"SI CON AJUSTE GANAMOS... "

14 claves: Macri prepara octubre (y ya sueña con 2019)

Euforia en la Administración Macri: si con ajuste han obtenido este resultado, lo que será cuando llegue la bonanza, se ilusionan. En la columna de Claudio Chiaruttini hay un fragmento clave: "(...) “Cambiemos” puede sentirse tentado a leer las PASO como un respaldo de la política de gradualismo que ha aplicado desde hace 18 meses. Sin embargo, el importante caudal de votos que recibió Cristina Fernández en el Gran Buenos Aires, donde no llegaron aún los “brotes verdes”, son una señal clara que la reactivación se debe generalizar. La primera reacción de “Cambiemos” parece ser cebar el consumo inyectando pesos en los bolsillos de los sectores medios y pobres, además de acelerar el Gasto Público. Quizás tenga efecto sobre una parte del electorado, pero encienda luces amarillas sobre la sustentabilidad del “modelo macrista” a mediano plazo. (...)".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Las PASO, que muchos criticaron por ser “inservibles” y las calificaban como “una costosa encuesta”, terminó por sorprender a todos por el escenario electoral que definió y que puede reducir a 14 emergentes, de donde surgen desafíos y deudas de cada una de las fuerzas.

1. “Cambiemos” pasó de ser una alianza electoral a ser una fuerza política que está a un paso de ser la primera minoría legislativa. El encuestados ultrakirchnerista Artemio López lo puso en números: Respecto de las PASO de 2015, “Cambiemos” aumentó la cantidad de votos recibidos en 22 provincias y sólo cayó en 2 (Jujuy y Río Negro), mientras que el peronismo ganó sufragios en 13 y perdió en 11 provincias.

2. La victimización que impuso como escena postelectoral Cristina Fernández apenas si oculta la inmensa derrota política que implica estar peleando voto a voto para imponerse a un desconocido, para el votante bonaerense, Esteban Bullrich. El panperonismo gobierna en 67 municipios de la Provincia de Buenos Aires, pero Unidad Ciudadana sólo ganó en unas 30 intendencias, el randazzismo perdió en las 5 alcaldías que lo apoyaban y el massismo sólo retuvo 2 de las 10 que gobierna.

3. No aparece en el horizonte ninguna figura política de peso que se pueda convertir en competencia seria para las elecciones presidenciales del 2019, allanando a “Cambiemos” el camino para decidir candidato entre Mauricio Macri, Marcos Peña y María Eugenia Vidal.

4. Es indudable que hay un cambio profundo en el electorado argentino. Cansado de un peronismo hegemónico y un radicalismo impotente para retener el poder está buscando una nueva opción que, hoy, se llama “Cambiemos”; pero que puede ser otra muy diferente en 2, 4 o 6 años.

5. El electorado está produciendo un recambio político profundo que va desde el debilitamiento del socialismo santafesino a los puntanos Rodríguez Saá, pasando por el delasotismo, el kirchnerismo santacruceño y el peronismo de Carlos Verna o Rosanna Bertone. Es una tendencia, que Octubre ratificará o descartará.

6. El triunfo de “Cambiemos” se produjo pese al inmenso impacto que tuvo en el poder de compra de las familias el ajuste que se tuvo que hacer para pagar la “fiesta” kirchnerista; lo que implica que la antinomia kirchnerismo – antikirchnerismo se mantiene tan vigente como en 2013 y 2015 y que el votante dio preferencia a sus rechazo político antes que a su enojo por los problemas económicos. Pero esto no implica que este parámetro se vuelva a repetir en 2019.

7. El menemismo se construyó sobre el cafierismo, el duhaldismo sobre el menemismo, el kirchnerismo sobre el duhaldismo y el macrismo sobre el radicalismo y el kirchnerismo. Es decir, los movimientos personalistas reciclan o desplazan colectivos políticos que, en un momento, parecían imbatibles, Y, en algunos años, quizás eso le ocurrirá al macrismo. Este proceso de “reciclado político” vino para quedarse.

8. El Gobierno no le dio importancia a la Patagonia. Perdieron en toda la Patagonia. El Gobierno creó el “Plan Belgrano” y perdió en todas las provincias del Norte, salvo Jujuy. Conclusión: los triunfos de “Cambiemos” tienen que ver con armados políticos propios y errores de sus opositores, no tanto por derroche de fondos públicos en esos territorios.

9. El peronismo quedó muy fragmentado. Una Patagonia donde figuras de segundo orden ganaron autocalificándose de kirchneristas, pero no tuvieron el apoyo de la ex Mandataria. El norte sigue siendo reducto peronista, como en La Rioja, donde el oficialismo ha ganado el 100% de las elecciones legislativas que se realizaron en ese territorio desde 1983. Por fin, Cristina Fernández quedó circunscripta a liderar la Primera y Tercera Sección Electoral bonaerense, 2 islas en medio de un “Mar Amarillo”

10. “La Grieta” fue confirmada y arrasó con los proyectos políticos personales de Sergio Massa y Florencio Randazzo, pero también de Juan Carlos Schiaretti, Martin Lousteau, el socialismo santafecino, Margarita Stolbizer y Victoria Donda, la izquierda moderada (ninguna de sus figuras logró superar las PASO) y frenó el crecimiento de la izquierda dura, que desde 2013 venía sorprendiendo con buenos resultados.

11. Es prematuro hablar de la “muerte del peronismo”. Es cierto que está fragmentado y sin un liderazgo claro. Sin embargo, esto es natural luego de una derrota electoral. Tomará más o menos tiempo, habrá peleas y acuerdos; pero el peronismo va a volver a articularse, si “Cambiemos” pierde apoyo popular o se debilita políticamente. Como ocurrió con el alfonsinismo y la Alianza, el peronismo se hace fuerte cuando su oponente se debilita. Esta es una lección que no debería ignorar “Cambiemos” y sus miembros.

12. Si hay que hacer una comparación histórica, siempre imperfecta, se podría decir que hoy “Cambiemos” se parece al radicalismo de Raúl Alfonsín en 1985, al menemismo de 1997 o al kirchnerismo de 2007; es decir, tiene mayor poder político que la oposición, pero eso no implica que problemas económicos o políticos futuros hagan desaparecer esa fortaleza.

13. Los encuestadores que vendieron su nombre a una fuerza o candidato fueron los que sufrieron los mayores fracasos, en muchos casos, por segunda vez. Es confirma que las encuestas informan, dan contexto, pero no imponen escenarios ni postulantes como para dar vuelta una tendencia electoral. Es decir, sirven para informarse, no para manipular.

14. No se puede negar que el Gobierno hizo una “puesta en escena” para demostrar que había ganado en todo el país. En eso, copiaron al peronismo. No se puede hablar de ilegalidad, si de “picaría”. La duda es si el electorado puede soportar este tipo de comportamiento al macrismo, que se ofrece al votante como respetuoso de las formas. Salvo las RRSS kirchneristas lo rechazaron, más algunos periodistas que jugaron contra el Gobierno; pero encuestas post electorales no muestran un rechazo generalizado, ni nada que se le acerque; pero otro puede ser el resultado si este comportamiento se vuelve a repetir en Octubre.

Sin embargo, más allá de estas consideraciones, el resultado impone desafíos a todas las fuerzas política, tanto los que ganaron como los que perdieron, dado que todavía quedan 2 meses para llegar a Octubre y en aquellos lugares donde se produjeron resultados ajustados, como en l Buenos Aires, una buena o mala estrategia puede revertir ese resultado.

Para “Cambiemos” la agenda es enorme. No sólo debe salir a buscar los votos para derrotar en forma más o menos contundente a Cristina Fernández, también debe revertir una diferencia menor en Santa Fe, dos distritos que pueden cambiar el escenario político futuro. Además, más allá de lo electoral, queda pendiente una mayor institucionalización de la alianza gobernantes, algo que aparece como difícil con estos resultados.

“Cambiemos” puede sentirse tentado a leer las PASO como un respaldo de la política de gradualismo que ha aplicado desde hace 18 meses. Sin embargo, el importante caudal de votos que recibió Cristina Fernández en el Gran Buenos Aires, donde no llegaron aún los “brotes verdes”, son una señal clara que la reactivación se debe generalizar.

La primera reacción de “Cambiemos” parece ser cebar el consumo inyectando pesos en los bolsillos de los sectores medios y pobres, además de acelerar el Gasto Público. Quizás tenga efecto sobre una parte del electorado, pero encienda luces amarillas sobre la sustentabilidad del “modelo macrista” a mediano plazo. Por eso, el préstamo de US$ 2.000 millones otorgado por el Banco Mundial es una señal de respaldo internacional, pero mala indicación para los que exigen bajar el rojo fiscal.

Cristina Fernández tiene que convertir las quejas en votos. Todos los analistas sostienen que la ex Mandataria alcanzó su techo electoral, pero dentro del kirchnerismo apuestan a quedarse con los votos de Florencio Randazzo, los de la izquierda bonaerense y una parte de los sufragios massitas. Pero si algo demostraron las PASO es que nadie es dueño del voto de nadie y si un dirigente se baja de una lista o cambia de partido, eso no implica que el electorado obtenido el domingo pasado lo siga.

Pero no toda decisión puede ser la acertada para recuperar votantes. Por ejemplo, la “Mesa Chica” kirchnerista sostiene que Cristina Fernández va a dar entrevistas a medios no militantes. Sin embargo, eso puede ser producente: una cosa es votar por el recuerdo idealizado y otra es encontrarse con la misma persona que con sus “stand up presidenciales” llegó a generar marchas en contra y derrotas electorales.

El peronismo va a salir a buscar el voto a nivel territorial. Desde hace media semana comenzaron a ver dónde fallaron, donde perdieron los votos; y van a usar todos sus recursos para recuperarlos. Muchos van a “quemar” sus recursos, por lo cual, luego de las elecciones de Octubre, si no lograron superar la votación con un buen triunfo, muchos quedarán a escasa distancia de ser víctimas de sus oposiciones locales, que irán sobre sus cargos.

Sergio Massa y Florencio Randazzo tienen poco para hacer para revertir los resultados obtenidos. La polarización se profundizará, como ocurrió en 2015. No es cuestión de estrategias, sino de realidades del electorado que no se pueden revertir con encuestas truchas, anuncios revolucionarios o movidas por RRSS.

Las PASO han servido, y mucho. Hace dos semanas, los inversores extranjeros hacían 3 preguntas a cada analista o economista que tenían a mano:

> ¿Mauricio Macri podrá gobernar a partir de Octubre?
> ¿Podrá terminar su mandato?
> ¿Podrá evitar una crisis?

Hoy, las 3 preguntas tienen respuestas positivas.

Ahora, surge otra más importante: ¿Tiene chances la oposición para evitar que Mauricio Macri sea reelecto? Hoy, la primera respuesta que surge es: “No”. Octubre lo decidirá.