NUEVO CÓDIGO DE CONSTRUCCIÓN

Larreta, paren la mano con las torres en los barrios

A Horacio Rodríguez Larreta le encantan las torres: en un perímetro por el que se cobraba 1 ABL (tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza) se pasa a cobrar 50 ABL, y así se financia una Ciudad de gasto público siempre ascendente e infinito, tal como es la costumbre del PRO desde que gestiona CABA, siguiendo la tradición de radicales, peronistas y frepasistas de abusar del gasto, sólo que Larreta es mejor planificador y ejecutor, tal como se comprobó durante los casi 10 años que lleva administrando (8 como jefe de Gabinete de Mauricio Macri y casi 2 como jefe de Gobierno). Pero la verdad es que el abuso de las torres en los barrios ya es insoportable.

El Gobierno porteño impulsa la creación de nuevos Códigos de Edificación y Urbanístico de la Ciudad, con la idea de implementar edificaciones más homogéneas y alturas por barrio, con mixtura de usos en toda la Capital, para que zonas residenciales convivan con las industriales y comerciales. Si bien abrió el debate a los vecinos, que podrán aportar a los borradores de los proyectos, existe la preocupación de que se construyan torres en barrios, en una Ciudad que suma 2 millones de metros cuadrados por año y que algunos denuncian, puso en juego 400 hectáreas de espacio público con proyectos inmobiliarios desde que el macrismo es gobierno.

El nuevo código urbanístico en estudio eliminaría el uso del factor de ocupación total (FOT) y las tangentes como parámetros de qué se puede y qué no se puede construir. Los reemplazarán por tipos de construcción según su volumen, al tiempo que plantea la graduación de mixtura de usos en toda la Capital, a diferencia de las antiguas zonificaciones. Esto significa que dejarán de existir las zonas residenciales o industriales exclusivas y buscar una mixtura entre ambas.

En concreto, el proyecto buscaría establecer alturas máximas de construcción para respetar la identidad de cada barrio. Además, ya no se permitirán construcciones retiradas de la línea municipal, que generan distancia entre el peatón y las edificaciones. También buscan promover una ciudad policéntrica, con la idea de atraer comercios y servicios a los barrios y redirigir la circulación vehicular hacia avenidas, prioriza la movilidad peatonal y la creación de nuevos espacios verdes.

En tanto, la reforma al código de edificación plantea tramitaciones ágiles y simples, categorización de los permisos según la complejidad de la obra, diseño sustentable, nuevas tecnologías en la calidad de los materiales y en los sistemas de instalaciones, lineamientos de conservación y mantenimiento preventivo de las obras finalizadas.

"La reforma obedece a que el código vigente está colmado de actualizaciones parciales y da lugar a interpretaciones por parte de las autoridades regulatorias. Además fomenta la sustitución de edificaciones existentes sin considerar la ciudad actual, propuso la división por distritos -lo que expulsó la actividad productiva- y regula el espacio privado sin considerar el espacio público", explican desde el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte, que se encarga de los proyectos.

Hace algunos días el Gobierno porteño comenzó el debate con los vecinos. Los convocará en todas las comunas para presentarles la elaboración de los borradores de los nuevos Códigos de Edificación y Urbanístico. Los interesados tendrán la posibilidad de consultar los borradores de los códigos de forma presencial y a través de la web, además de hacer aportes y consultas vía correo electrónico.

La preocupación de algunos vecinos ante emprendimientos que en ocasiones anuncia el Gobierno de la Ciudad es que todo se construya en altura, es decir la presencia de torres en zonas residenciales. Desde el oficialismo aseguran que mantendrán los límites de altura que tienen hoy en barrios y grandes avenidas, pero buscando una mixtura de usos. Incluso, se trabajará en la densidad poblacional, también relacionada con los medios de transporte y las vías de acceso.

Sin embargo, desde el Observatorio del Derecho de la Ciudad son más tajantes: "Durante el gobierno de [Mauricio] Macri se concesionaron 200 hectáreas, mientras que ahora son 400 hectáreas las que están en juego y serán parte de un gigantesco proyecto inmobiliario: la autopista ribereña, el Mercado Dorrego, el Tiro Federal, el Caballito Shopping, el Campo de Polo. La mayoría implica torres gigantescas que no atienden necesidades de vivienda ni de espacios verdes", aseguran desde el organismo.

Desde el Gobierno de la Ciudad afirman que no es así y que "desde 2003 se suman anualmente 2.000.000 de metros cuadrados, pero gran parte quedó sin habitar. Ha servido como inversión, pero no resulta atractivo para que la gente se venga a vivir. Eso tiene que cambiar y hacerla más sustentable".

También hacen hincapié en que las normas urbanísticas actuales son antiguas y deben renovarse. El actual Código de Edificación data del año 1943, mientras que el Urbanístico fue sancionado en 1977. Según el gobierno de la Ciudad, tanto vecinos, urbanistas, arquitectos, desarrolladores y especialistas en el tema que ya han sido consultados y opinan que es necesaria su actualización para promover una Ciudad policéntrica, integrada, equilibrada y diversa que se adapte las nuevas tecnologías de la realidad constructiva.