PARA UN JUEVES ABURRIDO

De la esposa desinformada al Arzobispo de Cuenca (imperdibles)

Muy buen humor para un jueves gris, escaso de noticias, cuando siguen aún en algunos las consecuencias estomacales del Día del Periodista.

** 3 viejos están sentados en un banco tomando el sol.

-José, qué jodido lo de la edad... todos los días a las 7 en punto me levanto con unas ganas horribles de mear. Pero no hay forma. Me paso el día entero queriendo mear y no puedo.

-Pues eso no es nada. Jorge, me levanto a las 8 y lo primero que hago es sentarme a cagar pero nada... y así me paso el día.

-Muchachos, lo mío es peor. A mis 90 años, meo todos los días a las 7, cago a las 8, y a las 9 me despierto....


** 2 agricultores intercambian experiencias:

–¡Otra vez los cuervos se me han comido la cosecha!

–Tenés que hacer como yo: armate un espantapájaros.

–Ya lo tengo, pero como si nada...

-No vi cómo es tu espantapájaros pero pegale una foto de mi suegra y vas a ver cómo funciona.

–¿Es seguro o es joda?

–Mirá, a mí los cuervos no sólo no me han comido la cosecha. ¡Me devolvieron la del año pasado!


** La empleada doméstica pidió aumento de sueldo. A la señora no le cayó muy bien la solicitud. Y preguntó:

–María, ¿por qué querés que te aumente el sueldo?

–3 razones señora. La 1ra. es que yo plancho la ropa mejor que usted.

–¿Quién te dijo que planchás mejor que yo?

–Su esposo.

–....

–La 2da. razón es que yo cocino mejor que usted.

–Puro cuento, María ¿quién te dijo que cocinabas mejor que yo?

–Su esposo.

–¡Qué boludo!

–Y la 3ra. razón es que yo soy mejor en la cama que usted…

–¡¡¿¿Mi esposo te dijo eso??!!

–No señora, fue el jardinero.


** Una docente nueva se para ante la clase e intenta aplicar sus cursos recientes de Psicología:

–Todo aquel que crea que es tonto, que se ponga de pie.

Luego de unos segundos de silencio, Jaimito se pone de pie. La docente le pregunta:

–Jaimito, ¿creés ser tonto?

–No, señorita... pero me da pena verla parada solita…


** Ocurre una catástrofe mundial, y millones de personas mueren.

En el cielo, ante la llegada de tanta gente, es muy intenso el trabajo, y Dios forma filas de hombres y mujeres.

Pero son muchos, y comienza a subdividir las filas. Se acerca a la hilera de hombres:

–Hagan 2 filas: una para los hombres que dominaron a sus esposas y otra para los que fueron dominados por ellas.

Cuando Dios vuelve, se encuentra con una fila de kilómetros que corresponde a los ‘dominados’ y 1 sólo hombre en la otra fila.

Dios les dice:

–No puedo creerlo, los hombres se creen mejores, controlan casi todo en el mundo y aún así, todos son dominados por sus mujeres. Aprendan de este hombre. Hijo, cuéntales a todos cómo conseguiste dominar a tu mujer.

El hombre mira a todos, se encoge de hombros y responde:

–Yo no sé nada, Señor. Mi mujer me dijo que me parase aquí.


** Un buen día, el párroco de un pueblo se encontró indispuesto con unos fortísimos dolores abdominales. Dado el grave estado en el que se encontraba, le trasladaron a un hospital en la ciudad para una cirugía de urgencia. Mientras el cura se encontraba dormido por los efectos de la anestesia, en la habitación de al lado una joven madre soltera daba a luz un bebé hermoso.

Desgraciadamente, la joven madre murió y el equipo médico se preguntó qué hacer con el niño.

Uno de los médicos pensó y pensó y dijo:

–Vamos a entregárselo al cura. El hombre le dará una buena educación.

Dicho y hecho: al despertar el párroco se encontró con él bebe en sus brazos, y asustado preguntó:

–Pero ¿qué es esto?

El medico se acercó y le dijo:

–Mire, éste es el origen de sus dolores de barriga...

–Pero si esto es imposible...

El médico:

–No, no. Con lo que ha evolucionado la ciencia, ahora los hombres pueden quedar embarazados.

El cura se quedó pensativo. Y pensó:

–Bueno, cuando vuelva al pueblo, diré que es hijo de una hermana mía que ha fallecido y yo me haré cargo de educarlo.

El párroco volvió al pueblo y contó su historia. No sin recelos, los habitantes del pueblo se acostumbraron a ver al nuevo vecino, quien fue bautizado con el nombre de Juan.

Pasaron los años y el cura se hizo muy mayor. Cuando Juan contaba 25 años, el cura estana enfermo y, en su lecho de muerte, dijo:

–¡Que venga Juan!

El joven corrió al lado del cura:

–¿Que pasa, tío?

El cura, haciendo acopio de valor, le dijo:

– Mirá Juan, tengo un gran secreto que contarte...

Juan interrumpió al párroco y le dijo:

–Tranquilo tío, no hace falta. Desde hace años ya me he imaginado que vos sos mi papá.

Armándose de valor, el cura le dice:

–¡No! Yo soy tu madre. Tu padre es el Arzobispo de Cuenca.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario