EL CASO MONSANTO

La contaminación o asesinato de la Tierra ya es delito penal

El ecocidio o asesinato de la Tierra es delito, como conclusión del simulacro de juicio que se realizó en La Haya (Holanda), contra la empresa Monsanto como genérico de los productores de herbicidas.

La abogada mendocina especialista en Bioética y Derechos Humanos, Eleonora Lamm, logró lo que buscaba, como uno de los 5 magistrados convocados para un juicio simulado, en La Haya, a la multinacional Monsanto por el denominado delito contra el medio ambiente y las personas: ecocidio.

Eleonora Lamm fue integrante de la Comisión de Bioética para la reforma del Código Civil y Comercial elaborado, entre otros, por la doctora Aida Kemelmajer de Carlucci.

Ella también es una activa impulsora de acciones en contra de la violencia de género, y se desempeña como subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza.

Por estas horas, Lamm es coprotagonista de la noticia por el juicio, impulsado por unas 1.000 organizaciones no gubernamentales y la adhesión de más de 70.000 individuos para la formalización de un 5to. delito considerado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el ecocidio o asesinato de la Tierra.

En el banquillo de los acusados, Monsanto.

Lamm: "La Corte Penal Internacional que tiene sede en La Haya tiene como base al Estatuto de Roma que se aplica en los juicios que llegan a esa corte. Son 4 los delitos que hoy juzga la Corte Penal Internacional son: agresiones, genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La idea principal fue incluir un 5to. delito penal internacional, el ecocidio."

Sigue Lamm: "En el ecocidio hay muchas posturas doctrinarias y es relativamente nuevo y novedoso porque en Derecho Ambiental no existe legislación internacional. La idea de este juicio fue motivar la conciencia de la necesidad de una legislación internacional al respecto. El delito es el asesinato de la Tierra, nuestra casa. La Corte Penal Internacional juzga solamente los crímenes cometidos por individuos, y en esta caso es una empresa, por lo que es clave comprobar y determinar la responsabilidad penal."

Eleonora Lamm.

En La Haya

Así, Monsanto, que desde principios del siglo 20 ha comercializado productos tales como el PCB, el 2,4,5-T, el herbicida Lasso y el Roundup, elaborado a base de glifosato, fue sometida a un tribunal integrado por 5 prestigiosos jueces, entre ellos, Eleonora Lamm, utilizando los mismos procedimientos de la Corte Penal Internacional de La Haya.

Monsanto se negó a participar del simulacro.

"Si bien las conclusiones a las que arribamos no tienen un efecto vinculante, el valor de los Tribunales de Opinión, que es lo que fue el Tribunal Internacional Monsanto, fue históricamente muy importante porque pone en evidencia la problemática, genera una presión social muy relevante y la prueba que reúne puede servir para los procesos penales que la sociedad civil impulse en sus jurisdicciones", dijo a la agencia Télam la jueza Lamm.

El procesosucedió entre el 15/10/2016 y el 16/10/2016 en La Haya (Holanda), imitando los mecanismos de la Corte Penal Internacional con sede en esa ciudad, y ahora se conoció la sentencia, desfavorable a la empresa.

Durante esas jornadas, Lamm junto a su par senegalesa Dior Fall Sow (consultora de la Corte Penal Internacional), el mexicano Jorge Fernández Souza (Magistrado del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de México), el canadiense Steven Shrybman, y la belga Françoise Tulkens (ex jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos) evaluaron pruebas y testimonios de investigadores, médicos, científicos y supuestas víctimas sobre las consecuencias del uso de los productos fabricados por Monsanto.

Denuncia

Todo indica que Monsanto tiene todavia algunas cuestiones que resolver tanto en USA como en la Unión Europea.

** Marion Copley, científica de la Agencia de Protección Ambiental de USA (EPA, por sus siglas en inglés), antes de morir dejó una carta, su testamento: “Tengo cáncer y no quiero que estos problemas graves pasen sin exponerse antes de irme a la tumba. Cumplo con mi deber”.

La carta fue descubierta entre los documentos que llegaron al Tribunal del Distrito Norte de California, USA, en un proceso iniciado contra la empresa Monsanto por la producción de su herbicida RoundUp.

Copley fue toxicóloga en la División de Efectos de la Salud de la EPA, y apuntó contra quien era su colega, Jess Rowland, con quien trabajó directamente, pidiéndole que dejara de ocultar los daños registrados del glifosato, describiendo 14 daños provocados en los humanos que la EPA habría ocultado. La doctora señaló: “Cualquiera de estos mecanismos por sí solos puede causar tumores, pero el glifosato causa todos ellos simultáneamente”.

De todos modos, los cambios en la EPA que planifica la Administración Trump pueden despejar ese tema.

** En Europa, un estudio respaldado por la iniciativa de ciudadanos europeos Stop Glyphosat fue difundido por el diario alemán Sueddeutsche Zeitung, que lo denonimó “Bad Science” –mala ciencia–, y que intenta demostrar que la empresa que ahora controla Bayer habría obtenido el favor de estudios de expertos que investigan, de forma independiente y científica, si el glifosato es cancerígeno, desatando supuestos conflictos de intereses.

Sería el caso de institutos como EFSA y ECHA, ue se contradicen con los especialistas de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), que hace 2 años llegaron a una conclusión opuesta, y que la empresa estadounidense trata de invalidar.

Con este propósito, en 2016 fueron publicados diversos artículos en revistas especializadas, que Monsanto habría contratado a través de una empresa de consultoría, y es el tema de la investigación que realizó, entre otros, el toxicólogo Peter Clausing, quien denunció la omisión de datos relevantes o bien la anteposición de datos sin importancia.

Al profesor Christian Kreiss, de la Universidad de Aachen, y autor del libro Investigación Comprada, dijo no sorprenderle este proceder: “Inducir a resultados deseados es relativamente simple”, dice Kreiss, y los estudios con resultados desfavorables no son publicados.

Sin embargo, este caso no supone un delito de parte de Monsanto. Los estudios existen y hay que demostrar que los investigadores independientes manipularon maliciosamente los datos.

Los números

En tanto, el negocio sigue funcionando porque los productores agrícolas creen en los productos de Monsanto, más allá de lo que imputan los ambientalistas.

Así, Monsanto alcanzó un beneficio neto atribuido de US$ 1.397 millones en los 6 primeros meses de su ejercicio fiscal, lo que supone un incremento del 72,4% con respecto al mismo periodo del año anterior, según informó la multinacional estadounidense de semillas y productos agroquímicos, que prevé cerrar su fusión con Bayer a finales de 2017.

La cifra de negocio neta de Monsanto alcanzó en el primer semestre del ejercicio los US$ 7.724 millones, un 15,2% por encima de la facturación obtenida 1 año antes, gracias al buen rendimiento de los negocios de soja y maíz, a la ausencia de devaluación del peso argentino y a la venta de 'Latitude', explicó la compañía.

En el segundo trimestre del ejercicio, Monsanto ganó US$ 1.368 millones, un 28,7% más, mientras que elevó sus ingresos netos un 12%, hasta US$ 5.074 millones.

Asimismo, la multinacional subrayó los "progresos" realizados en su fusión con el gigante alemán Bayer, operación que está previsto que se complete a finales de 2017.

En septiembre de 2016, Bayer alcanzó un acuerdo para adquirir Monsanto a cambio de US$ 66.000 millones, después de haber elevado 3 veces su oferta por la multinacional estadounidense de semillas.