CUBA

Raúl Castro estaría delicado de salud, afirma disidente cubano

El fin de semana, el Presidente cubano no asistió al Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), lo que desató las alarmas entre la disidencia. En la isla todo lo que tenga que ver con la vida de los dirigentes es un misterio. Pero en este caso, un periodista y disidente asegura saber por qué faltó: los médicos le habrían impedido a Castro salir de terapia “debido a su precario estado de salud”.

Según el periodista y disidente cubano, Guillermo Fariñas, la salud del Presidente cubano, Raúl Castro, es delicada. Fariñas, quien se basa en fuentes no públicas, afirmó ayer (11/6) en su cuenta de Twitter, que en Cuba se está intentando buscar de manera urgente un "doble" de Castro para que salga a las calles y rompa con el rumor, mientras el Presidente estaría siendo atendido en una sala de terapia intensiva ubicada debajo de la Plaza de la Revolución en La Habana. 
 
Las alarmas saltaron entre la disidencia el fin de semana, luego de que Castro no participara en el Pleno del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), explica el portal de la radio RCN. Fariñas asegura además que Castro quería participar de 1era Conferencia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Salud, pero tampoco lo autorizaron a ir.
 
Castro, quien tiene 86 años y gobierna Cuba desde 2008, ya había anunciado que entregaría el poder el 24 de febrero de 2018. Aunque es una incógnita quién lo sucederá, todas las fichas están puestas en el vicepresidente Miguel Díaz-Canel. De confirmarse lo expuesto por el disidente cubano en Twitter, la situación sería de una gran incertidumbre para la familia Castro, porque Raúl no podría entregar públicamente el poder a Díaz-Canel en febrero de 2018, como habría estado estipulado, y quedaría en entredicho el elaborado plan de sucesión y transición que se había diseñado.
 
Castro pertenece a lo que en Cuba se conoce como la generación histórica, aquella que peleó en Sierra Maestra. Por eso, el acto de que entregue el poder públicamente al primero que gobernará Cuba (pos-revolución) que no pertenece a la generación que tomó las armas, es simbólicamente muy importante. Según la periodista y disidente cubana Yoani Sánchez escribió en el portal 14ymedio, Castro pretende dejar "bien atada la sucesión", para proteger a su clan y "evitar terminar en un tribunal".
 
Sánchez afirma que Díaz-Canel intentará "darle un lavado de cara" al sistema personalista cubano para "acallar las voces de quienes aseguran que la 'generación histórica' no quiere abandonar el poder", y que el vicepresidente no ha sido elegido como sucesor por su "capacidad" sino por su "confiabilidad y mansedumbre." "En la Isla, no pasa una semana sin que un obituario recuerde la realidad de que los históricos se están muriendo. El deshielo con Estados Unidos está al borde de un frenazo y el mastodóntico aparato estatal no acaba de adaptarse a los nuevos tiempos. La doble moral, la corrupción y el desvío de recursos lo minan todo", escribió Sánchez.
 
Se confirme lo planteado por Fariñas o no, llegue Castro a entregar el poder en 2018 o se vea forzado a hacerlo antes, lo cierto es que el hermano de Fidel no se retirará como hubiese querido, mientras "pierde el control sobre Venezuela, esa mina de recursos que prolongó la vida del castrismo", asegura Sánchez. Por otro lado, "su peor pesadilla es que a los jóvenes cubanos les importa más Juego de tronos que la épica revolucionaria."

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