RUIDOS EN EL LIDERAZGO DE LA COALICIÓN GOBERNANTE

Ojo con la bronca en Cambiemos contra los jefes del PRO

Cambiemos enfrenta varias encrucijadas de campaña que llenan de interrogantes sus reales chances en las urnas: distintas encuestas coinciden en que el electorado del PRO no está conforme con la gestión de gobierno y los socios de la Coalición están molestos por la forma en que se maneja el núcleo duro del partido de Mauricio Macri: el propio Presidente, Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta. La contracara ungida como enemiga, Cristina Fernández de Kirchner, los mantiene dentro de la misma vereda, salvo el caso de la Ciudad de Buenos Aires, donde Martín Lousteau rompió la coalición y amenaza con desbancarlos. Hasta se da la paradoja de que la figura que lejos tiene la mejor imagen, la gobernadora María Eugenia Vidal, se recorta cada vez más nítidamente como presidenciable y pone en jaque el liderazgo de su jefe. Los empresarios volvieron a compartir con ella un encuentro e insisten con urgirla en ser la candidata presidencial en 2019.

El multimedios Clarín no oculta su preocupación por la mala onda que campea en la coalición gobernante Cambiemos y que tuvo como reciente expresión la salida de la Cancillería de Susana Malcorra y su reemplazo por el diplomático Jorge Faurie.

El columnista Eduardo van der Kooy le dedica un artículo titulado “Cambiemos, lleno de enojos e intrigas”, en el cual interpreta que el mecanismo de Maurico Macri en la toma de decisiones, al menos en ese terreno, “prescinde de sus socios de Cambiemos; una tendencia a convertir la horizontalidad de su administración (el trabajo en equipo) en una verticalidad enmascarada”.

El procedimiento se repitió en todos los relevos en los que tuvo que ver el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y su mesa chica económica integrada por Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.

Recuerda Van der Kooy que a fin del año pasado, con el alejamiento de Alfonso Prat-Gay del Ministerio de Hacienda y Finanzas, Macri encumbró a Nicolás Dujovne aunque dividió la cartera con Luis Caputo, y quedó intervenida de facto por Peña y uno de los CEOs que lo secundan.

Coincidentemente aparece en escena Isela Costantini, la ex General Motors que ocupó la presidencia de Aerolíneas Argentinas y de golpe la sacan para poner en su lugar a un ex Techint, Mario Dell´ Acqua. Revela que su renuncia fue por desavenencias con el ministro de Transportes, Guillo Dietrich, y aunque no precisa cuáles fueron no hace falta mucha perspicacia para inferir que tuvo que ver su oposición, junto a los gremios que conviven en la compañía, de abrir las rutas a la competencia con las empresas low cost.

Los socios radicales, de la Coalición Cívica y el ARI vieron pasar de lejos esta turbulencia, no así la que sacudió al Palacio San Martín, donde la hasta ahora ministra confesó haber tenido diferencias con el jefe de Gabinete, que le puso como reemplazante a Jorge Faurie, un peronista de larga trayectoria en la carrera exterior que revistaba como embajador en Francia, y reporta políticamente al secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, otro PJ allegado a Peña que fue un tiempo subsecretario en el Ministerio de Relaciones Exteriores y se desempeña, además, como miembro consultor del Consejo Argentinos para las Relaciones Internacionales (CARI), una ONG en la que talla fuerte el padre de Marcos Peña.

Malcorra admitió que “con Peña hubo diferencias. La Jefatura de Gabinete naturalmente tiene control y seguimiento sobre los distintos ministerios. Eso le da un espacio para actuar e intervenir en cada uno. Sí, es cierto que no siempre coincidí en 100% con la Jefatura de Gabinete”, afirmó.

Ernesto Sanz vio pasar esos movimientos en el gabinete, cuando otros correligionarios que ocupan carteras tienen ya el pase de salida sin que se le haya consultado por los reemplazos: son el riojano Julio Martínez, de Defensa; Ricardo Buryaile, Agroindustria y el tucumano José Cano, plan Belgrano, que salen para hacer campaña.



Paciencia radicales

El malestar de la UCR ya hizo eclosión el martes en el Congreso, cuando se pinchó una reunión en el interbloque Cambiemos con el PRO para definir listas por el veto a Mario Barletta en Santa Fe y otros desencuentros por instrucciones provenientes de la Casa Rosada.

Los radicales renuevan 24 de los 39 diputados nacionales y 3 de los 9 senadores, por lo que pretende mantener el mismo número de bancas.

La forma de actuar de Macri esmerila la relación con el socio principal, la UCR, que pende del hilo de la relación personal con el mendocino Sanz. La fuerza del otro aliado, la Coalición, transita por el andarivel autónomo que marca la personalidad de Elisa Carrió, que desvela al Presidente del mismo modo que le infunde temores.

Para aflojar un poco la tensión, Lilita desactivó la bomba del supuesto espionaje de la Agencia Federal de Inteligencia en oportunidad de su viaje a Paraguay: "Gustavo Arribas me presentó un informe satisfactorio", escribió en su cuenta de la red social twitter la legisladora, que había apuntado por la maniobra a la número 2 de la AFI, la ex diputada nacional Silvia Majdalani, de estrecha relación con el otro archienemigo de Carrió, el presidente de Boca Juniors y también, como Arribas protegido de Macri, Daniel Angelici, a quien BAE Negocios insiste con señalar como responsable de la maniobra.

Por más que la diputada de la Coalición Cívica se haya decidido a hacer campaña en la Ciudad de Buenos Aires, la posición confrontativa de Martín Lousteau quebró el frente electoral de Cambiemos y atrajo al Frente para la Victoria y al Frente Renovador para constituir la “contra” al oficialismo del Pro, que corre serio riesgo de perder la hegemonía lograda en los anteriores comicios.

Al igual que le achacan a Macri, Rodríguez Larreta no se caracteriza por su flexibilidad para cerrar acuerdos políticos, a tal punto que los que se acercan a negociar salen convencidos de que salen ganando siendo opositores que sumándose al oficialismo.

En el programa Intratables, que se emite por América, fue entrevistado Jorge Lanata y señaló que Macri "no es un líder político: es un líder empresario, si querés; es muy prudente, él cree que no hay que correr la línea de lo que la gente quiere".

Ahora el Presidente se encuentra en un dilema, porque María Eugenia Vidal participó en el Hotel Alvear del cónclave organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) y allí conversó con los 355 empresarios -que pagaron $5.000 el cubierto- acerca de las principales temáticas de la agenda económica que competen al sector.

La gobernadora se confirma como la política con mejor diferencial de imagen. Constituye una señal de la nacionalización de la campaña porque alcanza esas marcas en la muestra de Aresco, que se hizo en todo el país.

El debate en la provincia de Buenos Aires domina por sobre el resto de los distritos. Justifica esa aventura estratégica de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires de poner detrás a algún candidato tan transparente, por no decir insignificante, que permita ver detrás a Vidal-Macri. Son los únicos con diferencial positivo, mientras que sus adversarios, Massa y Cristina, tienen el negativo más alto que el positivo.

Las mesas principales fueron ocupadas por el presidente de CICyP, Adrián Werthein, Eduardo Eurnekian(AA2000), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Gustavo Weiss (Cámara Construcción), Jorge Neuss (Neuss Capital), Juan Curuchet (Banco Provincia), Juan Carlos López Mena (Buquebus), Martín Cabrales (Cabrales), Luis Miguel Etchevehere (Sociedad Rural), Héctor Méndez (ex UIA), José Urtubey (Celulosa Argentina), entre otros.

Los números que arrimó Hugo Haime de una compulsa que realizó el 13 y 18 mayo muestran que en un primer posible escenario, Massa y Stolbizer obtendrían el 29,3%, mientras que Cristina Kirchner y Daniel Scioli (FPV) alcanzarín el 27,2%.

Por su parte, Esteban Bullrich y Gladys González (Cambiemos) llegan al 24,6%, mientras que Florencio Randazzo y Julián Domínguez reciben el 7,2% y los candidatos de la izquierda Nicolás del Caño y Datri obtienen el 5,3%.

Aquí la encuesta hace la aclaración: Si Randazzo no se presentase, Massa/Stolbizer subirían al 31,5%, mientras que Kirchner/Scioli llegaría al 29,5 y los candidatos del gobierno lo harían tan solo con 2 puntos, alcanzando el 24,8%.

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