NUEVA PRUEBA NUCLEAR

La crisis norcoreana reverbera en Londres y Moscú

La crisis protagonizada por Corea del Norte, que insiste en llevar adelante su programa nuclear, y Estados Unidos, que bajo la administración de Donald Trump advirtió que se "acabó la era de la paciencia estratégica" con el régimen de Kim Jong-un, está alcanzando otras latitudes. Londres y Moscú ya lanzaron sus advertencias. Mientras tanto, trascendió que China alistó una fuerza militar considerable en su frontera con Corea del Norte -algo que luego fue desmentido por el propio ministro de Defensa chino-. Los académicos difieren en su lectura de la postura de Xi Jinping ante este conflicto que sucede bajo su área de influencia. Paralelamente, ya hay fecha estimada para la próxima prueba nuclear de Pionyang.

Reino Unido está dispuesto a llevar a cabo un ataque nuclear preventivo en caso de que sea necesario, ha advertido el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, en una entrevista con la BBC 4 Radio.
 
Rusia, mientras tanto, advirtió a Estados Unidos que es "inaceptable" la escalada de tensión en la península coreana. 
 
El periódico surcoreano Chosun Ilbo, citando los datos de la Escuela de investigaciones de perspectiva internacionales de la Universidad John Hopkins en Washington, informó que Corea del Norte se prepara para una nueva prueba nuclear que podría llevarse a cabo en los próximos días. Según los datos proporcionados por el diario, el período más probable para la prueba se ubica entre el 25 de abril y el 9 de mayo.
 
China le está enviando señales frescas al Presidente estadounidense, Donald Trump, de que se contenga en Corea del Norte. "Lo que estamos viendo es un ajuste táctico por parte de Beijing a Trump", dijo John Delury, profesor asociado de estudios chinos en la Universidad Yonsei en Seul, Corea del Sur, a CNBC. 
 
Al menos dos tercios del comercio exterior de Corea del Norte es con China, por lo que Beijing tiene una influencia enorme en ese estado. Informes recientes citados por CNBC muestran que las autoridades chinas han estado comenzando a probar ese poder.
 
Recordemos que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dijo durante una visita a Corea del Sur este mes que "la era de la paciencia estratégica" con Corea del Norte está terminada. USA ordenó que el portaaviones USS Carl Vinson se dirigiera hacia la península coreana -tras una confusión interna de la administración sobre cuándo, exactamente, eso sucedería-. Corea del Norte respondió diciendo que estaba lista para hundir al portaaviones. Mientras tanto, dos destructores japoneses se han unido al portaaviones estadounidense.
 
"En las últimas horas, de un modo sigiloso pero no tan secreto, China alistó una fuerza militar considerable en su frontera con Corea del Norte. Diversas fuentes señalan que habría ahí ya 150 mil hombres, y una potente estructura de aeronaves que, según fuentes de la defensa norteamericana citadas por CAN, es de un volumen extraordinario. El alerta incluye bombarderos con misiles crucero", escribió Marcelo Cantelmi en Clarín el sábado 24/4. 
 
Sin embargo, según Reuters, el ministerio de Defensa chino desminitió la información que había salido publicada en varios medios sobre el aumento de militares chinos en la frontera con Corea del Norte.
 
Cantelmi explica que hay 2 tipos de visiones que tienen los académicos respecto a la postura china en cuanto al problema existencial que le supone la dictadura de Kim Jong-un en su objetivo de consolidarse como segunda potencia global. 
 
"Salvatore Babones, sociólogo especializado en Asia de la universidad de Sydney, coincide con otros analistas respecto a que Beijing hará todo lo posible para mantener en pie el régimen, aunque no la actual conducción. Su colega de la universidad de Shanghai, Shen Zhihua, un observador desafiante y autónomo, advierte, en cambio, que el extravagante régimen norcoreano dejó de ser útil y configura el principal desafió militar de Beijing que deberá fortalecer su vínculo con Corea del Sur hasta la extinción de la dictadura", escribió Cantelmi.