CRISIS

A. Saudita aísla a Qatar para mostrar quién manda en el Golfo y quién es el enemigo

Qatar se rehúsa a permanecer bajo la órbita geopolítica de Arabia Saudita, como sus otros satélites, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. En cambio, mantiene posturas divergentes en dos focos calientes: la Hermandad Musulmana e Irán. Envalentonado por la reciente visita de Donald Trump, quien llamó a armar un frente unido anti-iraní, y tras una controversia por palabras "amigables" respecto a Irán -supuestamente pronunciadas por el líder de Qatar, pero que Qatar niega hayan sido dichas por él-, el reino saudita decidió romper lazos diplomáticos con los cataríes -arrastrando a otras 6 naciones árabes consigo-. ¿El objetivo de esto? Mostrar quién manda en el Golfo, y dejar en claro quién es el enemigo: los iraníes.

Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin, Yemen, el Gobierno del este de Libia y la República de Maldivas, rompieron este lunes 5/6 sus relaciones con Qatar, citando su supuesto apoyo a organizaciones yihdadistas. El reino saudita hizo el anuncio a través de su agencia de prensa estatal, en el que acusa a Qatar de "albergar una multitud de grupos sectarios y terroristas que tienen como objetivo crear inestabilidad en la región." Qatar deshechó estas acusaciones como "infundadas".

Arabia Saudita acusa a Qatar de mantener lazos con milicias pro-iraníes como Hamas, así como con la organización política musulmana más antigua, la Hermandad Musulmana en Egipto, y utilizar su canal noticias esponsoreado por el estado, Al Jazeera, para esparcir propaganda anti-saudita, explica el portal DailyO

Pero ¿cuál es el antecedente más reciente del rompimiento diplomático? Una serie de sucesos que se desencadenaron tras la reciente visita del Presidente estadounidense, Donald Trump, a la capital saudita, Riad, explican varios analistas, pero la crisis viene gestándose desde hace mucho. Recordemos que en 2014, 3 de los países que ahora rompieron lazos con Qatar, ya habían retirado a sus diplomáticos de allí.

En el discurso del 21/5 en Riad, Trump llamó a una alianza anti-Irán aún más fuerte que la existente. Esto podría haber envalentonado a los sauditas a aislar a Qatar, como una manera de asegurarse el control total en Medio Oriente.

Tres días después de la visita de Trump a Riad, la Agencia de Noticias de Qatar publicó comentarios del emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, cuestionando el sentimiento anti-iraní. Según el artículo, el emir llamó a Hezbolá "un movimiento de resistencia legítima" y a Irán "un gran poder" en la región. Sin embargo, los comentarios fueron borrados poquito después de su publicación y las autoridades dijeron que la agencia había sido hackeada. Pero ya se había destapado un ataque a gran escala contra los líderes cataríes en los medios manejados por el Estado de Arabia Saudita y los EAU.

La crisis empeoró, explica Stanly Johny del diario The Hindu, cuando el jeque Tamim mantuvo una conversación telefónica con el líder iraní reelecto, Hassan Rouhani, pocos días después de la controversia de la agencia de noticias. Los sauditas, explica Johny, vieron este como un acto desafiante.

Al tomar este paso extremo de romper los lazos diplomáticos con Qatar, explica The Hindu, Riad puede estar buscando enseñar al país una lección. "El mensaje es claro -Arabia Saudita es el líder del Golfo, la estabilidad es sacrosanta e Irán es el enemigo común", escribió Johny.

Recordemos que Arabia Saudita y Qatar, ambos son miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, el bloque regional de todos los países árabes del Golfo excepto Irak, formado en 1981. Comparten varios intereses geopolíticos. En Siria, tanto los sauditas como los cataríes apoyan a sus respectivos aliados, que trabajan en pos de un objetivo común: derrocar al régimen del Presidente, Bashar al-Assad (aliado de Irán). En Yemen, Qatar era parte de la coalición liderada por los sauditas, que bombardea a los rebeldes hutíes apoyados por Irán desde hace 2 años -Qatar fue hoy expulsada de la misma-. Qatar es también miembro de la Alianza Militar Islámica, conocida también como la OTAN árabe, una alianza anti-terrorista militar de los países sunnitas. Estos antecedentes hacen los movimientos de hoy aún más desconcertantes, ya que Qatar combatía contra aliados iraníes en al menos 2 frentes. Pero no habría sido suficiente.

Según Stanly Johny del diario The Hindu, el origen de este conflicto está en la negativa catarí a funcionar como otro satélite más de la órbita geopolítica saudita, al igual que lo hacen los EAU y Bahréin. Los dos focos más calientes de desacuerdo han sido la Hermandad Musulmana e Irán. Qatar persigue una fuerte ambición de ejecutar una política exterior independiente, y la escisión se volvió clara a partir del ascenso de la Hermandad Musulmana en Egipto tras la caída del régimen de Hosni Mubarak en 2011. "Los sauditas estaban furiosos por el giro que habían tomado los sucesos en Egipto. Para ellos, la estabilidad de la región es lo más impotante. Arabia Saudita y sus aliados ven a la Hermandad Musulmana como un movimiento revolucionario que amenaza a la estabilidad regional, mientras que Qatar continuó profundizando su involucramiento con miembros de la Hermandad Musulmana", explica Johny. "Cuando el Gobierno de Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana, fue derrocado en Egipto en 2013 a través de un golpe por parte de Abdel Fatteh al-Sisi, los sauditas dieron la bienvenida al suceso. Pero Qatar y el canal de televisión financiado por la familia real, Al Jazeera, se pusieron en contra del régimen de Sisi."

"Qatar es un país muy pequeño que tiene ambiciones de jugar un rol desproporcionado en la región y aún más allá -y que ha usado su gas natural y riqueza petrolera combinado con su pequeña población, para construir influencias a través de su dinero-. Mientras algunos pueden decir que ha usado su dinero para comprar a los islamistas para que no causen problemas en Qatar, los cataríes prefieren presentarse a sí mismos como que desepeñan un rol de constructor de puentes entre los islamistas y Occidente. El argumento sería más convincente si hubiese alguna evidencia de que Qatar usó su posición para moderar el comportamiento de la Hermandad Musulmana u otros islamistas radicales. Pero no hay señales verdaderas de ello", escribió Dennis Ross en el diario USA Today.

El otro foco de política exterior que separa a Qatar de Arabia Saudita y otros de sus vecinos, es Irán. "Históricamente, Doha ha jugado a dos puntas en la rivaloidad Irán-Arabia Saudita. Es cierto, sus políticas estuvieron inclinadas hacia los sauditas, pero Qatar estuvo interesado en no socavar sus lazos con Irán por completo. Por ejemplo, cuando Arabia Saudita y algunos de sus aliados rompieron lazos diplomáticos con Irán tras la crisis que erupcionó luego de que el Reino ejecutara al clérigo shiita, el jeque Nimr al-Nimr, en enero de 2016, Qatar llamó a su embajador pero se negó a cortar lazos. Los sauditas estaban enojados por los lazos de Qatar con Teherán, en un momento en que estaban intentando reunir a los países sunnitas detrás suyo para contrarrestar la influencia de Teherán. Los sauditas dicen que Qatar persigue sus propios intereses, ya sea apoyando a la Hermandad Musulmana o a través de sus lazos con Irán, a expensas del Consejo de Cooperación del Golfo", explica Johny.

Hay que destacar, además, que en Qatar está ubicada la base aérea estadounidense, al-Udeid, desde la que USA lleva a cabo todas las operaciones aéreas de la región -desde Afganistán hasta Siria-. Desde ese punto de vista, Qatar podría ser considerado un aliado norteamericano. Pero desde el punto de vista de que Qatar promueve a la Hermandad Musulmana -incluida su rama palestina, Hamas-, no lo es. Dennis Ross explica que las acciones de la Hermandad Musulmana pueden variar de país en país, pero "racionaliza los ataques contra fuerzas e intereses estadounidenses, rechaza el concepto mismo de paz con Israel, y promueve la intolerancia religiosa. Durante la visita del Papa Francisco a Egipto, Samuel Tadros señaló que la cuenta de Twitter de la Hermandad Musulmana de Alejandría, twitteó: 'El Papa del Terrorismo, vino a terminar lo que queda del islam'." El comentario está en línea con la mentalidad y creencias del predicador afiliado a la Hermandad, Yusuf al-Qaradawi, quien reside en Qatar y presenta sus opiniones en un show semanal en la cadena de noticias catarí, Al Jazeera. Qaradawi es anti-USA y considera que todos los ataques contra los civiles israelíes son legítimos. Ross explica que Qaradawi es "especialmente perjudicial" debido a que su guía semanal sobre cómo ser un buen musulmán, ha construido una audiencia enorme en la región.

Al Jazeera, subsidiado por el gobierno catarí, ha servido de plataforma a Qaradawi y otros que favorecen a la Hermandad Musulmana y a los islamistas en general. Aunque también aparecen en el canal personas que se oponen a estos. "Desafortunadamente -agrega Ross-, no es sólo a través del poder blando de Al Jazeera que Qatar promueve a los islamistas radicales. Tanto en Libia como en Siria, Qatar proveyó dinero y material, no a las fuerzas más seculares, sino a los militantes islamistas", explica Ross. Qatar ha procurado hasta ahora, quedarse con el pan y con la torta: preservar sus lazos con los islamistas, mientras mantiene la base norteamericana en su suelo, como modo de asegurarse la participación norteamericana en su seguridad.

Tras conocerse el rompimiento de las 7 naciones árabes con Qatar, el régimen iraní criticó a los países que cortaron relaciones con Doha. USA, Rusia y Turquía pidieron una resolución pacífica del conflicto y la FIFA se puso en alerta, ya que planea llevar a cabo su Mundial de Fútbol del año 2022 allí. El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, pidió a los países del Golfo mantener la unidad. "Es importante que el Consejo de Cooperación del Golfo permanezca unido", dijo Tillerson.

Debido a que USA tiene la base desde que la que aborda todas sus operaciones en Medio Oriente en Qatar, USA no podrá tomar una postura en este conflicto diplomático, explica Johny, a diferencia de la guerra fría entre los sauditas y los iraníes, en la que la administración de Trump se ha alineado claramente con Arabia Saudita.

"No es coincidencia que la movida llegue solamente semanas después de la visita del Presidente Trump al Medio Oriente y su discurso pidiéndole a las naciones musulmanes luchar activamente contra el terrorismo global. Los países involucrados en esta decisión, de los cuales todos han enfrentado el terrorismo por sí mismos y/o buscan tener buenas relaciones con USA, están intentando presionar a Qatar para que mejore su comportamiento. También le están enviando un mensaje al resto de los líderes del Medio Oriente y musulmanes de todas partes, que no pueden apoyar el terrorismo en sus propios países", escribió Ellen R. Wald en Forbes. "Algunas analistas han especulado en la noche del domingo en Twitter que podría haber una guerra en el horizonte. Esto es sólo infundir temor. Qatar no puede pelear una guerra contra Arabia Saudita porque carece del personal militar o el equipamiento como para enfrentar a un poder regional, ni hablar de cruzar el desierto. Tampoco se unirá Qatar a Irán para luchar contra sus vecinos del Golfo, porque no hay beneficio para Qatar en convertirse en un país aliado (de Irán) como Yemen o Siria. Más probablemente, Qatar expresará su ira justificada, pero encontrará una manera de cumplir con los requerimientos de sus vecinos en los próximos meses, de manera que las relaciones puedan ser restauradas eventualmente."

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