03/08/1984

La CGT vs. la UCR, una disputa bien peronista

13 huelgas generales a Raúl Alfonsín (1983-1989) prevalecen sobre las 9 huelgas generales a Carlos Menem (1989-1999): poco más de 2 huelgas por año contra 0,9 al PJ. En los 2 años del nuevo gobierno radical (1999-2001), 9 huelgas generales: 4,5 huelgas por año. En cualquier caso, desde hace más de 60 años la mayoría del movimiento obrero integra la alianza social que se expresa políticamente en el peronismo. No es casual que no se declararan huelgas generales durante las presidencias de Perón (1946-1952, 1952-1955, 1973-1974): la 1ra. huelga general a un gobierno justicialista ocurrió el 27/06/1975, a María Estela Martínez de Perón. Pero volvamos atrás, a los días de Alfonsín:

 

"El consejo directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT), de tendencia peronista, aprobó en la madrugada de ayer la convocatoria de una huelga general de 24 horas para el próximo 3 de septiembre.Según fuentes de esta central sindical, la huelga. se llevará a cabo si no se reciben respuestas satisfactorias del Ministerio de Trabajo sobre las reclamaciones de incrementos salariales superiores al 18% prepuesto por el Gobierno. De los resultados de ese diálogo dependerá también la realización de la primera reunión para lograr un acuerdo social, convocada para hoy. El Gobierno pretende conseguir la concertación con los agentes sociales en la política económica, dada la grave crisis que sufre Argentina con una deuda exterior de 48.000 millones de dólares y una inflación en torno al 600% anual."
El País (de Madrid), 04/08/1984,
Corresponsalía en Ciudad de Buenos Aires.


El 10/12/1983 regresó la democracia representativa a la República Argentina, culminando la transición iniciada en 1982 durante los días del general Reynaldo Bignone.

Raúl Alfonsín como nuevo Presidente intentó una nueva relación entre el Estado y los sindicatos. Sin embargo, los 40 paros nacionales de 1984 a 2017 revelan dificultades que superan a Alfonsín.

En cualquier caso, en aquella ocasión se intentó una reorganización de la legislación sindical (Asociaciones Profesionales), a través de la "Ley Mucci" (el ministro de Trabajo era el gremialista de trabajadores gráficos, Antonio Paulino Mucci). El gremialismo PJ consideró una agresión el proyecto (sin duda, resultado de una mala negociación desde Trabajo).

El 25/01/1984, en el Sindicato de la Alimentación, 107 organizaciones sindicales de ambas CGT -la CGT Azopardo (colaboracionista con la dictadura) y la CGT Brasil (más confrontativa)- pactaron la unidad (quedando afuera sólo un pequeño sector de Azopardo), aunque formalmente no estaba normalizada.

La conducción reunificada la integraron: Saúl Ubaldini, Osvaldo Borda, Jorge Triaca y Ramón Baldassini.

5 días después intervinieron el SUPE -Sindicato Único de Petroleros del Estado o sea YPF, que tenía como líder al entonces presidente del bloque de diputados nacionales PJ, Diego Ibáñez- y al día siguiente la Federación de Obreros y Empleados del Papel. Reaccionó la CGT y reiteró “el estado de alerta y movilización” más una formal protesta ante la Organización Internacional del Trabajo(OIT).

Durante todo 1984 abundaron los conflictos por reclamos de ajuste salarial, falta de pago, solicitudes de aumento, despidos, etc.

La agitación promovida por el sindicalista del gremio cervecero Ubaldini, secretario general de la CGT (Confederación General del Trabajo), logró que el proyecto de 'Ley Mucci', aprobada en Diputados fuese rechazado por el Senado, el 14/03/1984, en una votación 24 a 22.

El viernes 20/04/1984, Mucci fue convocado por el presidente Alfonsín a la Quinta de Olivos y presentó su renuncia indeclinable como consecuencia del fracaso del proyecto oficial de “reordenamiento sindical”.

Fue ministro el radical de Avellaneda, Juan Manuel Casella. El 25/04/1984 a las 18:00, en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno juró el abogado Casella, hasta entonces diputado nacional y presidente de la Comisión de Defensa. Él anticipó que si en 6 meses no se concretaba la reorganización de los sindicatos, se retiraría del ministerio.

De inmediato Casella buscó un compromiso con la CGT. En mayo se conoció el proyecto de reglamento electoral, consensuado con la CGT.

Saul Ubaldini - Programa Siglo 20 (1era. parte)

Saul Ubaldini - Programa Siglo 20 (2da. parte)

El nuevo reglamento electoral restablecía a los sindicatos las atribuciones para convocar a elecciones según los antiguos estatutos de cada organización.

A pesar de que quisieron eliminar la representación de las minorías, un sector muy amplio de los trabajadores se plegó a la renovación sindical. Se realizaron numerosos listas “pluralistas”.

Curiosidad: estas listas permitieron el crecimiento del Movimiento de Renovación Sindical Peronista que derrotó a Alfonsín en las elecciones de 1987. Y así facilitó la recuperación del PJ.

Volviendo a la Administración Alfonsín, tuvo un rol importante el sindicalista del gremio de trabajadores fideeros, Hugo Barrionuevo, quien era amigo del ministro Mucci. El 30/03/1984, Alfonsín lo designó Delegado Normalizador de la CGT, inmediatamente después del fracaso de la Ley Mucci.

La estrategia del Gobierno era reglamentar la Ley N°22.105 del Proceso de Reorganización Nacional, para convocar a elecciones sindicales de acuerdo con el sindicalismo peronista tradicional y sectores independientes.

Sin embargo, Alfonsín no pudo evitar la huelga general.

El 03/08/1984, la CGT convocó a la primera huelga en contra del plan económico de Bernardo Grinspun, a cumplirse el 03/09/1984, sin movilización. El gobierno radical se oponía a restablecer los mecanismos de negociación colectiva, para que el Estado mantuviera la capacidad de fijar los salarios.

El dato es importante para ilustrar a quienes se dijeron sorprendidos de la diferencia que medió entre la convocatoria y la ejecución de la movilización prevista para el 22/08/2017. En aquella ocasión hubo 1 mes de distancia entre la convocatoria y el cumplimiento de la medida de fuerza.

La Mesa de Enlace Gremial (más cercana al gobierno) dejó en libertad de acción a sus miembros y algunos sindicatos (por ejemplo, Ctera) se declararon en contra.

El acatamiento, a escala nacional, fue parcial (50%), pero en los sectores industriales, donde la adhesión fue del 80%. Los grandes centros urbanos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza se paralizaron.

Hugo Barrionuevo (sin relación alguna con Luis Barrionuevo, de los trabajadores gastronómicos) propuso sin éxito un código electoral para las elecciones en los sindicatos pero el 31/10/1984 fue ministro de Trabajo en lugar de Casella, quien cumplió la promesa que hizo en su asunción y renunció el 29/10/1984.

Barrionuevo ejecutó la normalización de varios sindicatos, durante diciembre de 1984. Así validaron su poder Lorenzo Miguel (UOM), Jorge Triaca (plásticos) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza). Pero también aparecieron algunos nuevos dirigentes: Víctor De Gennaro y Germán Abdala (ATE).

Durante los 5 años y medio de Alfonsín como Presidente, ocurrieron 4.000 huelgas sectoriales y de empresa y 13 huelgas generales. Ninguna medida de fuerza impidió la hiperinflación, un proceso que destrozó el empleo y el salari8o.