ANA BOTÍN PREPARA LA ABSORCIÓN

Santander se quedará con el banco del Opus Dei

Banco Santander analiza quedarse con Banco Popular, y para ello realiza una ampliación de capital por valor de 5.000 millones de euros para afrontar la compra de la entidad, según avanza la agencia Bloomberg citando a fuentes relacionadas con el proceso. De acuerdo con sus datos, Santander utilizaría los fondos captados con la operación a reforzar su niveles de capital, que podrían verse erosionados por la absorción de Popular. Banco Santander no ha desmentido la noticia. El plan se ha conocido un par de horas después del cierre de mercado. Banco Popular busca a contrarreloj alternativas que garanticen su viabilidad y eviten una intervención de la autoridad regulatoria europea. Después de vender hace unos días su participación en Targobank a Crédit Mutuel, se conoció que está preparando junto a KPMG la venta de una cartera inmobiliaria cuyo valor podría alcanzar los 2.000 millones de euros.

El Banco Popular, el 6to. mayor de España por volumen de activos, atraviesa una delicada situación. El Popular llegó tarde y mal al boom del ladrillo, y no supo prever a tiempo el estallido de la burbuja. Entonces, se cargó de activos tóxicos. Al cierre de 2016, tenía 16.074 millones de euros en inmuebles adjudicados y 19.602 millones en créditos dudosos. Ningún otro banco español arrastraba una carga tan pesada en relación con su tamaño. Además, es propietario de suelo por importe de 7.000 millones de euros, más que el BBVA o el Santander, que rondan los 5.000 millones. Y 2017 ha sido peor.

Una de las obsesiones del Popular fue mantener su independencia cuando todo el mundo apostaba por la concentración. No quiso siquiera la fusión de igual a igual con otros bancos medianos (Sabadell, del mexicano David Martinez), ni mucho menos con alguno de los grandes.

Pero la estrategia ha fracasado.

El Popular lleva hace casi 70 años cerca del Opus Dei. La crisis interna vivida desde finales de 2016 en el conocido como ‘el banco de la Iglesia’ (Católica Apostólica Romana) lleva el sello del Opus Dei -controla más del 12% del capital del banco y tiene la llave de su futuro- y, más recientemente, de los Legionarios de Cristo.

Santander estudia, junto a sus asesores, una ampliación de capital de unos 5.000 millones de euros para hacer frente a la compra de Popular si finalmente decide pujar por el banco que preside Emilio Saracho, informa Bloomberg, que cita fuentes familiarizadas con el proceso.

La gestión de Ángel Ron al frente de Banco Popular le salió muy cara a todos sus accionistas, incluidos quienes integran el núcleo duro desde hace décadas. Por ejemplo, la Unión Europea de Inversiones (UEI), sociedad instrumental que agrupa a las históricas familias de empresarios vinculados al Opus Dei.

El UEI está vinculado a la Universidad de Navarra y las familias Mora-Figueroa, Pasquín, Nigorra, Oroviogoicoechea, Revoredo, Martínez Igartua, Domecq, Sendagorta, Molins, Montuenga y Martínez-Echevarría, entre otras.

Según datos oficiales, el desplome que ha registrado la cotización de Banco Popular ha provocado un agujero en Unión Europea de Inversiones, sociedad que controla directamente el 3% del grupo financiero y que forma parte de la Sindicatura de Accionistas (9% del capital en total). Dado que UEI tenía 64,06 millones de acciones del Popular antes de la ampliación de capital más reciente, y arrastraba unas deudas de casi 160 millones, la diferencia entre el activo y el pasivo era de prácticamente 80 millones.

Entonces fue cesado Ángel Ron y llegó Emilio Saracho, quien tuvo que reformular las cuentas, añadiendo 633 millones de euros a las pérdidas récord de 3.485 millones reconocidas por su antecesor.

Continúa así la bajada a los infiernos de un banco que en sus buenos tiempos, bajo la batuta de hombres del Opus Dei, llegó a estar entre los más rentables del mundo.

La influencia del Opus, como grupo de poder del banco, ha colisionado con Antonio Del Valle, el accionista mexicano que, con el apoyo de la consejera independiente, la novelista Reyes Calderón, orquestó la salida de Ángel Ron. Del Valle, miembro de los Legionarios de Cristo, intentó en varias ocasiones derrocar a Francisco Aparicio Valls para colocarse al frente de la Sindicatura de la entidad.

Del Valle pasó por el Opus Dei y posteriormente se unió a los Legionarios de Cristo. En las catequesis del controvertido padre Marcial Maciel Degollado, fundador de esta congregación, Del Valle conoció a Carlos Slim, con quien mantiene una fluida relación, además de negocios conjuntos como la cementera Elementia.

Del Valle es la cabeza visible en el accionariado de Popular de un heterogéneo grupo de familias millonarias mexicanas entre las que figuran varias seguidoras de los Legionarios de Cristo. El debate religioso sobre la preponderancia del Opus o los Legionarios es recurrente entre éstas.

La gran pregunta es: ¿Quién logró convencer a la perspicaz Ana Botín? ¿El Opus o los Legionarios?

Ahora el grupo que preside la hija del fallecido Emilio Botín utilizaría los fondos captados con su aumento de capital para reforzarse ante la adquisición del Popular, informa Bloomberg.

Según dichas fuentes, Santander utilizaría los fondos captados con la operación a reforzar sus niveles de capital, que podrían verse erosionados por la absorción de Popular.

Las fuentes de Bloomberg no descartan que el aumento de capital pudiera ser aún mayor, aunque subrayan que dicha ampliación solo se efectuaría en el caso de que la entidad que preside Ana Botín decidiera pujar por Popular, una decisión que aún no está tomada.

El equipo que lidera Emilio Saracho está cada vez más presionado para encontrar una solución a la grave crisis que atraviesa la entidad. En apenas una semana, el banco ha perdido la mitad de su valor en Bolsa, que en la actualidad apenas supera los 1.300 millones de euros y en el primer trimestre del año salieron de la entidad 3.956 millones de euros de depósitos, atendiendo a sus propios registros.

Moody's y DBRS han vuelto a rebajar el ráting de la deuda y de los depósitos a largo plazo de Popular, que se hunde dentro del grado especulativo, conocido en la jerga como 'bono basura'.

Estos recortes se suman a los muchos sufridos por la entidad en los últimos meses, tanto por parte de estas firmas de calificación como por otras, como Fitch, que ha rebajado la nota del banco dos veces en tres meses, o S&P, que aplicó la tijera en abril pasado.

Este plan permitiría al banco acelerar la venta de activos improductivos, la mayoría de ellos vinculados al ladrillo, cuyo importe asciende a casi 37.000 millones de euros y constituye uno de sus mayores hándicaps de cara a una posible operación corporativa.

A cierre del 1er. trimestre, Popular contabilizaba entre sus activos improductivos inmuebles adjudicados -es decir, los recibidos en pago de deudas- con un valor bruto de 17.700 millones de euros, aunque la compañía está llevando a cabo un proceso para volver a tasarlos y conocer el actual valor de estos activos. Casi al mismo tiempo se conocía la decisión de la agencia de calificación Moody's de rebajar el rating de la entidad.

El Popular no se ha pronunciado en los últimos días acerca de los rumores que especulan sobre su futuro. De hecho, varios responsables de la entidad tenían prevista una reunión con representantes del Banco Central Europeo (BCE), pero fuentes oficiales de la compañía no no han querido confirmar ni desmentir si finalmente el encuentro se ha producido.

Emilio Saracho, tiene hasta el final del verano para encontrar un comprador y evitar la intervención del supervisor comunitario.

El diario británico Financial Times cree que su "baja valoración" podría ser "la mejor apuesta" para su supervivencia, pero "no sería suficiente para atraer a los inversores". En su columna 'Lex', el periódico económico apunta que los accionistas de la entidad "han perdido sus camisas (y después sus pantalones, ahora su ropa interior)" tras la ampliación de capital llevada a cabo por la entidad el año pasado.

En las 3 últimas llevadas a cabo desde la crisis de 2009, el banco ha captado unos 5.500 millones de euros, recoge Europa Press. "Cotizando en 0,2 veces su valor en libros, Popular parecerá una ganga para los buscadores de riesgo", ha apuntado 'FT', que, no obstante, valora positivamente que, aunque la calidad de los activos es "dudosa", los préstamos improductivos del banco "están cayendo", al tiempo que la entidad cuenta con "una de las mejores franquicias de pymes en España".

Una de las operaciones más interesantes que en el pasado quedó por el camino fue la compra de Popular por parte de CaixaBank. En 2013 hubo intensos acercamientos entre el citado Ron e Isidro Fainé, entonces presidente del grupo catalán y cercano al Opus.

Fainé, además amigo de Carlos Slim, quien formó parte del consejo de administración de La Caixa hasta noviembre de 2011 y una de las mayores fortunas del mundo, es accionista de referencia, con casi el 1% del grupo, en el que invirtió 100 millones a finales del año pasado, a través de Imbursa.

Slim también es amigo de Del Valle, y una fusión entre ambas entidades, con Slim, Del Valle en el núcleo duro, y Fainé al frente, hubiese solucionado al Opus todo el tema Popular. Por entonces (2012), la debilidad del banco no era tan evidente. La operación no salió adelante.

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