar a Cambiemos, dice Mauricio Macri. Hay que 'bajar línea' repiten a coro Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Muchos objetivos para un encuentro tan breve. Pero comienza el 'retiro espiritual' en Chapadmalal, un evento del que el Presidente espera obtener rédito cuando busca recuperar imagen pública positiva. Sin embargo, hay límites muy concretos.

El gabinete se reúne en Chapadmalal, mientras los asesores de imagen pública, a través de los medios de comunicación más cercanos, tratan de potenciar la pelea del sindicalista camionero y dirigente deportivo con el Presidente - históricos socios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- para eclipsar la verdadera pelea de fondo -que es el boxeo entre la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires con el sindicalista barbado de los maestros, oriundo del municipio de Lanús-.

El propósito de la arenga junto al mar atlántico es intentar motivar a los funcionarios del Presidente, algo cabizbajos por la lectura del cotidiano clipping de prensa cotidiano- motivándolos con datos económicos optimistas acerca de la bonanza que vendrá después del Mundial de Fútbol en Rusia.

El 2do. semestre del ejercicio fiscal reitera la promesa de encontrar la Edad de Oro de la Administración presente, y es menester unificar el discurso a transmitir ante la opinión pública, en especial porque hay que comenzar a preparar la base propagandista electoral para el 2019 porque ya se sabe que en la Argentina los gobernantes no gobiernan sino que van de comicio en comicio.

Junto a las olas marplatenses, se reiterará a los funcionarios cuál es el organigrama formal, que muchas veces dista del organigrama real ya que, en realidad, quien ejerce la Oficina Anticorrupción y otros placeres es la líder de la Coalición Cívica, mientras que la Auditoría General del Ejecutivo Nacional compete a la Jefatura de Gabinete de Ministros, un enfoque que devalúa a los ministros al rol de secretarios de Estado.

Se desconoce por qué motivo el Presidente de la Nación necesita esa humillación de sus colaboradores porque la Constitución vigente asegura un poder extraordinario al mandatario en funciones. En cualquier caso, el organigrama real apunta a darle al Presidente un seguro control de los actos de gobierno, pero no necesariamente un manejo ni eficiente ni eficaz, a la luz de los conflictos ministeriales de la coyuntura.

En un año de mucha volatilidad financiera global, sumado a una conflictividad social interna, a causa de una inflación proyectada cercana a la de 2017 y a la caída del poder adquisitivo de los asalariados y jubilados, el Ejecutivo sabe que son momentos de fragilidad, y se encuentra atento a cualquier manifestación que ponga en duda lo que consideran es la gobernabilidad.

Por ese motivo, algunos analistas políticos sugieren que la desigual pelea con el líder camionero hoy es funcional al gobierno para recuperar la imagen que se perdió en estos meses.
Y también fue el fundamento de la veloz reacción ante los dichos de un ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien puso en duda la finalización temprana del mandato presidencial.

La reacción furibunda fue contraria a lo ocurrido cuando en la misma semana el diario estadounidense The Wall Street Journal, alertó sobre los riesgos del Presidente para completar su mandato, y nadie salió a contestarle tal como sí ocurrió con el ex juez de la Corte y defensor habitual de la ex mandataria hoy senadora nacional.

Ni siquiera se rebatió en el terreno de las ideas al matutino tan influyente en los mercados de deuda global.

A favor de la Administración presente habría que recordar que el diario estadounidense atacó en ediciones anteriores al gobierno argentino a causa de la supuesta dependencia del ministro de Energía y Minería respecto de la petrolera angloholandesa en la que desarrolló su carrera profesional.

Es más: el WSJ llegó a decir que la política energética se dictaba desde La Haya, sede central de la petrolera Shell, demostrando una vez más que aún cuando los ingleses sean socios estratégicos de los estadounidenses, cuando de intereses se trata, los parentescos se diluyen.

Es cierto que en cuestiones geopolíticas mantienen fluidos contactos. Todos lo saben y por eso echó a rodar el rumor que fueron los ingleses quienes detectaron la implosión del submarino ARA San Juan pero para evitar malas interpretaciones le informaron a los estadounidenses, quienes a la vez informaron al gobierno argentino, desvirtuando interpretaciones infundadas sobre un ataque inglés al submarino.

El articulo del WSJ coincide, casualmente, con la información que se difundió sobre el rol del ministro de Finanzas en una compañía 'off shore', acerca de lo que ya alertamos desde esta columna. Así queda en evidencia que los 'carpetazos' no son un invento argentino y la oportunidad de la publicación no se maneja a control remoto. La información difundida muchas veces es un mensaje, con intereses económicos incluidos.

Igualmente el gobierno sabe que 2018 será muy difícil y que el marketing optimista, tiene sus limites. El mundo globalizado, y enfrentado entre las principales potencias económicas, no coincide con las necesidades argentinas de inversiones que absorban la mano de obra de la población más vulnerable, hoy subsidiada con planes sociales.

En tanto, la clase media luce con crecientes sofocones en su poder adquisitivo a causa de los aumentos de los servicios públicos y privados, además del precio de los combustibles. Estos problemas no se solucionan en una planilla de Excel sino con gente con mayor experiencia en la 'cosa pública', como por ejemplo hoy lo hacen extrapartidarios ubicados tanto en la AFIP como en el INdEC.

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