UE & ALIANZA DEL PACÍFICO, CERCA PERO LEJOS

Historias de gemelos: De los + de Néstor/Lavagna a los - de CFK y Mauri

La Administración de Mauricio Macri asoma las narices en la Alianza del Pacífico y en la Unión Europea para ver si consigue ampliar las fronteras del Mercosur, en momentos en que el comercio exterior se tornó deficitario todo este año, pese a la destacada performance de las exportaciones agropecuarias. No es fácil llenar los requisitos para integrarse a esos bloques, ya que una apertura arancelaria puede generar modificaciones importantes en términos de ingresos y distribución, justo cuando el atraso cambiario torna más barata la producción hecha afuera que la local. Se advierte más en sectores antes cubiertos por el cepo, como los de consumo: indumentaria textil, cuero, calzado, en los que también incide la crisis brasileña. La penetración de los autos desde el país vecino es otra prueba elocuente. Los condicionantes aduaneros del Mercosur serán un hueso duro de roer para poder acceder a mercados que se manejan con aranceles más bajos.

 

Son tiempos electorales y se requiere mucha prudencia para no quedar sujeto a los pruritos y condenas anticipadas: si se escribe sobre Mauricio Macri, también habrá que hacerlo sobre Néstor Kirchner. Saltar la grieta famosa requiere de imaginación, audacia... y concesiones. Ahí vamos:

La economía de la Administración Macri llega a las elecciones de término medio con déficits gemelos (el fiscal y el comercial), a diferencia de cuando Néstor Kirchner plebiscitaba su gestión en 2005 con superávits gemelos, posición desde donde abrió el camino a su reelección en las presidenciales de 2007, si bien decidió que se presentara en su lugar su esposa, la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner.

En aquel momento, Argentina venía con viento de cola por el precio récord de los commodities agrícolas, llámese soja, que exportaba y en esta oportunidad, casi podría decirse que hay brisa de cola respecto de las exportaciones, aunque con la ventaja de contar con el endeudamiento externo del que viene haciendo uso y abuso para tapar ambos agujeros negros.

Macri apostó por la apertura del mercado financiero y se dedicó a desarrollar una agenda muy activa en política internacional. Confirmó que ejercerá la presidencia en el G-20 en el 2018, al mismo tiempo que manifestó su intención de adherir a la OCDE y ratificó su rol de observador en la Alianza del Pacífico durante la reciente visita a Chile, casi inmediatamente después de recibir a la canciller alemana, Angela Merkel, que pasó por Buenos Aires y por México DC para buscar consenso en temas clave como medio ambiente, migración y comercio, tras las recientes desavenencias con Donald Trump.

El desafío que se le presenta al Mandatario argentino es que la integración con el resto de América que se avino a abrir más sus economías al comercio como condición para acoplarse a esos bloques comerciales significará la necesidad de levantar barreras arancelarias, de las más altas del mundo, justo cuando se le reclama por el desamparo que padecen los sectores productores de bienes finales eran los más protegidos bajo el esquema anterior (las DJAI).

En ellos se registró el crecimiento más acelerado de las compras externas y detonó crisis en fabricantes locales afectados por el ingreso de mercadería sustitutiva de sus ventas, que a su vez derivaron en problemas laborales, sobre todo de las pymes.

Es el caso de la indumentaria textil, la marroquinería y de una de las vedettes de la integración con Brasil, la industria automotriz, que penetraron en la plaza local porque claramente hoy es más barato importar que producir en muchos rubros.

A este impacto negativo sobre la industria se debe sumar su efecto multiplicador hacia otros sectores, ya que cada trabajador en el ámbito manufacturero suele generar empleos adicionales en el resto de la economía.

Se atribuye al atraso cambiario que se haya abierto esa brecha, ya que la factura importadora habitual de nuestro país está compuesta básicamente por bienes de origen industrial y para la producción industrial (máquinas, insumos, piezas y partes, energía), y la tenue pulsación de actividad económica no inspiró demasiado equipamiento que digamos.

De reprimida a no libre

La administración de Mauricio Macri modificó levemente su política arancelaria y así el país ascendió 13 puestos respecto de la edición pasada en el ranking de libertad económica 2017, pero se ubica en el puesto 156 sobre un total de 180 naciones analizadas, de acuerdo con el estudio realizado por Heritage Foundation.

Le valió para subir a la categoría de países mayormente “no libres” de acuerdo con la clasificación utilizada en el índice. Un año atrás estaba dentro del grupo de economías reprimidas, las de peor desempeño, pero el desmoronamiento viene desde 1995, primera edición del índice, al haber acumulado una caída de 135 puestos.

Chile está en las antípodas, ya que lídera la región ubicándose en el puesto 10 del ranking global, seguido por Colombia (puesto 37), Uruguay (38) y Perú (43).

Lo cierto es que en la década que transcurre, Argentina solo exhibió competitividad en agroexportaciones (la suma de los PP y las MOA explicaban el 55,5% de las exportaciones de bienes en 2010 y explican el 67,5% del total en 2016).

Hay fuertes caídas en exportaciones industriales y de energía. Y (lo más significativo) hay descenso exportaciones de servicios aun cuando en Latinoamérica estas exportaciones crecieron las dificultades de competitividad se exhiben en la dinámica de las exportaciones industriales pero especialmente en las de servicios, sostiene Marcelo Elizondo, director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

En la región, señala, las exportaciones de bienes caen desde el inicio de la década. Pero han habido países que en ese lapso han mostrado crecimiento de sus exportaciones:

En 2016 exportaron (en bienes) más que en 2010 Bolivia, México, Paraguay, Uruguay, y muchos de los centroamericanos (Costa Rica, Guatemala, República Dominicana), en tanto Argentina se encuentra dentro del grupo de países en los que las exportaciones de bienes han descendido desde ese año bisagra.

Mientras tanto, las exportaciones de servicios crecieron desde el inicio de la década, en 2010, en la mayoría de los países: Brasil, México, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y los centroamericanos (Panamá, Costa Rica, República Dominicana). Entretanto caen en Argentina (desde 2010 a 2016).

Las exportaciones de servicios totales de Latinoamérica crecieron desde 2010 hasta 2016 (desde US$110.111 millones en 2010 hasta 139.105 en 2016).

Contrario sensu, las exportaciones de bienes fueron de US$ 837.022 millones en 2016 pero eran mayores, de US$ 872.204 millones, en 2010.

La desaceleración del comercio mundial, la caída de los precios de los commodities y los problemas de demanda en el mundo han afectado más a los bienes que a los servicios, y Argentina no aprovechó la ocasión, ya que exhibe cierta capacidad en agroexportaciones (ya generan 66% del total mientras eran 55% del total en 2010), porque mantiene exportaciones en niveles medidos en dólares similares desde el inido de la década en este rubro; mientras, caen las exportaciones de bienes industriales tradicionales y energía. Pero también bajan las exportaciones de servicios, en los que la región crece.

Este descenso (unos US$500 millones menos en 2016 comparados con 2010), en un marco de alza regional, muestra que existen problemas de competitividad endógenos manifiestos, que no pueden imputarse a factores exógenos.

Argentina explicaba el 11,8% de las exportaciones de servicios de la región en 2010 y ahora lo hace en solo el 9,1% del total.

La suma agregada de las exportaciones de bienes y servicios lleva a una lista de principales exportadores en la región, que encuentra a Argentina como el 3ro. luego de México y Brasil (es el 4to exportador de bienes detrás de México, Brasil y Chile; y el 4to exportador de servicios detrás de México Brasil y Panamá; pero sumando los dos componentes del comercio llega al 3er lugar).

Advierte Elizondo que, a decir verdad, por la dimensión de la economía de Argentina, “no es razonable que se la compare con Chile o Panamá, economías muy menores en dimensión, lo que habla de las dificultades de inserción internacional de Argentina”.

A lo largo de lo transcurrido hasta hoy, en la década corriente (2010 - 2016) ha mantenido niveles similares de exportación de productos primarios (unos US$15.000 millones) y en 2016 exhibió un muy leve crecimiento de exportaciones de manufacturas agropecuarias (apenas por encima de los US$23.000 millones en 2016 contra una cifra apenas por debajo de los US$23.000 millones en 2010). Se produjo un gran descenso en las exportaciones de manufacturas industriales (caída de alrededor de US$ 7.000 millones desde 2010), y también una baja en las de combustible y energía (unos US$ 4.500 millones menos) y un (ya referido) leve descenso en exportaciones de servicios (unos US$500 millones).

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