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Un día después de la sentencia, el hijo de Aliverti celebró con vino

Pablo García Aliverti, hijo del locutor militante K Eduardo Aliverti fue sorprendido el sábado 22/04 almorzando y tomando vino en un restaurante del porteño barrio de Almagro. La presencia de ambos generó molestias en las personas presentes, el día anterior fue condenado por atropellar y matar con su auto a un vigilador Reynaldo Rodas.

El periodista Pablo García Aliverti, hijo del locutor K Eduardo Aliverti, sentenciado el pasado viernes 21/04 a cuatro años de prisión tras atropellar y matar con su auto a un vigilador, fue sorprendido el sábado 22/04 almorzando en un restaurante del porteño barrio de Almagro.

La presencia de los Aliverti en el lugar generó un revuelo. Una botella de vino decoraba la mesa en que se encontraba comiendo Pablo García Aliverti junto a su padre. Vale recordar que al momento del hecho en el que perdió la vida el vigilador Reinaldo Rodas, el joven manejaba con tres veces más alcohol en sangre que el permitido. La tranquilidad del almuerzo se quebró cuando un equipo de cámara de televisión del canal Crónica llegó al restaurante ubicado en la esquina de Lezica y Rawson.

Los propietarios del negocio bajaron la cortina, momento que aprovecharon padre e hijo para desaparecer raudamente de escena. En tanto otros medios periodísticos arribaban al lugar, algunos vecinos se preguntaban: "¿era necesario que este tipo apareciese en público tomando alcohol?". García Aliverti fue declarado culpable de haber matado, en la madrugada del 16/2 de 2013, al vigilador Reinaldo Rodas, a quien atropelló con su Peugeot 504 mientras el hombre circulaba en bicicleta por la Ruta Panamericana.

El Tribunal Oral en lo Criminal número 6 de San Isidro dio a conocer su sentencia en la que, por unanimidad, dio por probada la responsabilidad de García y también que manejaba con tres veces más de alcohol en sangre que lo permitido.

De todos modos, los jueces votaron divididos el monto de la condena. Tanto la presidenta del tribunal, María Angélica Etcheverry, como Federico Tuya, condenaron a García a cuatro años, lo mismo que había pedido la fiscalía. En cambio, en minoría quedó la jueza Débora Ramírez, quien pidió tres años de prisión condicional. Consideró, entre otros argumentos, que incluso uno de los abogados acusadores efectuó duras críticas al sistema carcelario, sosteniendo que “ante estos problemas, tendría que haber una prisión especial porque si no, lo contaminamos”.

Los jueces tomaron en cuenta como atenuante que Rodas circulaba en bicicleta por la Panamericana -algo que está prohibido-, sin luces refractarias, ni casco, ni espejo retrovisor, lo que “contribuyó a crear la situación de peligro que si bien no le quita ilicitud a quien, ebrio, lo embistió, no puede permanecer indiferente a las circunstancias del hecho”. Rodas, un vigilador del country Mapuche, se dirigía a su trabajo en bicicleta cuando fue atropellado por García.

Su cuerpo atravesó el parabrisas y quedó con la cabeza en el asiento del acompañante y las piernas atoradas entre el capot y la palanca de cambios. García manejó 17 kilómetros, 21 minutos en total, con el cuerpo del hombre en esa posición y sólo se detuvo al llegar a una estación de peaje.