SECUELAS DE LA SALIDA DEL ACUERDO CLIMÁTICO

Trump da aire a Río Turbio y se lo quita a Vaca Muerta

Donald Trump mandó para atrás la adhesión de Estados Unidos al Acuerdo de París por la mitigación del calentamiento global con la excusa de defender el empleo de los mineros de carbón y de activar la producción de petróleo y gas para hacer bajar los precios de los insumos para la industria, efecto este último que repercute en los planes de desarrollo de Vaca Muerta. Pero también Argentina puede dar fe que usar fondos públicos para mantener activa la mina de Río Turbio se destinó a cualquier propósito menos el ese, ya que sólo un puñado de mineros retuvo el empleo. Urgente 24 publicó este fin de semana un informe periodístico sobre la real situación del yacimiento y la incidencia que tiene en la localidad santacruceña y en la chilena de Puerto Natales. En el caso argentino cada vez se parece más a un pueblo fantasma mientras que del lado trasandino hubo una reconversión turística en torno de las Torres del Paine.

La decisión del presidente de USA, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París por la mitigación del calentamiento global repercutió en nuestro país mucho más de lo imaginable, y no precisamente por las consecuencias que trae a esta parte del hemisferio el cambio climático que entraña.

Una de las consecuencias fue que quedó en tela de juicio la pauta de incrementos tarifarios de la energía que impulsa el Ministerio que encabeza Juan José Aranguren, así como el improductivo desarrollo de Vaca Muerta, debido a que el retiro de USA de la postura de restringir la producción de petróleo y gas por el negativo efecto climático puede llevar a una caída del valor del petróleo y gas.

El Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (IDESA), que orienta el economista Jorge Colina, relacionó las políticas de Trump con el uso de fondos públicos para pretender mantener activa la empresa Yacimiento Carbonífero Río Turbio que se aplica en el país. Coincidentemente, Urgente24 había abordado la temática en el fin de semana reproduciendo un artículo subido por el periodista patagónico Claudio Andrade en su blog personal, en el que marca el contraste entre el cuadro de situación que presenta la localidad argentina en la que se encuentran las minas y su par chilena de Puerto Natales, desde donde los trabajadores se desplazaban 30 km de ida y y otros tantos de vuelta a través de la frontera para desempeñarse en las minas.

La meta es mantener la temperatura global 2°C por debajo de los niveles que había en el planeta antes de la Revolución Industrial. Para ello cada país se compromete a modificar, a partir de 2018, sus fuentes de generación de energía.



Protección a los mineros

Por el tamaño de ese país, fue clave la posición del ex Presidente de Estados Unidos en cuanto a la reducción en el uso del carbón y fuentes fósiles para la generación de energía son decisivos para el logro de las metas del pacto.

Pero Trump decidió revertir la adhesión de su antecesor Barack Obama al Acuerdo de París para combatir el calentamiento global, convenio que fue suscripto en el marco de Naciones Unidas. Alega que es necesario proteger el empleo de los mineros del carbón en Estados Unidos. Intereses carboníferos cofinanciaron la campaña electoral de Trump.

Salvo matices y diferencias en los órdenes de magnitud, la Argentina arrastra políticas similares, como es el caso de Yacimiento Carbonífero Río Turbio.

Según el Presupuesto Nacional 2017, la situación financiera de la empresa para el año en curso es la siguiente:

> Su presupuesto total asciende a $4.360 millones anuales.

> Con ingresos propios sólo cubrirá el 3% de su presupuesto.

> El 97% restante de su presupuesto, o sea unos $4.216 millones, será cubierto por subsidios aportados por el Tesoro Nacional.

Destaca el informe de IDESA que estos datos muestran que la Argentina también sigue políticas de protección a la minería del carbón.

Si bien desde la década de los ’80 este mineral viene siendo desplazado como fuente de energía, el uso de fondos públicos para sostener una empresa que pretende producir energía a partir del carbón no se detuvo.

Resulta contradictoria la decisión de adherir al Acuerdo de París y, en paralelo, contemplar en el presupuesto una importante partida de fondos para subsidiar una actividad que implica una “contribución negativa” a las metas de reducir el calentamiento global.

Recuerda IDESA que Argentina es un país con envidiables ventajas para la generación de energías limpias. Aunque de origen fósil, tiene enormes potencialidades para la producción de gas convencional y de shale y asimismo, cuenta con inmensas dotaciones naturales para producir energía hidroeléctrica, eólica y solar.

Sin embargo, entre 2007 y 2017 se asignaron a Yacimiento Carbonífero Río Turbio U$S 3.000 millones desde el Tesoro nacional. Este monto usado para subsidiar la industria del carbón es similar a lo que requieren los 60 proyectos de energía eólica, solar, hidroeléctrica y biogás que se proyectan en el Plan de Energías Renovables (RenovAR 1.0 y 1.5).

Nada de eso se ve en el pueblo, que va camino a convertirse en fantasma. Quedó una dotación mínima de mineros y ni siquiera la usina eléctrica proyectada en la era kirchnerista avanzó más allá del 30/40% de lo previsto en los planos.

De modo que el argumento para defender el uso de fondos públicos en proyectos como el de Río Turbio, que es la conservación de los empleos, tampoco se cumple en el caso argentino, como lo deja al descubierto el artículo de marras transcripto en Urgente24.

Finalmente, los planteos de Trump, destaca IDESA, más que un legítimo objetivo de equidad social constituyen una excusa para defender intereses espurios.

Existen formas mucho más racionales, eficientes y justas de generar oportunidades laborales, señala, y hace hincapié en que casi el 40% de los recursos que el Estado transfirió a la empresa no se usaron para pagar salarios, sino para otras contrataciones administradas con escasa transparencia y dudosa racionalidad.

Por un lado, la decisión de Donald Trump de proteger el empleo en la industria del carbón merece un enfático rechazo por los daños que genera al medio ambiente, sostiene el informe de Colina, pero también demanda revisar la consistencia de las políticas que se vienen aplicando en la Argentina.

Una reflexión crítica y sincera pone en evidencia el enorme daño social que generan proyectos no sustentables desde el punto de vista tecnológico, ecológico y financiero, aduce.

La conclusión que saca es que “con los mismos recursos, pero mejor direccionados y administrados, se podría evitar la contaminación, reducir los riesgos de corrupción y generar más empleos genuinos y productivos”.

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