Por otro lado, el 13/4, dos jóvenes dirigientes del partido opositor Primero Justicia (PJ), José y Alejandro Sáchez, fueron detenidos y, según el diputado opositor Tomás Guanipa, "torturados" por el servicio de inteligencia de Venezuela para "implicar a Tomás Guanipa, Jorge Millán, José Guerra y Marialbert Barrios en hechos falsos de violencia”. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis almagro, condenó la “flagrante violación de derechos humanos” a José y a Alejandro Sánchez, y pidió a los países de la OEA darle un últimatum a Maduro: si no convoca elecciones generales en un mes, se le suspende del organismo.
La crisis política venezolana no estuvo ausente ni siquiera en los festejos religiosos por las pascuas. Los venezolanos realizan anualmente "la quema de Judas" el Domingo de Resurrección. En este contexto, grupos opositores quemaron muñecos con el rostro Nicolás Maduro y otras figuras del Gobierno, mientras que simpatizantes chavistas hicieron lo propio con críticos locales e internacionales (entre ellos, el preso político, Leopoldo López, y su esposa, Lilian Tintori, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el presidente estadounidense, Donald Trump).
Mientras tanto, el mismo domingo el expresidente colombiano, Álvaro Uribe, publicó en Twiter una carta dirigida a las autoridades del poder legislativo estadounidense, en la que aseguraba que Venezuela debe remover de su cargo al Presidente, Nicolás Maduro, para superar la pobreza. Uribe agregó que no se pueden separar los sucesos que ocurren en el país vecino con la situación de riesgo en Colombia, debido a que grupos guerrilleros como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) "han sido protegidas en Venezuela". Dos días antes, Trump había recibido tanto a Uribe como a otro exmandatario colombiano, Andrés Pastrana. Ambos expresidentes se oponen al proceso de paz con las FARC impulsado por el Gobierno de Juan Manuel Santos.