LAS ENCUESTAS EMPEORAN

Pobre Messi... hasta Macri le encomienda la suerte del ajuste

La percepción que tiene la sociedad de la marcha de la situación económica va de mal en peor y las encuestas posteriores al ajuste poselectoral que empezó por los jubilados lo van reflejando. El desencanto crece a medida que se descargan los tarifazos, las alzas de los combustibles que no sólo pagan los automovilistas, sino que suman sus efectos sobre los precios de la canasta básica a los de la devaluación. DAlessio Irol/Berensztein registra un pico de pesimismo de los argentinos respecto de la economía que supera al de julio de 2016: cedió un punto más la calificación positiva y se mantiene en 54% la negativa. Se nota que el presidente Mauricio Macri comenzó a perder la paciencia y a admitir mala praxis en la gestión económica, pero no se le ocurrió mejor idea que reaccionar contra parte del equipo y de los gobernadores con un arranque de antinepotismo. Por delante tiene la reunión del G-20 el mes que viene en Buenos Aires, donde estrena la presidencia temporaria, y en seguida las expectativas de la opinión pública se concentran en los aprestos del Mundial de Fútbol en Rusia, que se disputará en junio pero ya casi se empieza a palpitar. Mientras, en un desesperado intento por torcer la agenda y reforzar la exacerbación del enfrentamiento con Hugo Moyano, junto a su estratega Jaime Durán Barba vislumbraron que un cierto apoyo detectado en focus group al policía que mató por la espalda al asesino de un turista americano (caso Chocobar) daría lugar a mojarles la oreja a las organizaciones de derechos humanos amagándoles con la pena de muerte y una represión más dura a los delincuentes, en respuesta a la impunidad garantista que afecta la seguridad ciudadana.

El duro golpe que le propinó a la imagen del gobierno haber sancionado una reforma previsional que perjudica a los jubilados se potenció con los tarifazos en electricidad y gas, a los que se sumó el transporte público, los naftazos que se sucedieron, la devaluación trasladada al Índice de Precios al Consumidor (IPC), el tributariazo (provincial y municipal) sobre las propiedades.

El popurrí deserrajado echó a volar la inflación por encima de lo que ya venía en el 2do año de gestión de la administración de Cambiemos, signado por la elección de medio término en la que se jugaba la gobernabilidad,en un superclásico político inspirado en Boca-Ríver contra el populismo de una judicialmente debilitada CFK

Se refleja en las propias mediciones oficiales de diciembre, enero y la que pinta para febrero, pero especialmente se empezó a notar en el poder adquisitivo de la mayor parte de la población, claramente identificada de bastante más de la mitad para abajo en la pirámide socioeconómica.

Muchos asalariados, que habían estado financiando el verano con puchos rascados de la olla de los aguinaldos, pedaleos con la tarjeta de crédito, préstamos personales bancarios, diferimientos y morosidades, depositaron la expectativa de tapar con el fruto de las paritarias  los agujeros que les deja en sus presupuestos domésticos la andanada de aumentos.

Pero tropiezan esa ilusión en las piedras que les siembra el gobierno en el camino con topes tentativos, gatillo difícil y una ofensiva política para dividir a los sindicatos y aislar al moyanismo en la CGT.  

Como no podría haber sido de otro modo, la mayoría de la sociedad siente que empeoró la situación económica respecto del año anterior, no ya de la era K, y que para 2019 se presenta más mala aún.

Las consultoras más afines a CFK, como CEOP, se apuraron en difundir las encuestas con esas evaluaciones negativas, pero también en el Monitor del Humor Social y Político, que realizó DAlessio Irol/Berensztein, fue expuesto que 57% de más de 1000 adultos relevados en todo el país se expresó en forma negativa, a un acotado 40% de respuestas positivas.

Vista hacia atrás y proyectada, la imagen presente de la Administración M es aún más preocupante para el Presidente y su círculo áulico: el resultado de esta compulsa denota un pico de pesimismo desde julio de 2016, cuando comenzó a publicarse, y repite las proporciones que le dan muy para atrás para el momento que tenga que ir por la reelección.

Si se redondea en 55 en contra contra 45 a favor, Hugo Moyano se pudo haber apoyado en el dato negativo para lanzar la temeraria profecía que pone en dudas la finalización del mandato, mientras las huestes que esconden la inoperancia o mala praxis (como la llama un ex como Carlos Melconián) en el Sí Mauricio tomarían como un nuevo punto de partida estar apenas 5 puntos debajo de la mitad para justificar la demanda de oportunidad para un triunfal repechaje.

El día después de Rusia

Quienes escuchan mascullar seguido al jefe de Estado ante los traspiés que se suceden, afirman que descarga el malhumor con medidas-castigo, como el decreto antinepotismo, dirigido a un puñado de familiares directos de funcionarios y gobernadores que acomodaron para que cobren sueldos del sector público, y promete para después de la reunión del G-20 (que congrega en Buenos Aires a la flor y nata del poder mundial)  sentarse a mirar los resultados del ajuste aplicado del que surja un balance de costos-beneficios.

Y los que aguzan aún más el oído, apuestan a que naturalmente no adoptará ninguna decisión trascendente de cambio de rumbo (si esa fuera la conclusión) hasta después del Mundial, que como ya le anunció a su par ruso, Vladimir Putin, quizá lo haga viajar este año 2 veces más a Moscú: para la ceremonia inaugural y debut de la selección y para la final, si es que clasifica.

No va a ser la misma digestión social de una pálida económica de pronóstico reservado si bajo su gestión Argentina sale campeón y Messi se entroniza en la cima mundial, que si el sueño no se concreta. El frente interno de Cambiemos, antes que nadie, está pendiente del pos Mundial y no sólo por el futuro de una eventual reelección. 

DAlessio Irol/Berensztein detecta que 47% del electorado de Cambiemos en el balotaje de 2015 tiene esperanzas de que el empleo aumente, expectativa que desciende al 10% entre los que no lo votaron. Del 90% restante, 4 de cada 5, al revés cree que disminuirá.

Respecto de la inflación, hay más “oficialistas” desencantados de que baje mientras 77% de los que adhirieron al Frente para La Victoria sostiene que crecerá, y con respecto al bienestar, sólo 36% del electorado que le fue favorable a Macri supone que mejorará, contra un 84% de los opositores que lebaja el pulgar.

Está repartida la ponderación efectuada en cuanto a la suba del dólar de los que le dieron el voto a Cambiemos, ya que la mitad piensa que es un reacomodamiento necesario, al revés de lo que sucede con un 79% de los opositores, en los que se acentúa la sensación de pérdida de control sobre la economía.

Así, 1 de cada 3 encuestados señaló que su proyecto para este año era irse de vacaciones durante el verano y un 46% manifestó no tener ninguno.

Por su parte, una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), exclusiva para Página 12, dio por el estilo, corregido y aumentado, al concluir que la imagen del Presidente cayó 12 puntos en los últimos 3 meses y que 7 de cada 10 personas ven mal a la economía. También el informe rescata la preocupación de los encuestados por el aumento del dólar y su indefectible traslado a los precios.

El 66% expresó que la situación en su hogar es mala o muy mala y culpa por su enunciado al aumento de tarifas de servicios.

En tanto, un 56% se mostró "muy preocupado" por la suba del dólar y un 80% cree que este aumento de la divisa derivará en un incremento en los precios.

A la hora de evaluar la gestión Macri, un 65% tiene una visión negativa respecto al control de la inflación; mientras que un 67% tiene la misma opinión en cuanto al combate a la pobreza, una de las grandes promesas de campaña de Mauricio Macri.

Percepciones al margen, los bolsillos de lapoblación acusan un inicio de año fuertemente impactados por el encarecimiento de las tarifas de los servicios públicos domiciliarios y del transporte, los combustibles, el traslado de la devaluación a los alimentos, las prepagas, colegios, que llevan a proyectar un escenario de inflación superior al de 2017, atizado encima por las disputadas indexaciones de salarios paritarios que perciben los trabajadores con relación de dependencia y la formación de los precios de bienes y servicios que paga toda la sociedad, esté o no comprendida en los convenios colectivos.

La unidad de medida de una simulación privada indica una tasa de inflación del 21,9%, que considera paritarias cerrando este año en el 21% (menor al 25.2% de 2017), ajuste de tarifas y precios reguladores de 27% (menor al 38.7% de 2017), un dólar 20% arriba (mayor al 11.9% de 2017) y expectativas de inflación transmitidas al Banco Central como pretensión de tasa alrededor del 25% (29.1% según UTDT en 2017).

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