Anoche (15/8), una controversial conferencia de prensa del Presidente estadounidense, Donald Trump, le valió la condena casi unánime del Partido Republicano. El tema fue la marcha que tuvo lugar en Charlottesville, Virginia, el 11/8 y 12/8 conocida como Unite the Right (Unamos a la Derecha), llevada a cabo por grupos de extrema derecha -incluidos supremacistas blancos, neo-nazis y miembros del Ku Klux Klan-, en oposición a la remoción de una estatua del general confederado, Robert E. Lee, de un parque de la ciudad. Las tensiones aumentaron el viernes 11/8, cuando un grupo de nacionalistas blancos marchó a través del campus de la Universidad de Virginia cantando esloganes nazis y de supremacistas, explica Wikipedia. Estos incluyeron "las vidas blancas importan", "ustedes no nos reemplazarán y "los judíos no nos reemplazarán". La frase "ustedes no nos reemplazarán", según la Liga Anti-Difamación, "refleja la cosmovisión de los supremacistas blancos, que consideran que la raza blanca está condenada a la extinción por una supuesta ola creciente de gente de color controlada y manipulada por los judíos." El eslógan nazi "sangre y suelo" también fue utilizado. Los hechos se volvieron violentos cuando los supremacistas blancos se encontraron con la contra-marcha esa misma noche y continuaron al día siguiente. El sábado fue asesinada la joven activista, Heather Heyer, cuando un joven supremacista embistió con su auto contra una multitud, dejando además varios heridos.
49 HOMICIDIOS EN 16 AÑOS
Por qué el FBI ya había alertado sobre los supremacistas blancos
Mientras Trump reparte cupas por lo sucedido en Charlottesville a "ambos lados" (recordemos que se trató de una marcha contra la remoción de una estatua de un general confederado de la que participaron grupos de la "alt-right", neonazis y miembros del Ku Klux Klan, y del otro lado hubo una oposición a estos), Foreign Policy filtró un boletín de inteligencia del FBI y el departamento de Seguridad Nacional del mes de mayo donde se alertaba que los supremacistas blancos fueron responsables por más homicidios y ataques que cualquier otro movimiento extremista doméstico, y que era probable que llevaran a cabo más ataques durante el próximo año.
Lo que enfureció a muchos e indignó a la mayoría de su partido fue que el Presidente de USA estableció una equivalencia moral entre la extrema derecha y los contra-manifestantes. Si bien el lunes, Trump había finalmente hecho un pronunciamiento contra el racismo -se esperaba desde sucedidos los incidentes-, anoche volvió a su postura inicial, culpando a ambos lados por la violencia, explica Ben Jacobs de The Guardian. "No estoy poniendo a nadie en el plano moral", dijo Trump. "Tenías a un grupo de un lado y a otro grupo del otro lado y se enfrentaron con palos - hay otro lado, lo podes llamar la izquierda, que empezó a atacar violentamente al otro grupo. Tenías gente que era buena de ambos lados", dijo. De esta manera, retornó a su posición del sábado, cuando había condenado la violencia "de muchas partes". "He condenado a los neonazis, he condenado a muchos grupos. Pero no toda esa gente eran neonazis, o supremacistas blancos, ni mucho menos", recalcó anoche, y defendió el derecho a movilizarse contra la retirada de símbolos de la USA confedereada como la estatua de Robert E. Lee. "Fue un momento horrible para nuestro país, pero hay dos lados a esta historia", dijo el Presidente.
"Trump tiene razón en que, en Charlottesville y otros lados, la violencia de algunos activistas de izquierda constituye un verdadero problema. En lo que se equivoca es en sugerir que se trata de un problema en cualquier modo comparable con el supremacisco blanco", explica Peter Beinart de The Atlantic. Trump habló de la "alt-left" (izquierda alternativa), en contraposición a la "alt-right". Este movimiento también se conoce como "antifa" (una versión más corta de antifascistas): sus raíces datan de grupos militantes que en los años '20 y los '30 desafiaban a los fascistas en las calles de Alemania, Italia y España. El movimiento revivió en los '70, '80 y '90, cuando punks antiracistas en Gran Bretaña y Alemania se movilizaron para vencer a los skinheads neo-nazis que estaban infiltrando la escena musical. Estos grupos "han tenido un crecimiento explosivo en la era de Trump por una razón obvia: hay más supremacismo blanco abierto contra el que movilizarse", explica Beinart.
La respuesta republicana no tardó en llegar. "No hay equivalencia moral entre los racistas y los estadounidenses que se paran para desafiar el odio y la intolerancia. El Presidente de USA debería decirlo", twitteó el senador John McCain. "Este es un momento para claridad moral, no ambivalencia. Le ruego al Presidente Trump que una al país, no que analice la asignación de la culpa por los eventos en Charlottesville", escribió el ex-rival republicano de Trump, Jeb Bush. "Por el bien de nuestro país, no debe dejar lugar a dudas que el racismo y el odio no serán tolerados ni ignorados por su Casa Blanca", agregó. El nominado presidencial del partido en 2012, Mitt Romney, se diferenció de la postura de Trump: "No, no es lo mismo. Un lado es racista, intolerante, nazi. El otro se opone al racismo y la intolerancia. Son universos moralmente diferentes." El senador Marco Rubio twitteó: "Señor Presidente, no puedes permitir que los supremacistas blancos tengan solo parte de la culpa. Apoyan una idea que le ha costado al país y al mundo tanto dolor." Y la lista de diferenciaciones y rechazos sigue. Quien sí agradeció a Trump por sus declaraciones fue David Duke, ex líder del Ku Klux Klan, quien fue uno de los que protestó en Charlottesville el sábado. Duke twitteó: "Gracias Presidente Trump por tu honestidad y coraje para decir la verdad sobre Charlottesville y condenar a los terroristas de izquierda en BLM (Black Lives Matter) y Antifa (N de la R: un grupo de manifestantes de extrema izquierda)."
Por otro lado, la tibia respuesta del Presidente frente a los incidentes en Charlottesville le valió que altos directivos abandonaran el Consejo Manufacturero Americano, grupo que aglutina a varios de los mayores empresarios para asesorar a Trump. Ellos fueron los directores ejecutivos del grupo farmacéutico Merck Pharmaceuticals así como los de Intel, Under Armour, el presidente de la Alianza Estadounidense para la Manufactura y el presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales.
Un dato importante a tener en cuenta, publicado por Jana Winter de la revista Foreign Policy, es que mientras Trump reparte culpas y mantiene posturas ambivalentes (o no tan condenatorias como el resto de su partido espera) con respecto a los supremacistas blancos, el FBI y el departamento de Seguridad Nacional ya habían alertado sobre la amenaza creciente que suponen, hace meses. En mayo, advirtieron que estos grupos habían llevado a cabo más ataques que cualquier otro grupo extremista doméstico durante los últimos 16 años, y era probable que llevaran a cabo más ataques durante el próximo año, según un boletín de inteligencia obtenido por FP. Los supremacistas blancos "fueron responsables por 49 homicidios en 26 ataques entre 2000 y 2016... más que cualquier otro movimiento extremista doméstico", dice el texto. Los casos citados incuyen el de un estudiante chino de 18 años quien fue atacado por un supremacista blanco con un hacha en Nashville, Indiana, el asesinato de un hombre negro en Fort Wayne, Indiana, y el apuñalamiento de un miembro del KKK en Carolina del Norte, a manos de otros miembros del grupo, quienes creían que la víctima era secretamente judía y trabajaba para policía. Según una base de datos compilada por un organismo independiente, el Fondo de Investigación del Institucio Nación, entre 2008 y 2016, los ataques y planes de los grupos de extrema derecha superaron por casi el doble a los incidentes ocasionados por islamistas.








