UNA REESTRUCTURACIÓN POLÉMICA

¿Cómo fue que Ramiro Rúa logró quitar a Hope/Blaksley de los medios?

Hay damnificados que reclaman porque los medios de comunicación dejaron de informar hace semanas sobre las dificultades financieras de Hope Funds, de Enrique Blaksley Señorans. Su abogado, Ramiro Rúa, había afirmado que todo era una conspiración contra su cliente, y al no aparecer nuevos datos del APE (Acuerdo Preventivo Extrajudicial), logró quitarlo de los medios, una situación indispensable para avanzar en un acuerdo que, obviamente, no puede satisfacer a todas las partes.

 

Algún periodista recordó que el abogado Ramiro Rúa fue el autor de la frase "se estaban fumando un porrito" sobre los colombianos que se tirotearon con las custodia del fiscal Carlos Stornelli.

También recordó que Rúa es un abogado de clientes complicados. Ahora interviene en el caso de Enrique Blaksley Señorans, controlante del 97% de la financiera Hope Funds, que tramita en los tribunales del barrio de Retiro un APE (Acuerdo Preventivo Extrajudicial, o sea una reestructuración de pasivos).

¿Él fue más eficiente que su antecesor, Pablo Andrés Willa, en justificar la trama de mutuos y contratos homologados ante escribano público?

Rúa patrocina a Blaksley y su empresa ante el Juzgado Federal N°1 de María Romilda Servini, por evasión agravada, defraudación y lavado (reclamos de Afip y Procelac de 2014, que no prosperaron durante 2 años en el juzgado de Sandra Arroyo Salgado, quien planteó su incompetencia jurisdiccional porque las operaciones se habían hecho en Ciudad de Buenos Aires.

Y también en lo de Servini por una denuncia de un grupo de pequeños inversores representados por Gonzalo Romero Victorica y Ezequiel Altinier, quienes buscan recuperar el dinero que aportaron.

Sin embargo, en su resolución Nº18.322, la Comisión Nacional de Valores remontó sus sospechas de “una actividad irregular” a una denuncia recibida en 2011 que incluyó citaciones a Blaksley mismo y pedidos de sus libros contables.

Rúa asegura que Hope Funds nunca operó bajo la órbita de la CNV y el sumario es sobre un fideicomiso sobre el cual nunca tuvieron nada que ver.

------------

------------

Luego se sumaron a los clientes de Romero Victorica y Altinier, los del estudio Iezzi & Varone, que reclaman un daño colectivo de US$ 2 millones.

Hope Funds había hecho su fortuna con una serie de "contratos de mutuo", esquemas donde grandes y pequeños inversores aportaban dinero bajo la promesa de fabulosas tasas de hasta el 12% anual. La mayoría de los clientes aseguran no haber visto ni intereses ni capital.

El abogado Varone apuntó: "Recibimos consultas de Rosario, Santa Fe, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, incluso Uruguay. Blaksley no le habría sacado plata solo a otros ricos, sino también a gente que tenía necesidades y que contaba con esos intereses. No se tiene todavía en claro cuántos son los damnificados. Recibimos más de mil llamados en la última semana, con cien representados y vamos a seguir hasta las últimas consecuencias".

"No hay estafa. Esto es como cuando se habla de corrida bancaria, se genera un rumor. Verazul tenía todos los planos perfectamente presentados", explicó en su momento en relación al desarrollo inmobiliario que provocó la complicación de Hope.

Enrique Blaksley siempre sostuvo lo que dice la letra chica, que "cualquier otro modelo de inversión conlleva riesgos propios de los mercados financieros", que él era víctima y no victimario., y que quienes lo demandaban era una minoría.

Pero la gran pregunta no es qué pasó con Hope sino cómo fue que avanzó Verazul. Ya en 2014, el suicidado Alejandro Arlía, quien era ministro de Infraestructura bonaerense y realizaba controles de barrios cerrados para evitar inundaciones, no pudo ingresar al Verazul para evaluar qué pasaba con la exigencia de freno de obras que había ordenado la Autoridad del Agua a causa de alterar el cauce del río Luján.

Verazul es un proyecto a la vera del Luján, sobre zona de humedales, con 6 km. de costa.

"Al llegar, el barrio estaba cerrado y no tuvimos manera alguna de acceder ya que un camión obstruía la entrada. Eso me hace poner en duda que hayan acatado la intimación de la Autoridad del Agua a la paralización inmediata de la obra que se les realizó oportunamente por no ajustarse a la normativa vigente", afirmó Arlía en aquella circunstancia.

Varios ambientalistas de prestigio habían señalado que la construcción alteraría aún más la zona natural de desborde del río, generando inundaciones en zonas aledañas, y solicitaron formalmente que se frenaran las obras.

Marina Lemos, integrante de la Asociación Patrimonio Natural de Pilar, se había quejado con amargura: "Lamentablemente es un modelo que se replica desde hace 20 años, cuando arrancó en Tigre, siguió en Escobar y ahora nos toca a nosotros en Pilar. Esta situación agrava terriblemente el tema ambiental vinculado a las inundaciones y también social, por la cantidad de gente que queda expuesta al riesgo de inundaciones. Creemos que no se tiene en cuenta el efecto acumulativo, es decir, qué pasa cuando se suman todos estos barrios, con un riesgo cada vez mayor. Solamente en el valle bajo del río tenemos 7 mil hectáreas ocupadas, y a eso hay que sumarle las construcciones entre las rutas 8 y 7, que también involucran a Luján. Estamos en un problema muy grave en la cuenca, con una declaración de emergencia hídrica. Por eso creemos que toda obra que impacte en el humedal debe ser suspendida hasta tanto pasemos la emergencia. La situación nos parece de una irresponsabilidad muy grande."

Los problemas financieros de Enrique Blaksley Señorans ocurrieron 2 años después porque en noviembre de 2016 él llegó a los medios, en parte por comentarios de sus propios colaboradores que dijeron no percibir las ganancias prometidas por su jefe.

Más tarde se extendió el "corralito Hope Funds", una financiera de moda en 2013, cuando patrocinó que Usain Bolt corriera contra el Metrobus y a La Dolfina, el equipo de Adolfo Cambiaso, en el año de la Triple Corona de 2013. También invirtió en el Hard Rock Café, en el Buenos Aires Design de Recoleta, y se fotografió primero con Benedicto XVI y luego con Francisco.

Enrique Blaksley habló en una ocasión con la web Infobae, vía un vocero no identificado: "Lo primero que quiero aclarar con respecto a los trascendidos públicos es que la empresa está abierta y atendiendo a sus clientes, Enrique está cumpliendo su agenda normalmente y se presentó en el juzgado de la doctora Servini para ponerse a derecho. La realidad es que no hemos tenido acceso todavía a la causa ya que todavía se están ratificando las denuncias".

Palabras. Sus acreedores demandan dinero. Pero si no hay quiebra, siempre se conserva alguna esperanza.

"El sistema que usaba era el de friends and family. Como el amigo invirtió, esa persona trae a otra. Esto funcionó bien durante un tiempo", explicó Víctor Varone, uno de los abogados de los perjudicados.

Blaksley, un ex corredor de seguros devenido en financista, quedó en difícil situación cuando, al conocerse hace 1 año los 'Panamá Papers' quedaron expuestas sus firmas off-shore y el interrogante era cómo alimentó esas cuentas si no podía devolver en tiempo y forma el dinero a sus acreedores.

El entramado se concentró, en particular, en las islas Vírgenes Británicas, donde montaron las firmas International Entertainment Management Group Ltd., International Tango Productions, Twist Business Center Ltd., Tango Investment Trading Ltd., Global Entertainment Enterprises Ltd. y MKT Investments Ltd.

A esas firmas se sumaron otras en Costa Rica -Premium Atlántica de América SA, para la compra de un inmueble por US$ 330.000- y Panamá, donde bautizaron sociedades con nombres casi idénticos para, al parecer, también comprar departamentos. Así, aparecen “9 A Office One Properties Corp” y “10 A Office One Properties Corp”, como también “8 D Markesite Office One Corp”.

En la misma línea, Blaksley Señorans aparece vinculado a “The Panamera 20 E Properties Corp”, y otras en las que sólo cambiaron el número o la letra en cada una: “The Panamera 20 G Properties Corp” y también “22 B”, “22 G”, “23 G”, “24 A”, “24 C”, “24 E” y “24 G”, para comprar inmuebles a un costo promedio de US$ 260.000 cada uno, mediante operaciones con el Banco Transatlántico de Panamá.

La misma práctica se repitió con los nombres de otras sociedades, como “Le Mare 21 B Properties Corp”, “47B”, “30B” y “31B”, y “23 MarketSite Tuits Investments Corp”, que también aparece con los números “24” y “25”. A ellos se añaden “Serenity 33 B Properties Corp” y “80 MarketSite Office One Corp”, y otras dos entidades en Nueva Zelanda, con forma de “trust”: “Bailsworth International Limited y Spring Fest Holding Limited”.

"Hubo una campaña de prensa en contra nuestra generado por los 2 estudios jurídicos que llevaron todo a un extremo que nos hizo complicada la satisfacción de los deudores. Se están tratando de solucionar los problemas, pero la empresa no está en quiebra. No es que no se les paga. Se ha demorado el pago, que es distinto. Una cosa es ser estafador y otra cosa es tener un problema de liquidez transitoria", denunció Ramiro Rúa.