MUERTE DEL HIJO DE FIDEL

"Me parece sospechoso" (¿Y si Fidelito no se suicidó?)

La versión oficial indicó, rápidamente, que Fidel Castro Díaz-Balart, primogénito del líder de la revolución cubana, se quitó la vida producto de un cuadro depresivo. Pero...¿y si no fue un suicidio? El escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo planteó esta duda, al expresar que "me parece sospechoso que Wilfredo Cancio se haya apurado a confirmarlo para Radio y TV Martí, con detalles escabrosos de que primero lo intentó con una pistola, hasta que después logró zafarse de sus escoltas y dar su salto al vacío". "Ninguna noticia que salga del castrismo es confiable. Mucho menos las noticias de muerte", insistió.

Fidel Castro Díaz-Balart, primogénito del líder de la revolución cubana "atentó contra su vida en la mañana de este 1 de febrero", informó el comunicado oficial, y agregó que era "atendido por un grupo de médicos desde hace varios meses con motivo de un estado depresivo profundo".

Más allá de que no existen demasiados detalles acerca de cómo ocurrió el trágico hecho, la duda puede plantearse. Y, de hecho, así lo expresó el escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo en una nota de opinión publicada por el portal CiberCuba.com.

"Si fue un suicidio lo de Fidelito, ya nunca lo sabremos en realidad. Me parece sospechoso que Wilfredo Cancio se haya apurado a confirmarlo para Radio y TV Martí, con detalles escabrosos de que primero lo intentó con una pistola, hasta que después logró zafarse de sus escoltas y dar su salto al vacío", escribió.

Y agregó: "Como de costumbre, la prensa infiltrada de Miami echa a correr rumores sin citar sus fuentes en Cuba, por los consabidos motivos de seguridad. En este caso, de Seguridad".

"Ninguna noticia que salga del castrismo es confiable. Mucho menos las noticias de muerte", insistió el escritor, quien evaluó que "el castrismo está en una de sus fases más peligrosas. Tienen que reajustarse entre ellos. Tienen que sacar del aire a quienes no les sirvan para el futuro. Dentro y fuera de la familia. Dentro y fuera de la oposición. Dentro y fuera del exilio. Con el poder no se juega. El poder no se entrega, ni muertos. Esta es la única regla de esa élite, sin excepción y sin vacas sagradas".

"Fidel y Fidelito (...) sabían demasiado. Tal vez por eso es que ahora ambos están cremados y bien cremados. Sólo cenizas hallaremos de todo lo que fue la Revolución".

Cabe destacar que en abril de 2018, Raúl Castro dejará de ser presidente de Cuba. A fines de diciembre pasado, la Asamblea Nacional cubana votó una modificación del programa de las elecciones generales, y retrasó la designación del sucesor del presidente al 19 de abril próximo.

La elección por parte de la Asamblea General del Consejo de Estado, encargado de elegir al mandatario, estaba inicialmente prevista para finales de febrero.

Raúl Castro, de 86 años, titular del cargo desde 2008 tras una interinidad de dos años, ya anunció que no se presentaría a un nuevo mandato y que cedería su lugar a un dirigente de la nueva generación.

Por ahora no ha sido postulado oficialmente ningún candidato para el relevo, pero muchos apuntan a Miguel Díaz-Canel, quien es el actual primer vicepresidente. Otras versiones indican que Raúl intentaría elevar a su propio hijo, el coronel Alejandro Castro Espín. ¿O le correspondería al heredero de Fidel, su hijo -ahora fallecido- Fidelito? Cabe decir, de todos modos, que Fidelito decía no tener aspiraciones políticas y dedicó su vida a la investigación nuclear.

Desde su creación en 1980, fue secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba y de la Secretaría Ejecutiva de Asuntos Nucleares. Desde estos puestos fue el máximo responsable de la política nuclear cubana.

Durante esa etapa, en 1982, se empezó a construir con tecnología y apoyo soviético la que debía ser la primera central nuclear del país, situada en Juragua (Cienfuegos), compuesta por cuatro reactores. El primero de los reactores debía entrar en funcionamiento en 1991, pero la caída de la URSS obligó a paralizar su construcción en septiembre de 1992, cuando ya se encontraba al 75% de ejecución y tras una inversión de 1.200 millones de dólares.

En febrero de 1989 el hijo mayor de Fidel firmó con la URSS un acuerdo sobre supervisión y seguridad de los trabajos de la central cubana, que establecía el equipamiento y adiestramiento de cubanos en esta área. También firmó convenios de colaboración similares con India (1986), Argentina, México, Brasil e Irán.

Compatibilizó estas actividades en el sector nuclear con las de representante cubano ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) entre 1983 y 1992, jefe de la sección de Ciencias Exactas y Naturales de la Junta Científica Central de la Academia de Ciencias de Cuba (1984-1993) y presidente del Grupo de Coordinación de los Países No Alineados para los usos pacíficos de la Energía Atómica (1983-87).

El 17 de junio de 1992 el diario estatal Granma anunció su destitución al frente de la Secretaría de Asuntos Nucleares.Al mes siguiente, su padre achacó la decisión a "ineficiencia en el desempeño de sus funciones", aunque otros vieron en su cese un complot militar para obligar al comandante a dejar el poder mediante un supuesto escándalo en el que estaba involucrado su vástago.

La versión era que Castro Díaz-Balart estaba supuestamente involucrado en la desaparición de 6 millones de dólares del presupuesto de la central nuclear.

Después de siete años de ostracismo, regresó a la luz pública en 1999 para ocupar un cargo de asesor en el Ministerio de la Industria Básica y dedicarse a la divulgación científica como físico nuclear.

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