MEDIOS & MENSAJE

La política le ganó al BCRA, pero perdió con los mártires del Chapecoense y los héroes de la Davis

“Champiocoense”, tituló Olé sobre fondo negro, como broche de una tristísima jornada en la que se estrelló en las afueras de Medellín el sueño y la ilusión de los representantes de un modesto club de fútbol del interior de Brasil, que empezó bien de abajo y se aprestaba a disputar la final de la copa Sudamericana. Las 71 víctimas fatales del accidente aéreo fueron mártires de la fatalidad y se les rindió homenaje en todas partes, un luto mundial del que participó Argentina inclusive reflejando en el obelisco el tono verde de los colores del Chapecoense. Al emblemático balcón de la Casa Rosada desde el que los presidentes saludaban a las multitudes que copaban la plaza de Mayo salieron en la misma jornada otros deportistas que regresaron como héroes tras ganar la copa Davis de tenis. Por un día, el impuesto a las ganancias, la baja de la tasa de interés, el dólar y el cotillón cotidiano que nutre a las noticias quedaron relegados por la cara y contracara de la gloria deportiva.

Las tragedias aéreas siempre siembran el dolor y el desconsuelo cualesquiera sean las cantidades de víctimas, sus historias y procedencias. La que el diario La Nación califica en su título principal de portada como la peor que tocó al fútbol y “hunde a Brasil en el desconsuelo”, en realidad caló hondo en el sentimiento de todo el mundo, porque truncó al plantel, dirigentes y simpatizantes de un modestísimo club que, desde un pequeño e ignoto pueblo gaúcho, se había abierto paso a fuerza de trabajo y sacrificio en el hipercompetitivo popular deporte, cuando iban a acariciar el sueño de la final de la copa Sudamericana en Colombia.

Clarín despliega la desoladora foto del rescate de víctimas en el lugar donde yacen las partes del avión y asegura que la falta de combustible es la principal hipótesis del luctuoso accidente. Los medios gráficos de mayor circulación e influencia de Argentina reflejaron la consternación que embargó a la ciudadanía en la víspera desde muy temprano en la mañana del martes 29/11 cuando se conocieron las primeras confusas noticias que llegaban desde Medellín a través de las redes sociales.

El Obelisco iluminado con el tono verde de los colores del modesto club brasileño se constituyó en un monolito nacional de la tristeza y la solidaridad, relegando de plano la contienda política que se libraría en el Congreso entre los distintos proyectos presentados en torno del impuesto a las ganancias.

La polémica desgajó el prisma de la reforma, según el cristal con que se mira: por ejemplo, quien debería velar por el interés común, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, se acomodó las anteojeras y planteó que no se pueden bajar impuestos para no desproteger a los sectores más débiles, un argumento que ya esgrimía el kirchnerismo y, por lo tanto, él compró en el mercado del usado. Es un modo de ver la lucha de clases, de la mitad de la tabla social para abajo: los sectores medios de la población “privilegiados” por tener trabajo formal deben afectar una parte de un salario que cada vez les alcanza menos a solidarizarse con las víctimas sociales del sistema económico inequitativo. En este sentido, La Nación alerta en su tapa que 8 de cada 10 argentinos redujeron su consumo.

Otro que hizo su descargo fue el titular de la AFIP, Alberto Abad, al estimar la iniciativa de Sergio Massa en casi $ 63.000 millones, o sea que tamizó la propuesta impositiva por el lado de la recaudación que le faltaría al momento de rendir si se la aplicara tal como fue concebida. Prat Gay le puso un tope de $ 27.000 millones (o sea, algo menos de la mitad) a la aspiración de achicar ganancias, informó BAE Negocios.

Clarín prefirió enfocar por el lado de que los empresarios no quieren nuevos impuestos para compensar la baja de ganancias, vaya novedad. Y El Cronista Comercial alertó que se viene una dolarización de las carteras de inversiones si se gravaran los plazos fijos.

Aunque no hizo falta apelar a ninguna asechanza tributaria para echarles flit a los ahorristas: con sólo bajar la tasa de interés como hizo el BCRA hubo Lebacs (letras que coloca la entidad) que no se renovaron y, según coincidieron los diarios financieros en el que fue su tema de la jornada, los fondos financieros comenzaron a migrar hacia el dólar mayorista, que trepó a su mejor nivel de los últimos 9 meses: $15,88. El diario Ámbito Financiero califica la medida como triunfo de la política sobre la economía y afirma que el objetivo fue que subiera el dólar.

Mal que les pese a los líricos de la economía real, el 2do. año de gestión macrista vendrá envuelto en un eminente corte financiero y despuntará en pocas cuadras a la redonda: el microcentro, porque entran dólares del blanqueo, pasan multas por los Bonar 2017, se travisten en Lebacs, algunos van a obras, las provincias emiten deuda y buscan hacerse de billetes, crecen los subsidios a los servicios públicos, el déficit fiscal perfora el 10% del PBI (tal como hizo sonar la alarma Economía & Regiones, que ya no conduce Rogelio Frigerio).

Nadie sabe a ciencia cierta cómo sigue en su cargo Federico Sturzenegger después que le hicieron alterar sus convicciones monetarias, que tenían como prioridad desacelerar la inflación. Raro, él sabe que bajar la tasa cuando la expectativa va en sentido contrario lo que hace crecer son los precios en lugar de la actividad económica.

Prat-Gay, quien ya estuvo sentado en esa silla de Reconquista 266, no ignora esos fundamentals, pero bajó la cabeza y le da para adelante.

Bicicletas verdes y de las otras

El alboroto que se amasa en la City seguramente obligará a Horacio Rodríguez Larreta a reforzar la flota de bicicletas amarillas aunque para atender una cada vez mayor demanda virtual.

Como contraste, la industria sigue sin reaccionar, y presentará un rojo del 5,8% en octubre, según BAE Negocios, a lo que El Cronista agrega que no movió el amperímetro laboral el hecho de que las Pymes hayan mejorado las ventas.

Entre tanta malaria fabril, la reciente visita al país del primer ministro del Japón, Shinzo Abe, inspiró al management de Toyota a darle una mano, aunque sea de aliento, al gobierno de Macri recordando comunicacionalmente que su plan de inversiones en 2017 será de US$ 100 millones para la Argentina, y que analiza sacar al mercado otro modelo. Ni la sobriedad nipona pudo sustraerse del viejo truco de cortar varias veces la misma cinta. Lo ubica perdido entre un popurrí de titulares El Cronista Comercial.

El Presidente, que recibió en la Casa Rosada al equipo de tenis que ganó la copa Davis en Croacia y lo invitó a saludar desde el histórico balcón que mira hacia la Plaza de Mayo, ponderó el esfuerzo y el sacrificio que le abrieron a la bandera argentina el acceso a un logro deportivo internacional de fuste. Tal es así que la prensa en general los calificó de héroes.

Macri conoce mejor que nadie, porque desde la presidencia de Boca Juniors inició su exitosa carrera política, lo que pesa el deporte en el acervo popular y el efecto anímico que puede inyectar en el ánimo social una conquista homérica e inesperada como la alcanzada por el equipo del capitán Daniel Orsanic.

También en 1986 el entonces mandatario de la refundación de la democracia, Raúl Alfonsín, recibía la no menos inesperada ofrenda de la copa del Mundo que trajeron de México otros “héroes”, con Diego Maradona a la cabeza.

De mucho no le sirvió porque al año siguiente el gobierno radical perdió la elección en la provincia de Buenos Aires y quedó a merced de un caos social que se lo llevó puesto en 1989, antes de concluir el mandato.

¿Se habrá referido a ese episodio Diego Maradona cuando desde Zagreb enigmáticamente le deseó a Macri que llegara a cortar el pan dulce?

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario