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El peronismo entrerriano blinda a Bordet ante el acoso de Frigerio y el radicalismo se aleja

Si hay algo que ha caracterizado particularmente en Entre Ríos al ministro político del gobierno nacional, Rogelio Frigerio, es precisamente su falta de capacidad política para entender la realidad de la provincia en tal sentido. Él quizás pensó que solo con la billetera le alcanzaría para disciplinar tanto a sus socios del radicalismo, como a los sectores del peronismo que desea conquistar para llevar adelante su sueño de gobernar la provincia. El gobernador Bordet ha logrado importantes apoyos en los últimos días que claramente consisten en blindarlo de los embates del ministro. Por su parte en el radicalismo cada día son más quienes lo critican abiertamente. Solo los intendentes de Cambiemos, no todos, aún le temen por la necesidad de fondos para obras que nunca arrancan.

PARANA El caso del ministro Rogelio Frigerio quizás se transforme algún día en motivo de estudio en la carrera de Ciencias Políticas, ya que él, ejerciendo la función de ‘ministro político’ en el actual gobierno nacional, está dando claras muestras de todo lo que no hay que hacer en ese sentido.

Es que Frigerio llegó a Entre Ríos con un sueño bajo el brazo: Llegar a gobernar la provincia algún día; pero él, en lugar de transparentar desde el inicio esas intenciones, quiso a la vez jugar el papel de un ministro verdaderamente ‘preocupado’ por las necesidades de los entrerrianos, escondiéndolas. Y se equivocó. Cuando en el año 2015 el fuerte rechazo al kirchnerismo, y en esta provincia al urribarrismo, permitió que el frente Cambiemos se quedará con una veintena de intendencias y a Frigerio con el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas, el ministro vio una oportunidad inmejorable para sus planes.

El hecho de que el candidato a gobernador por Cambiemos, Alfredo De Ángeli, hubiese perdido las elecciones también. Muchos especulan que aquella “extraña” demora en darse a conocer el resultado de las elecciones provinciales, se debió a que quién había ganado realmente las elecciones era De Ángeli, pero con una muy escasa diferencia que habría sido aprovechada por Frigerio para ‘negociar’ con el peronismo, una estrecha y ‘conveniente’ derrota de Cambiemos.

Un triunfo de De Ángeli habría hecho fracasar sus planes futuros. Hay que recordar que el resultado final de esas elecciones provinciales se dio a conocer ocho días después de las elecciones y favoreció al actual gobernador por 22 mil votos. En ese momento, dos días antes de que se conociese dicho resultado, la actual viceintendenta de Paraná, y por entonces apoderada del Pro, con su particular forma de actuar torpemente, anunció que Bordet había gano por precisamente esa cifra.

¿Cómo pudo saber Etienot con 48 horas de anticipación el resultado exacto de la diferencia que habría a favor de Bordet?. Esa situación generó ese día un tremendo enojo del ahora ministro que la desmintió terminantemente y la destrató de una forma indigna. Dos días después ocurrió lo que Etienot había anticipado. Raro. Mucho más raro aún es que luego, en el balotaje, el presidente Mauricio Macri superó en Entre Ríos al candidato del FpV, Daniel Scioli, por más de 60 mil votos, mientras que en la primera vuelta solo lo había hecho por algo menos de mil. Sea como sea, lo cierto es que el ministro quedó en inmejorables condiciones para llevar adelante sus planes.

El clima incluso parecía favorecerlo, ya que las graves inundaciones producto de las intensas lluvias de ese verano, provocaron que él debiera estar casi permanentemente en la provincia, lo que le valió transformarse en una figura pública mucho más conocida en el ámbito provincial. Luego los hechos de corrupción que iban descubriendo los intendentes de Cambiemos también fueron capitalizados por Frigerio poniéndose al frente de las denuncias que en realidad, al cabo de un año de realizadas, fueron más mediáticas que efectivas. A lo largo del año 2016, Frigerio debe haber estado más de veinte veces en la provincia, la mitad de ellas en Concordia. En la mayoría de esos viajes se lo veía rodeado por dirigentes y funcionarios peronistas, antes que por intendentes o dirigentes de su propio espacio político.

A principios del presente año ante la cercanía de las elecciones legislativas, él comenzó a intentar sumar lo que se denominó ‘pata peronista’ a Cambiemos, lo que provocó que sus socios del radicalismo le bloquearan el camino a esa intención, decidiendo que solo le darían un solo lugar, de los tres con más posibilidades de lograr, en la lista de candidatos a diputados nacionales.

El funcionario no se amilanó ante esa adversidad inesperada y comenzó a tejer lazos que parecían cada vez más firmes con el gobernador Bordet y otros sectores del peronismo. Los beneficiados de ese interés del ministro fueron los intendentes de ese signo político, fundamentalmente los de Concordia, Enrique Cresto, el de Concepción del Uruguay, Eduardo Lauritto, el de Colón, Mariano Rebord y otros de localidades más pequeñas y por supuesto el gobernador Gustavo Bordet.

Pero no se detuvo allí, ya que también comenzó a mantener reuniones con otros dirigentes. Todo eso activó las alarmas de los peronistas que comenzaron a darse cuenta de las verdaderas intenciones de Frigerio y luego de dudar durante un tiempo sobre el pedido de unidad solicitado por el gobernador, decidieron que lo mejor era esa posibilidad que brindaba el mandatario. Así fue que entre la semana pasada y la actual hubo varios hechos concretos en tal sentido.

El sábado en Gualeguaychú, Martín Piaggio (intendente de esa ciudad), Eduardo Lauritto, Julio Solanas y Jorge Barreto (diputado nacional) se mostraron juntos en el Encuentro para el Diálogo, que reúne agrupaciones entrerrianas del campo popular, o sea una nostálgica línea kirchnerista que busca alejarse ‘elegantemente’ de ese lugar. Si bien durante el encuentro hubo varios discursos de compromiso realzando las figuras de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, quien dio la pista sobre el verdadero motivo de esa reunión fue el intendente Lauritto cuando dijo “Estos momentos significan mucho más de lo que creemos. Tenemos que tener un PJ con capacidad de reunir estos espacios”.

El segundo acto ocurrió en Concordia el domingo 25/04, cuando el ex gobernador Sergio Urribarri reunió en su casa de Concordia, con la excusa de charlar con el historiador y prologuista de un libro de su autoría, ‘Pacho’ O’ Donnell, al intendente de esa ciudad, Enrique Cresto y al de Concepción del Uruguay, Eduardo Lauritto, “para conversar de política” señaló el ex mandatario en su cuenta de Facebook, a la vez que agregó “Hablamos de la política, de lo que fue, de lo que viene, de lo que hicimos bien y de lo que pudimos hacer mejor y de lo que creemos y estamos dispuestos a hacer para que la causa nacional siga al frente de la provincia”. Fue otra foto para mostrar que el camino es la unidad.

El tercer acto fue este martes 25/04 y se produjo cuando el gobernador Bordet recibió al ex gobernador Jorge Pedro Busti. “Analizamos la realidad política del país y la provincia. Coincidimos en la necesidad de contribuir a la unidad del justicialismo y articular un frente para las elecciones de medio término.

El peronismo siempre ha tenido esta vocación frentista y podemos articularla con quienes tenemos afinidad”, señaló el mandatario y agregó “la mejor garantía para quien vuelva, es que pueda presentar una lista y llevar sus candidatos en elecciones internas. Nosotros desde la provincia vamos a buscar una más amplia base de consenso para convocar a los mejores hombres y mujeres en una lista que siga la estrategia que el gobierno de la provincia necesita. Quienes resulten electos van a tener toda la legitimidad para representar no sólo al Partido Justicialista, sino al frente electoral que tengamos que convocar”.

Frigerio logró con sus ambiciones algo que nadie pensaba que podría suceder tan r. El peronismo que él buscó con tanto ahínco para sumarlo a Cambiemos primero, o para tratar de seducir luego, se abroqueló detrás de la figura del gobernador y de su idea de unidad y le cerró casi definitivamente las puertas, al menos para estas elecciones a las pretensiones del ministro. El resultado que se dé en las mismas determinará lo que pueda suceder en el futuro.

Pero además, el accionar del ministro tuvo otra consecuencia: Agravó aún más sus ya bastante deterioradas relaciones con el radicalismo, fundamentalmente por el incumplimiento en obras prometidas y por el lento avance de otras. Frigerio a pesar de todo el poder que ha dispuesto, ni siquiera pudo darle fuerzas a su propio partido que ahora se encuentra inmerso en una contienda electoral interna, bastante escabrosa por cierto, casi al mismo tiempo que comienza la campaña electoral para las PASO de agosto.

Esa interna desnudó la escasa dimensión del Pro entrerriano y dejó mucho más desubicado a quien hasta hace unos meses atrás asomaba como un dirigente muy distinto al que está quedando en evidencia. El ministro en contraposición a todo ello primero hizo viajar a Paraná al presidente Macri, en una visita que dejó en evidencia que tuvo el solo propósito de apoyar la candidatura de un candidato de la interna de su partido. No se recuerda un hecho similar a lo largo de toda la historia política nacional. Luego hizo bajar a Buenos Aires a los intendentes de Cambiemos para mantener una reunión con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, pero muchos de los intendentes presentes dejaron trascender que ya no alcanza con las fotos.