A pocas horas de la instalación en Venezuela de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) promovida por Nicolás Maduro y elegida en un proceso sospechado de manipulación de los votos, el papa Francisco emitió un comunicado donde solicitó “evitar o suspender” la conformación de la Constituyente rechazada por todo el arco opositor venezolano y que además cosechó un amplio rechazo internacional. El Papa también hizo “un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza".
Pero a pesar del pronunciamiento de la Santa Sede, nada hace suponer que Maduro suspenda o postergue la asunción de la Asamblea Constituyente, prevista para las 13 hora argentina. Al mismo tiempo se han convocado a marchas a favor y en contra del nuevo órgano elegido en comicios sospechados de fraude.
El acto institucional de los asambleístas se celebrará en el Salón Elíptico del Capitolio venezolano, un apéndice de la sede legislativa que depende del Ejecutivo pero que comparte la edificación con la Cámara, controlada por opositores. Ese edificio fue forzado por las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, componente de la Fuerza Armada) que "utilizó la fuerza para violentar las puertas y comenzar los preparativos para el acto de la Constituyente este viernes", según denunció el presidente del Parlamento, el diputado Julio Borges.
Comunicado completo del Vaticano:
La Santa Sede manifiesta nuevamente su profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana de Venezuela, por el aumento de los muertos, de los heridos y de los detenidos. El Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado, sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales. Asimismo, asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención.
Al mismo tiempo, la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad.
La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.
En una entrevista publicada este jueves (3/8) y que anticipó la decisión de Francisco conocida este viernes, Parolín dijo que “la diplomacia de la Santa Sede es una diplomacia de paz. No tiene intereses de poder ni político, ni económico, ni ideológico”, explicó el cardenal.
“El Papa –afirmó el cardenal– recordó que cuando nos encontramos frente a una situación de crisis, hay que considerar siempre cómo opera la Santa Sede: por una diplomacia proactiva y no solo reactiva, con lo que no buscamos siempre dar nuestra contribución. Si a veces esto no se logra, lo importante es ponerse a trabajar. Entonces, no hablaría de fracaso. En el caso de Venezuela puede haber opiniones diferentes, pero lo importante es intentar dar respuestas factibles a la situación, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones reales de la población y del bien común que debe estar por encima de todo”, amplió.
Cabe recordar que Parolín fue el nuncio apostólico en Venezuela y allí fue a buscarlo Bergoglio para llevárselo como Secretario de Estado.







