ESTUDIO

Por qué la grasa abdominal puede aumentar el riesgo de cáncer

Un grupo de científicos de la Universidad de Michigan (USA) descubrió cómo la grasa abdominal ayuda a liberar la proteína factor de crecimiento de fibroblastos-2 (FGF2), determinante en la conversión de células normales en tumorales y en el desarrollo del cáncer.

Desde hace tiempo se vincula el sobrepeso y la obesidad con el desarrollo del cáncer, pero un nuevo estudio, publicado en Oncogene, confirma los mecanismos moleculares implicados en esta vinculación.

Un grupo de científicos de la Universidad de Michigan (USA) descubrió cómo la grasa abdominal ayuda a liberar la proteína factor de crecimiento de fibroblastos-2 (FGF2), determinante en la conversión de células normales en tumorales y en el desarrollo del cáncer.

De acuerdo a cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es una de las 1eras causas de muerte en el mundo y en 2012 fue responsable de 8,2 millones de muertes.

Jamie Bernard, autor principal de este trabajo, explicó: "Aunque ha habido varios avances en el tratamiento del cáncer y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes, el número de nuevos casos sigue aumentando".

"Conocer mejor el origen permitirá reducir el número de casos mediante intervenciones dietéticas o terapéuticas", agregó.

Bernard indicó que, pese a que la obesidad está relacionada con varios tipos de tumores, como los de mama, colon, próstata, útero y riñón, los kilos de más no son el principal factor de riesgo.

El equipo de investigadores distinguió las 2 capas de grasa abdominal. Por un lado la superior, llamada grasa subcutánea, que se encuentra justo debajo de la piel. Por el otro, la que está debajo, llamada grasa visceral, que se considera más nociva.

Para llegar a sus conclusiones, los especialistas alimentaron a un grupo de ratones con una dieta rica en grasa y encontraron que la grasa visceral produjo mayores cantidades de FGF2. Además, comprobaron que esta grasa estimulaba determinadas células vulnerables a la proteína y las hacían crecer hasta convertirse en tumores.

Asimismo, reunieron tejido graso visceral de un grupo de mujeres que se habían sometido a histerectomías y observaron que cuando las secreciones de grasa tenían más presencia de la proteína FGF2 había más células sanas que se transformaban en tumorales cuando se transferían a los ratones.

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"Esto indicaría que la grasa de ratones y humanos puede hacer que una célula no cancerígena se transforme de forma maligna en una célula tumoral", indicó Bernard.

También comprobaron que otros factores liberados de la grasa, como las hormonas estrógenas, podrían influir en el riesgo de cáncer. Sin embargo, algunos de esos estudios sólo han sido capaces de demostrar una asociación y no una causa directa de cáncer. Además aclararon que la genética cumple un papel determinante en ese proceso.

Bernard adelantó que se encuentran trabajando en la búsqueda de nuevos compuestos antitumorales con el objetivo de que frenen los efectos del FGF2.

La OMS vinculó la obesidad con 8 tipos de cáncer, después de revisar más de mil estudios en 2016. Afirmó que el sobrepeso se relaciona con la aparición de tumores digestivos como el cardias gástrico, de hígado, vesícula y páncreas. También se vincula con cánceres como el de ovario, de tiroides, el meningioma y el mieloma múltiple, un cáncer de la sangre.

La revisión fue llevada a cabo por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), institución que depende de la OMS que trabaja para prevenir esta enfermedad.

La IARC había encontrado "suficiente evidencia científica" para afirmar que la grasa corporal y el sobrepeso eran los responsables de la aparición de los tumores. Además indicaron que eliminar el exceso de grasa corporal protege frente al cáncer.

Otro estudio realizado por científicos del hospital Brigham and Women de Boston (USA) y publicado en Journal of the American College of Cardiology indicó que la grasa en el abdomen puede aumentar el riesgo de cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

“Dada la epidemia de obesidad mundial, es muy importante detectar el grupo de riesgo ya que esto permitirá tomar medidas de prevención y terapia concretas”, explicó la científica Kathryn Britton.