ÍNDICE DE POBREZA DE AMÉRICA LATINA

3er. Mundo, el triste destino de la Argentina inflacionaria

Con el 30,3% de la población por debajo de la línea de pobreza, Argentina ya se ubica próxima a Bolivia, República Dominicana, El Salvador y Nicaragua, todos en el rango de entre 30% y 40% en tal situación. Sólo quedan por encima México, Guatemala y Honduras, según las cifras oficiales de cada país”, analiza Víctor Beker, director del del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. La inflación es el disparador de los índices de pobreza en el país, como lo demuestran las estadísticas de los gobiernos que hubo de distinto signo desde 1983 en adelante. Mauricio Macri no sólo no le encontró la vuelta sino que amplió la desigualdad con los ricos en 2.500 veces.

 

* "Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental."

* "En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas."

* "Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso les mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición."
Figarillo
(alias de Juan Bautista Alberdi)
"Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina",
(Marzo 1855).


"La Argentina se ubica como uno de los países con mayor índice de pobreza en toda América latina”, alerta el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano en su último reporte, en el que analiza y pone en contexto las últimas cifras del INdEC al respecto.

Cruzando los datos con los del último informe que presentó Unicef, que analiza la población de entre 0 y 17 años, surge que el 47,7% de los chicos viven en la pobreza en Argentina, pero quienes más la sufren son los adolescentes, los que tienen una mamá al frente del hogar, padres desocupados o que apenas pudieron ir algunos años al colegio.

La reflexión del centro de estudios de la UB, sin embargo, no se limita al diagnóstico y plantea una salida a “la trampa de la pobreza en que se encuentra lamentablemente atrapado nuestro país y que lo relega a un podio poco honroso en el continente”, de acuerdo con las palabras del econoista Víctor Beker.

En ese sentido, el economista sostiene que, como una persona es pobre por carecer de empleo o por obtener un ingreso insuficiente para cubrir sus necesidades, lo que se requiere es “un crecimiento económico capaz de crear empleos de calidad, es decir con alta densidad de capital por persona ocupada y elevado nivel de productividad y de salarios”.

Pero también asegura que no basta con el crecimiento económico.

“Para reducir la pobreza, se requiere que el ingreso de los más pobres crezca a una tasa mayor que los del resto de la población. Por lo tanto, el desarrollo económico debe estar direccionado hacia favorecer a los sectores de menores ingresos”, completó.

Hasta ahora viene sucediendo exactamente a la inversa y por eso Argentina avanza en el ránking regional. La brecha entre el sector más pobre y el más rico de la sociedad volvió a profundizarse desde el 3er trimestre de 2016, cuando la inflación volvió a soltar amarras, según indica el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que presenta los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

El 10% más rico de la Argentina ganó casi un 2.500% más que el 10% más pobre de la sociedad.

La EPH, que ponderó 21 aglomerados urbanos del país, llegó a la conclusión que el sector más rico de la población ganó 25,6 veces más que el segmento más pobre.



La curva de la pobreza en democracia

Los datos del instituto oficial de estadísticas sobre este tema comenzaron a publicarse en 1988: distintas fuentes sostienen que durante la Presidencia de Ricardo Alfonsín (UCR) la pobreza bajó en sus primeros años de mandato pero en los últimos meses de su gestión este indicador subió notoriamente.

El Centro de Población, Empleo y Desarrollo de la Universidad de Buenos Aires (CEPED-UBA) indica que en octubre de 1982 (14 meses antes de la asunción de Alfonsín) la pobreza en el Gran Buenos Aires llegaba al 21,6% de los hogares, mientras que el mismo mes de 1985 (ya con casi 2 años de mandato) bajó al 14,2%.

En este sentido, en mayo de 1989 (2 meses antes de dejar anticipadamente su puesto) subió al 19,6% de los hogares; y en octubre de 1989, apenas 2 meses después de la asunción de Carlos Menem (PJ), el 38,3% de los hogares estaba por debajo de la línea de la pobreza (la hiper fue terrible).

En cuanto a la pobreza en las personas, cifras de la consultora Orlando J. Ferreres dan cuenta que la población pobre pasó de representar el 8% en 1980 (Proceso de Reorganización Nacional) al 16% en 1985. Al final del gobierno de Alfonsín, las personas pobres rondaban el 40% (en 1989 eran 39,8% y en 1990 llegaban al 41,3%).

Para los 'progres' es anatema recordar estos datos porque mencionarlos ya equivale a ingresar al universo de 'fachos' y supuestos 'genocidas'. Pero las estadísticas son certeras, y aquel INdEC era más confiable que éste INdEC. Entonces, se trata de rigor matemático, no de ideología. Las deudas que acumula la democracia recuperada son enormes.

Chequeado.com/ publicó explicaciones del economista del CEPED, Agustín Arakaki, en cuanto a que este aumento de la pobreza está “principalmente asociado a la hiperinflación”, si bien lo relaciona asimismo con un “deterioro del mercado de trabajo” iniciado a mediados de los ‘70, cuando comenzó “una caída en la calidad del empleo, que desembocó en una baja de los ingresos”.

A su turno, Menem logró bajar la pobreza en su 1er mandato. En octubre de 1989 la pobreza llegaba al 47,3% de la población, mientras que en mayo de 1995 (mes en el que se realizaron las elecciones en las que renovó su cargo) este número era del 22,2%, de acuerdo con datos del INdEC para el Gran Buenos Aires (GBA). Según Arakaki, esto se debió al control del proceso inflacionario mediante la convertibilidad.

En el 2do mandato de Menem, la pobreza volvió a aumentar. En octubre de 1999, mes en el que se realizaron las elecciones presidenciales que ganó Fernando de la Rúa (Alianza), la pobreza afectaba al 26,7%.

“La recuperación y expansión de la economía entre 1991 y 1994 tuvo un efecto que favoreció la disminución de la pobreza”, sostiene un informe de la CEPAL. “Entre 1994 y 1997, el debilitamiento del ingreso real y el empeoramiento distributivo se combinaron, dando por resultado un nuevo aumento de la incidencia de pobreza absoluta”, añade el estudio, y señala que “en los años subsiguientes hasta llegar al 2000, fue el continuado deterioro distributivo el único responsable de la elevación de la pobreza”.

Durante la Presidencia de De la Rúa, la pobreza aumentó nuevamente y alcanzó en octubre de 2001 el 35,4%, meses antes que el dirigente de la Alianza UCR/Frente Grande renunciara en diciembre de aquel año.

Sin embargo, tras la sucesión de 3 presidentes de la Nación en 1 semana, en mayo de 2002 (ya bajo el mandato del senador nacional a cargo Eduardo Duhalde) la pobreza siguió aumentando y llegó al 49,7%.

En mayo de 2003, cuando Duhalde entregó el poder a Néstor Kirchner (todavía no existía el Frente para la Victoria, todo era Partido Justicialista dividido), la pobreza había aumentado y alcanzó el 51,7% en el Gran Buenos Aires, según el INdEC, que ese año comenzó a medir la pobreza en 31 aglomerados urbanos del país (47,8% fue la tasa de ese año).

En el gobierno de Kirchner se logró bajar este indicador, llevándolo al 26,9% en total país en el 2do. semestre de 2006, último período con datos antes de la intervención del INdEC en 2007.
Según Arakaki, esta caída de más de 20 puntos se debió principalmente “a las políticas de recomposición de ingresos” fomentadas por el gobierno de Kirchner, en el marco de una situación inédita e irrepetible de superávits gemelos (fiscal y comercio exterior), inflación muy baja, tipo de cambio real adelantado y precio de la tonelada soja récord.

Para medir la evolución durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner (FpV) es necesario recurrir a fuentes alternativas ya que, además de la manipulación de las estadísticas desde 2007, el instituto oficial dejó de publicar datos de pobreza a partir de 2013.

CFK asumió en diciembre de 2007. En su 1er. mandato, según el Centro CIFRA, de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) liderada por el sindicalista docente Hugo Yasky -que actualizó su serie con la nueva canasta publicada por el INdEC-, logró bajar este indicador 8 puntos porcentuales, al 29,6%.

No obstante, los datos de su 2do gobierno -entre 2011 y 2015- varían según la fuente que se considere: CIFRA sostiene que prácticamente se mantuvo igual (terminó en 29,7%), mientras que el mucho más reconocido Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) afirma que pasó del 24,7% en 2011 al 29% en 2015.

“Al volver la inflación en 2007, la caída de la pobreza se desaceleró fuertemente”, explicó Arakaki, quien además destacó como condicionante la crisis económica internacional de 2008.

Respecto del mandato de Mauricio Macri, el último dato oficial del INdEC sostiene que la pobreza al 2do. trimestre de 2016 alcanzaba al 32,2% de la población. No es posible de comparar con la serie oficial anterior por cambios en la metodología de medición.

De todas maneras, tanto el último informe publicado por CIFRA como por la UCA calculan un aumento de más de 1millón de pobres desde diciembre de 2015 (1,2 millón y 1,4 millón, respectivamente).

De acuerdo con el diagnóstico de la UCA, esto se explica por “los aumentos de precios en productos y servicios básicos” y la caída en la “demanda de empleo”.

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