LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN LA PICOTA

Mentiras verdaderas: Una ley y un camino resbaloso hacia la censura

La gente desconfía cada vez más de los medios tradicionales como fuente de información y recurre a Facebook para informarse; Facebook a su vez está plagado de noticias falsas de sitios fantasmas -que si bien la compañía trabaja por erradicar, esto es algo muy complejo-. Así, a través de las redes sociales obtenemos nuestra desinformación de cada día. Los demócratas y otros en Estados Unidos culpan a este fenómeno del triunfo de Trump, y con un calendario electoral prominente para 2017 en Europa, los políticos del establishment europeo idean maneras para detener esto. Sin embargo, es el huevo o la gallina, porque si, por ejemplo, en Alemania se implementara un proyecto de ley existente para censurar las noticias falsas en Facebook, la gente desconfiará aun más -y no menos- de lo que recibe por los medios de comunicación tradicionales, ya que sabrá que hay otra información que no le está llegando por culpa de la censura. ¿Cómo solucionar el problema de la información falsa que se propaga a través de las redes sociales sin violar la libertad de expresión? Este es el debate que ocupa gran parte del discurso público en Europa y de alguna manera, está tocando América Latina. Aunque con los problemas que hay en Latinoamérica, según el Deutsche Welle, el tema de las noticias falsas ha tenido menos impacto a nivel prioridad dentro de la opinión pública que otros. La primera, gran y dificilísima cuestión es: ¿Qué es una noticia falsa y quién lo define? ¿Cuándo se cruza la barrera entre seguridad y libertad?

El filósofo esloveno, Slavoj Zizek, planteó que el ascenso del populismo en Europa está sustentado en un creciente sentimiento de desconfianza en los Gobiernos y lo que los medios públicos dicen. Por otro lado, respecto del fenómeno de las noticias falsas, dijo: "No deberíamos solo echar la culpa a los de derecha; usualmente la derecha es acusada de explotar con noticias falsas y demás. Desafortunadamente, debo decir, la izquierda está haciendo lo mismo. No solo en el sentido de que le dan un giro a las noticias. En Europa lo veo todo el tiempo, ahora que tenemos este problema con los inmigrantes. Por un lado, los medios nacionalistas de derecha exageran cada pequeño incidente. Por otro lado, los medios mainstream de izquierda, censuran las noticias", explica Zizek.

En Estados Unidos, un análisis a cargo del portal BuzzFeed News encontró que durante los 3 meses previos a la elección, las historias falsas con mejor rating tuvieron más intereacciones en Facebook que las noticias provenientes de medios como The New York Times, The Washington Post, Huffington Post, NBC News y otros con mejor rating.

Durante esos meses críticos de la campaña, las 20 principales noticias falsas relacionadas con la elección- provenientes de sitios falsos y blogs híperpartidarios-, generaron más de 8 millones de interacciones en Facebook. Mientras en USA y Europa discuten qué hacer con esta problemática, hay un país que lo solucionó rápido: China.

Según Glyn Moody, del portal Ars Technica, en 2016 el cuerpo de censura de Internet chino ha alertado a los medios digitales que no utilizaran historias que se encontraban en las redes sociales como fuente de información sin antes pedir permiso a las autoridades.

La Administración del Ciberespacio de China dijo: "Está prohibido utilizar rumores para crear noticias o utilizar la conjetura y la imaginación para distorsionar los hechos." Según el diario South China Morning Post, "ningún sitio web está autorizado para reportar información pública sin especificar la fuente, o reportar noticias que citen orígenes engañosos."

La iniciativa alemana

Problablemente el país occidental que más fuertemente ha trabajado contra las noticias falsas ha sido Alemania, donde las autoridades vienen alertando a Facebook, Twitter, y otras redes sociales, que ellos deben hacerse responsable por las noticias falsas que circulan en las plataformas, así como el contenido con discurso de odio, desde hace mucho tiempo.

Ya en 2015, el Ministerio de Justicia había dicho que Facebook debería ser tratada como una compañía mediática bajo la ley alemana.

A mediados de marzo 2017, Amar Toor, del portal The Verge, informó que Alemania está considerando multas de 50 millones de euro para las compañías de redes sociales que no remuevan los contenidos con discurso de odio u otros contenidos ilegales de las plataformas. Esto es, deben encargarse de eliminar estos posteos dentro de las primeras 24 horas.

El partido que está detrás de esta iniciativa, explica el sistema informativo Deutsche Welle, es la Unión Cristianodemócrata (CDU), de la canciller Ángela Merkel. "Debería estar penada la desinformación con un objetivo concreto para desestabilizar un Estado", indicó el político experto en derecho de la CDU, Patrick Sensburg, al grupo editorial Funke.

Heiko Maas, ministro de Justicia alemán, presentó el proyecto el martes el 14/3. Según Associated Press, las multas serían más precisamente impuestas sobre Facebook u otras compañías que no remuevan de manera inmediata amenazas online, discurso de odio o noticias falsas difamatorias.

El ministerio también está solicitando que las compañías nombren a una persona responsable para manejar las quejas. En casos en los que las compañías no cumpliesen con las regulaciones impuestas, esa persona podría enfrentar una multa de hasta 5 millones de euros, según la agencia de noticias AP.

Las medidas fueron anunciadas junto a un informe que revela que Twitter remueve solo el 1% del contenido ilegal reportado por los usuarios, y Facebook remueve el 39%. YouTube, en comparación, removió el 90% de dicho materal. El estudio, además, encontró que solo el 33% del contenido ilegal de Facebook era removido o bloqueado dentro de las 24 horas posteriores; ninguno de los posts reportados de Twitter fue removido en ese espacio de tiempo.

Una "policía del discurso centralizada"

Existen fuertes argumentos en contra del tipo de medidas que el Ministerio de Justicia alemán quiere implementar, que deben ser contemplados.

"Nombra a una sola persona u organización en la que confiarías para que controle lo que podes decir. ¿En quién confiarías para que controle lo que podes leer, o tome decisiones sobre qué es verdad y qué es falso por vos? ¿En quién confiarías para que actúe como policía sobre lo que pensas?", escribió Robbie Travers en un artículo publicado en el portal del Gatestone Institute.

"El Gobierno alemán piensa que sabe exactamente quién debería ser el árbitro de la verdad y qué artículos deberías poder postear. ¡El mismo Gobierno!", él ironiza.

Respecto del "árbitro de la verdad", explica Travers, recientemente Facebook decidió usar una organización llamada Correctiv, descrita como una organización de chequeo de datos alemana sin fines de lucro, para decidir si las historias son "verdaderas" o "falsas".

"Este sistema luego incentivaría a usuarios individuales de Facebook a reportar los posteos de otros usuarios ante Correctiv. Facebook entonces haría que Correctiv etiquete los artículos como 'noticia falsa', si lo consideran", explica Robbie.

Agrega que se trata de una "policía del discurso centralizada" que generará la monopolización de la industria mediática. "Una o dos grandes plataformas domniarían el debate público; las voces marginales serían ignoradas y hechas a un lado", añade Travers.

"Si se crea una organización que se adjudica la 'verdad', ¿cómo critica uno a esa organización?", plantea en un punto que no es para nada menor, ya que "noticias valiosas pueden venir de afuera de los medios mainstream."

Y por último plantea el más fuerte de los argumentos: "En un tiempo en el que los medios establecidos carecen de confianza (popular), ¿cómo podría la censura no lastimar la fe (de la gente) en las noticias aun más?". Según Travers, la manera de hacer frente a las noticias falsas es dejar que la gente hable libremente, chequear los datos, y luego contra-argumentar.

"El libremercado de ideas decidirá su destino", dictamina Travers.

La censura, una cura peor que la enfermedad

Ryan Bourne, del Cato Institute, va aun más profundo: mucha gente amplía la definición de noticia falsa para hacer entrar artículos que son -aunque en su base verdaderos- exagerados o parciales.

La línea es delgada y el problema es, ¿quién lo define? Para definir lo que es una noticia falsa en un caso así, hace falta regular qué es lo que se considera importante dentro de una noticia, cómo es presentada, quién es considerado el sujeto de la noticia, cómo es contada su historia... Es un camino demasiado resbaloso hacia la censura, plantea Bourne.

Agrega que todos -abolsutamente todos- los medios -incluidos los tradicionales-, tienen algún forma de ser tendenciosos. Esta es una consecuencia casi inevitable de que hay un productor o un editor decidiendo qué es lo importante, a quién citar, y cómo se presenta a aquellos que aparecen en una historia.

Entrevistada en 2016 por el diario El Mundo, de Madrid, la genial escritora estadounidense, Fran Lebowitz, dijo lo siguiente sobre los medios de comunicación en la actualidad: "Las noticias solían ser información. Ahora, cualquier información del The New York Times, no importa cuál sea, empieza así: 'En una carretera rocosa de Afganistán...' Y tres párrafos para llegar a que una bomba explotó en Afganistán. La bomba es la noticia, el comienzo es la escritura".

Los datos, dijo, "son lo importante de las noticias, pero parece que la gente ya no está interesada en los datos sino, y esto me alucina, en las opiniones de otras personas". Por eso, Lebowitz no cree "que existan ya las noticias sin manipular, porque nadie sabe ya lo que es una noticia".

Volviendo a Bourne, del Cato Institute, ¿cuál es la línea que separa las diferencias de opinión en cuanto a un fenómeno de las noticias genuinamente falsas? Intentar marcarla, según Bourne, es un peligro porqe implica instalar un cuerpo supuestamente neutral como árbitro independiente.

Es cierto, reconoce Bourne, que las redes sociales son una plataforma perfecta para las noticias falsas. Sin embargo, un análisis económico reciente sugiere que no tienen un impacto significativo en las opiniones políticas de la gente. Según un trabajo de Hunt Allcott y Matthew Gentzkow, apenas el 14% de los estadounidenses utilizaron las redes sociales como fuente primaria de noticias durante la elección.

A pesar de que había más noticias falsas pro-Trump, el estadounidense promedio sólo se acordaba de menos del 1% de ellas. Para que las noticias falsas hubiesen podido dar vuelta la elección, estas notas deberían haber sido tan persuasivas como mirar 36 avisos televisivos -lo que parece muy improbable-.

"Reaccionar a la evidencia del fenómeno muy limitado de noticias genuinamente falsas con censura o regulación de mano dura, sería una cura peor que la enfermedad", concluye Bourne. "La mayoría de los asuntos, particularmente en política y economía, son disputados, complejos y difíciles. Encargar a un individuo o cuerpo con la búsqueda de la verdad, o determinar qué es falso y qué es real en ese ámbito, está lleno de peligro y es inherentemente anti-liberal."

América Latina: el debate recién comienza

Según Deutsche Welle, en América Latina el debate en torno a las noticias falsas no es aun fuerte.

El profesor de Medios y Asuntos Públicos en la Universidad George Washington, Silvio Waisbord, explica esto en que "a diferencia del periodismo en los Estados Unidos, al periodismo latinoamericano este tipo de problemas no le quita el sueño. No hay interés de grupos profesionales para movilizarse o poner presión en este sentido. Ni la sociedad civil, ni los periodistas ni los gobiernos tienen incentivos en dar este debate ya que hay otro tipo de prioridades".

"En América Latina tanto la derecha como la izquierda han usado el acoso digital. No son noticias concretas, sino que se trata de informaciones incitadas y movilizadas por los gobiernos", diferencia. Se trata, asegura, de un fenómeno diferente, aunque tenga su punto de comparación.

"En nuestro continente se sigue utilizando la vieja técnica de pagar a pseudo periodistas o sitios para crear corrientes de opinión. Hay una lógica que tiene más que ver con la propaganda tradicional de gobierno que con la difusión de noticias falsas", añade Waisbord. De todas maneras, explica el DW, Facebook implementó nuevas medidas piloto para reportar noticias falsas.

"El mecanismo consiste en que cualquier usuario puede denunciar un contenido que juzgue malicioso. El artículo entonces pasará por el filtro de la 'red internacional de chequeo de datos' (IFCN, por sus siglas en inglés), un consejo conformado por diferentes medios y organizaciones que nació al margen de Facebook y que ahora determinará la veracidad o no de la información", explica el DW.

El IFCN está compuesto por varios miembros de la región como El Mercurio (Chile), Chequeado.com (Argentina), Ojo Público (Perú), Colombiacheck.com (Colombia), Uycheck.com (Uruguay), El Deber (Bolivia), gkillcity.com (Ecuador), entre otros.

"En el caso argentino, la oposición denuncia que el gobierno, concretamente desde el despacho del jefe de gabinete Marcos Peña, utiliza cuentas falsas para intervenir en los debates, orientar las discusiones y generar tendencia en las redes sociales", explica el DW.