CERRANDO LISTAS

Arde la UCR y Macri habla de los ‘ñoquis’ radicales que dejó Malcorra

El presidente Mauricio Macri hizo un acto fugaz en Rosario por el Día de la Bandera. Allí compartió escenario con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz, con quien no tiene buena relación desde los reclamos por los fondos de la Coparticipación y cruces mutuos. El socialista hizo sus reclamos y deslizó críticas a la conducción de Cambiemos ante la indiferencia de Macri que no disimuló su malestar. En el medio, ocurre una falta de tacto del Presidente cuando aún no se cierran las listas de candidatos y la relación con los radicales no está en su mejor momento: insinuar que Susana Malcorra dejó ‘ñoquis’ radicales en la Cancillería…

Mauricio Macri recibió muchas críticas por la organización del acto oficial por el Día de la Bandera en Rosario, ciudad gobernada por el socialismo en una provincia gobernada por el socialismo, aunque esa administración tambalea por la inseguridad y el narcotráfico. No hubo desfile y el discurso presidencial fue brevísimo. Además, el primer mandatario no ocultó su malestar por la compañía del gobernador Miguel Lifschitz, con quien tiene una relación muy fría desde el conflicto por los fondos de la coparticipación federal y las críticas cruzadas entre ambos por la política de seguridad.

El mandatario provincial aprovechó el acto para deslizar algunas críticas. Habló del “desafío de que la gente vuelva a ser protagonista del acto”.

“Por eso tenemos el desafío de volver a resignificar la fiesta patria como un lugar de encuentro, que podemos tener diferencias, pero coincidimos en las fechas fundacionales de la patria”, agregó en una crítica tanto a Cristina como a Macri.

“Si a todas las provincias nos va bien, a la Nación le va bien; quizás haya que invertir la ecuación”, propuso en clara alusión al primer mandatario que lo escucha indiferente.

“Necesitamos un proyecto que nos incluya a todos”, reclamó Lifschitz. Nada por parte de Macri.

El periodista rosarino Mauricio Maronna aporta en el diario La Capital que “Macri no se lleva del todo bien con Miguel Lifschitz. La relación pasó de ser pésima a lánguida. No se miraron durante los pocos minutos que duró el acto. No hay onda, no hay affectio societatis entre el presidente y el gobernador de la provincia de Santa Fe. Por ahora. Las necesidades políticas tienen cara de hereje y el futuro es un interrogante”.

“En su pieza oratoria, Lifschitz aprovechaba los minutos y colaba entre los almíbares discursivos adjetivaciones que no tenían otro destino que la gris gestión macrista. "Exclusión", "pobreza" y "patria", entre otras, eran un intento del gobernador de clavar pequeñas dagas. Ni se miraban con el líder del PRO”, completa el periodistae ilustra: “En pleno discurso del mandatario socialista, el jefe del Estado buscó un pañuelo y se sopló la nariz. Luego vinieron muecas de malestar, como si estuviera digiriendo algo que provocaba escozor.”

Por su parte, el periodista Ari Paluch agrega un dato posterior al acto en una serie de conversaciones de WhatsApp que reconstruye para el portal Infobae: “Vuelve de Rosario y se refugia en su lugar favorito del chalet presidencial, solo lo acompañan Juliana, la hija de la primera dama y Antonia la hija de ambos. Toma su teléfono y empieza el intercambio con sus eventuales y variados interlocutores. Se queja porque en el acto rosarino, la intendente y el gobernador se explayaron más de la cuenta y que apenas que el empieza su alocución, los megáfonos pretendan taparlo. Cambia su estado de ánimo, cuando alguien desde el Indec, le anticipa un crecimiento de la economía del 1,1 en el primer trimestre del 2017 y se anima a vaticinar una expansión de 3 puntos para este año. Ademas, el whatsapp le indica que el cuarto trimestre del 2016 la suba fue del 0,7 y no del 0,5 como se había informado”.

En el medio del cierre de listas y con los radicales muy molestos por los magros lugares que pueden llegar a tener en las boletas bonaerense, Macri aumenta la exasperación con una acusación grave, siempre de acuerdo con la versión de Paluch: “(Macri) se preocupa por la salud de un amigo y destaca que la canciller Malcorra aguantó un año viviendo en Buenos Aires con su marido afectado por un cáncer en Europa, la destaca profesionalmente pero admite que algunos boinas blancas le coparon la cancillería de ñoquis. Asegura que al nuevo canciller lo eligió por ser el mas recomendado entre los de cartera, que Prat Gay no quiere ir a la embajada en Washington porque está muy enamorado y que es muy difícil conseguir gente capaz, que en seguridad pocos son confiables y la banca a Patricia Bullrich más allá de algunos errores, porque es honesta y trabajadora, cosa que no puede decir de muchos otros”.

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