MITOS PREELECTORALISTAS

Ni Macri es “alfeñique” ni CFK “la dama del látigo”

La disyuntiva electoral no pasa ahora por “patria o muerte”, “unidos o dominados”, derecha o izquierda, oligarcas o proletarios, halcones o palomas, sino que intenta confrontar sensaciones de que se está mejor o peor y estilos de ejercicio del poder. CFK representa en el imaginario conducción firme, frases contundentes; MM flexibilidad conciliadora, diálogo amplio. Cada uno con su estilo distintivo, duro o blando, no logran imponer adentro en sus organizaciones las listas que impulsan o la manera de definirlas. Faltan algo más de 2 semanas para presentar listas. El kirchnerismo prefiere la aclamación a las negociaciones condicionadas, pero tanto en Cambiemos como en el Frente para la Victoria el denominador común de los que no están seguros de imponerse bajo esas reglas pretenden dirimir las decisiones en la instancia primaria, que son las PASO. En la coalición oficialista es el caso de un Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires o de un Emilio Monzó en el distrito bonaerense, mientras que en el FpV, el de un Florencio Randazzo y Julián Domínguez.

El ex cronista de guerra y exitoso escritor español contemporáneo Arturo Pérez Reverte opinó en una entrevista que le hizo el diario La Nación que las redes sociales están llenas de ideólogos sin biblioteca. Tan de acuerdo con esa caracterización está el arquitecto electoral de Mauricio Macri, Jaime Durán Barba, que cuantifica el espontáneo ámbito virtual en el 80% del padrón, dejándole un 20% al que llama círculo rojo, compuesto por aquellos ciudadanos que meten la cuchara un poco más adentro en la información.

De ahí que plantee el combate en el terreno de las sensaciones y que haya dispuesto una infantería de influenciadores para alimentar por goteo a una opinión pública volátil, espasmódica, pero manipulable precisamente por carencia de contenido.

En el programa de Alejandro Fantino, "Animales Sueltos", un eufórico (¿?) Durán Barba definió a Macri como un "líder de la nueva época, un [Justin] Trudeau o [Emmanuel] Macrón". El ecuatoriano afirma tener cifras que lo sitúan a Macri no sólo como "el Presidente latinoamericano más importante", sino también como el que tiene "las mejores cifras de todos los presidentes de Occidente".

Es por eso que, a los comicios de término medio en ciernes, a los que llega una confrontación de 2 visiones de país contrapuestas que quedó planteada e irresuelta en el balotaje de las presidenciales de 2015, el macrismo se pretende instalar como un proyecto despojado de personalismos, una idea fuerza que rescata los valores democráticos, que se diferencie de una propuesta populista que requiere de liderazgos duros y poderes territoriales que lo sustenten, en el que convergen el tradicional peronismo y la expresión sucedánea de centroizquierda que entraña el kirchnerismo, con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner como el vértice más marcado.

En su carta “Coordenadas”, el periodista Claudio Chiaruttini parafrasea al ecuatoriano Jaime Durán Barba para fundamentar el corte transversal que avizora en la pugna que se avecina: que “Mauricio Macri representa un tipo de liderazgo que se luce por ejercer el ´poder blando´, mientras que Cristina Fernández es el claro ejemplo del ´poder duro´”.

En estos 18 meses de gobierno, el kirchnerismo se dedicó a “ponerle palos en la rueda” en la gestión, empezando por la militancia judicial y en el sector estatal, copados por acólitos de La Cámpora, el acecho de la vía pública a través del hostigamiento de las organizaciones sociales y, desde el abortado intento del gobierno de introducir en el segundo tercio del año pasado los proyectos de ley de reforma política, haber expuesto la fragilidad del oficialismo en el Poder Legislativo, a lo que contribuyó el jefe del Frente Renovador, Sergio Massa, cuando impulsó una reforma del impuesto a las ganancias contraria al proyecto oficialista.

La sensación que intentó transmitir el kirchnerismo, con el sistemático aprovechamiento de la caja de resonancia de las redes sociales, fue de debilidad de la Casa Rosada en el ejercicio del poder, relacionándola con las traumáticas experiencias de Raúl Ricardo Alfonsín y Fernando De la Rúa.

Chiaruttini sitúa la indómita resistencia de Alejandra Gils Carbó como uno de los ejes de esa acción socavadora, ya que inclusive hoy se convirtió en “la receptora de gran parte de las delaciones del Caso Lava Jato, lo que implica que podrá liberar información en medio de la campaña electoral, según convenga a las necesidades del kirchnerismo”.

Otro fracaso del oficialismo en su política judicial fue no haber podido avanzar con el Consejo de la Magistratura en Jury contra el camarista Eduardo Freire, “una durísima confirmación de que La Cámpora, en el llano, todavía tiene mayor ´poder de extorsión´ que el PRO manejando el Poder Ejecutivo Nacional”.

Ni por el lado institucional ni por el lobby en resortes del poder que desplegó el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, e irrita a la cofundadora de Cambiemos, Lilita Carrió, pudieron imponer un nuevo grupo “amigo” en la Justicia Nacional.

Mal podría el macrismo salir airoso en las escaramuzas con los K si no consigue controlar su propia interna. Con la reciente renuncia de la canciller Susana Malcorra, en menos de 5 meses, casi 20 los funcionarios de primera o segunda línea salieron del gobierno. Salvo en los casos de Alfonso Prat-Gay y Carlos Melconián, que fueron decisiones personales de Macri, en los otros relevos no hubo injerencia presidencial.

Las “razones personales” invocadas en casi todos esos alejamientos terminan siendo trastocadas en el runrún de las redes sociales y se transforman en duros cuestionamientos intestinos que minan la imagen de autoridad presidencial e instalan la sensación de que Macri no manda.

Operaciones tuiteras

Los tuiteros K y los que sin serlo asumieron una posición crítica sobre la praxis M se montaron sobre la renuncia de Malcorra para instalar un rosario de cuestionamientos a la política exterior.

En un par de horas derramaron una catarata:

-el fracaso de la “cumbre” de la Unasur en Ecuador,

-la impotencia por obtener logros contra Venezuela,

-haberse jugado a Hillary Clinton y luego correr a buscar una reunión con Donald Trump sin tener una agenda de temas claras, salvo la mísera concesión que hizo Estados Unidos con los limones (más logro del lobby de Coca-Cola que del Gobierno argentino),

-la ausencia de acuerdos serios con China,

-la investigación de los gastos que realizó en la campaña para intentar ser elegida Secretaria General de las Naciones Unidas y por ahí perdido,

-la salud de su esposo (que luego se aclaró que pudo superar el percance).

“Problemas con la Justicia, problemas para contener a sus propios funcionarios y problemas para imponer una agenda a los medios son todos indicadores de debilidad en el ejercicio del poder”, resume el autor del informe.

Pero también el hecho de que Cambiemos se haya dividido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde Martín Lousteau pasó de ser aliado y embajador en Estados Unidos a cabeza de una oposición que jaquea al Pro en su distrito por antonomasia y hasta puede llegar a conformar una entente con los Frentes para la Victoria y Renovador para derrotarlo.

El ex ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner se le plantó a Horacio Rodríguez Larreta y, en el mejor de los casos, se aviene a ir a las PASO en agosto para dirimir supremacías.

En la provincia de Buenos Aires, ni la imagen excluyente de María Eugenia Vidal consigue encolumnar a la coalición detrás de los candidatos nacionales que parecían inamovibles, como Esteban Bullrich, Facundo Manes, Gladys González, Graciela Ocaña y Héctor Toti Flores. La web Letra P advierte que en el espacio que conduce el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó, no descartan una interna en las PASO para definir los nombres que competirán por un lugar en la Legislatura bonaerense.

Aunque “siempre se trata de evitar la interna”, según declara el diputado provincial Marcelo Daletto, uno de los armadores del PRO en el interior, “a veces no se logra cubrir en una lista única a todos los sectores”, justifica, y Monzó, aunque sin llegar al grado de beligerancia de Lousteau y de los radicales porteños guiados por Enrique Coti Nosiglia, no es de los más conformes con el manejo político del jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Para colmo, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, se resiste a encabezar la lista y ello descolocó a la gobernadora Vidal, de cuyo ascendiente en el electorado para delegar votos en otro candidato que no sea ella no hay certezas de que funcione.

La unidad es el desafío en las seccionales. Por caso, en las últimas elecciones hubo internas dentro de Cambiemos para elegir a los candidatos a senadores por la 8va. Sección Electoral (La Plata). Fue la única sección donde se dio este escenario, que ahora se busca evitar. En el resto de la provincia, para legisladores provinciales hubo una sola lista.

Desafío a la autoridad

En la vereda del Frente para la Victoria, las PASO significan un desafío a la autoridad para el kirchnerismo, que impulsa la proclamación de Cristina Fernández de Kirchner por aclamación de los barones de la poderosa 3ra. Sección Electoral.

Bajo cuerda hay conciliábulos no consumados, como el que iba a producirse entre Máximo Kirchner y Florencio Randazzo. Charlas entre randazzistas y Ricardo Alfonsín y regreso de rumores de un acercamiento entre massistas y randazzistas. Estos últimos son los que precisamente quieren ir a primarias en agosto, pero en el kirchnerismo dicen que si Florencio Randazzo quiere internas, tendrá que sentarse a hablar y sino, sus avales y listas no serán homologadas.

La novedad de la semana es que ha vuelto a negociar para Cristina Fernández su ex secretario Legal y Técnico (con buen diálogo con Máximo Kirchner, el artífice del reencuentro con la Mandataria), Carlos Zannini, quien está recorriendo las oficinas de todos los alcaldes del ex Grupo Esmeralda, ya sean que estén con Florencio Randazzo o con la ex Presidente.

Lo afirma Chiaruttini y aclara que más allá de los rumores, comentarios y especulaciones queda en claro que los “Barones del Conurbano” no quieren listas de colectivos kirchneristas en sus distritos, no ceden espacios para estos grupos en sus listas, quieren controlar la Legislatura de la provincia de Buenos Aires y sólo dejan para La Cámpora el refugio de la Cámara Baja.

El panorama es que en la provincia de Buenos Aires hay 65 intendentes peronistas (sobre un total de 135 distritos), la mayoría, en el conurbano. De ellos, 37 aseguran públicamente que quieren a Cristina en la cabeza de la lista de diputados nacionales, para que arrastre la mayor cantidad de votos posibles.

Randazzo ha ido perdiendo intendentes por el camino: de los 11 que había juntado el 26 de abril de 2017 en el Hotel NH Bolívar, le quedan 4 leales. De esos 4, 2 son del conurbano y 2 del interior: Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham), por un lado, y Eduardo Bali Bucca (Bolívar) y Alfredo Fisher (Laprida), por el otro. El resto pide por CFK candidata a senadora nacional. El jefe comunal de San Martín le dijo a Letra P que "al peronismo le fue mal cuando armó las listas entre cuatro paredes".

El randazzismo, con el dirigente del Movimiento Evita, Fernando Chino Navarro, como uno de sus voceros, aclara que la unidad “es necesaria”, pero que “el gran debate es cómo se construye”. Dice, además, que “primero hay que debatir, dejar que el pueblo vote y en agosto, con los resultados puestos, todos nos uniremos”, porque, como el resto de los peronistas/kirchneristas, opina que “el rival a derrotar es Macri”.

Pero la noticia más fuerte es la disgregación del grupo Esmeralda, con la partida del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde.

Pasando en limpio, sólo 10 alcaldes se pronunciaron a favor de que Florencio Randazzo esté encabezando una lista diferente de la que lleve a Cristina Fernández y, sobre todo, a La Cámpora: Eduardo Bucca (Bolivar), Ricardo Casi (Colón), Gabriel Katopodis (San Martín), Ricardo Alessandro (Salto), Juan Zabaleta (Hurlingham), Marcos Fernández (Monte Hermoso), Jorge Cortés (Hipólito Yrigoyen), Alfredo Rubén Fisher (Laprida) y Germán Lago (Alberti).

A favor de una lista de unidad, pero con Florencio Randazzo a la cabeza (lo que implica sin la figura de Cristina Fernández) se expresaron Walter Torchio (Carlos Casares) y Marcelo Santillán (Gonzales Chaves). El impredecible Mario Ishii quiere que haya PASO para definir nuevos liderazgos en el peronismo.

Únicamente 2 intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires no se jugaron por una posición dentro de la interna: Juan Ustarroz (Mercedes) y Aníbal Regueiro (Presidente Perón), que podrían llegar a “jugar” con Cambiemos.

LaPolíticaOnLine agrega un jugador en esos tiras y aflojes de la interna peronista: Julio de Vido, quien tras el llamado a indagatoria por irregularidades en los subsidios al gasoil de las líneas de colectivos prendió el ventilador y apuntó contra Florencio Randazzo, pero también contra los empresarios del sector, que mantienen intactos los acuerdos con el actual ministro Guillermo Dietrich, quien por un lado evita investigar la gestión de su antecesor y, por otro, tiene una alianza estrecha con los dueños de las líneas de colectivos, los beneficiados con la trama de los subsidios al gasoil.

En el mejor de los escenarios, las encuestas le darían al gobierno que retiene 70% de los votos del balotaje, lo cual lo aleja del objetivo de reunir su propia mayoría electoral.

Como la marcha de la economía no lo ayuda y la corrupción no termina de inclinarle en contra la balanza a ese kirchnerismo prebendario que, según el macrismo, hace suspirar a los que militan en la cultura del menor esfuerzo, las dudas sobre la firmeza del gobierno y de la verosimilitud del “fantasma del helicóptero” (2001) ponen inclusive en tela de juicio la modesta hipótesis electoral que conforma al PRO.

Lo peor que puede sucederle a Cambiemos en este contexto son las divisiones. “La lista de unidad se puede hacer porque lo deciden los dirigentes antes del 24 junio (día del cierre de listas) o porque lo decide la gente el 13/08”, señaló Daletto a Letra P, en alusión a la fecha de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Siguen esperanzándose sobre una posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner ya que en caso de que la ex presidenta finalmente sea candidata a senadora por la provincia, están convencidos de que a Cambiemos le “ahorra campaña”.

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