COLOMBIA ENTRE EL SÍ Y EL NO

Santos deshoja la margarita: Volver o no volver al plebiscito

Urgente24 había adelantado la semana pasada que había una discusión interna en el Gobierno colombiano, en el marco de la elaboración de un nuevo acuerdo de paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que contemple algunas de las demandas de la campaña del No: enviar el nuevo acuerdo de vuelta a consulta popular o no. El presidente, Juan Manuel Santos, es partidario de volver a enviarlo a plebiscito, según explicó a Urgente24, Francisco Diez, representante para América Latina del proyecto Matriz de Acuerdos de Paz, del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame de Estados Unidos, quien brindó asesoramiento durante 2 años y medio a la delegación del Gobierno colombiano que negoció con las FARC. Sin embargo, otro sector dentro del Gobierno colombiano piensa distinto: ¿para qué mandarlo a plebiscito otra vez? ¿Para qué volver a tomar ese riesgo?

El miércoles 02/11, en visita a Gran Bretaña, el presidente colombiano y premio Nobel de la Paz 2016, Juan Manuel Santos, puso fin a la intriga al declarar que el nuevo acuerdo con las FARC, que incluirá algunas demandas de la oposición, será enviado al Congreso y no irá a plebiscito.

“Hemos logrado avanzar y en un futuro muy próximo tendré la facultad de implementarlo a través del Congreso”, dijo el Presidente colombiano. Expertos internacionales ya habían advertido que la consulta de octubre había sido innecesaria.

“Sobre la paz -en ninguno de sus ámbitos- no se vota ni se decide por mayorías, ni sobre la dignidad o la igualdad de las personas o sobre otros valores supremos”, había dicho el penalista italiano Luigi Ferrajoli.

Pero luego Santos se echó para atrás, probablemente porque sus declaraciones causaron algo de revuelo en Colombia. Santos le dijo entonces a la primera ministra británica, Theresa May, que cuando se materialice el nuevo acuerdo de paz, tiene “diferentes alternativas”: “La más común y la que está prevista en nuestra Constitución es presentarle el acuerdo al Congreso. Tengo otra alternativa que sería otro plebiscito. La Corte Constitucional en su fallo, dijo que si se llega a un nuevo acuerdo puedo presentarlo al pueblo a través del plebiscito, pero tomaré esa decisión una vez tengamos el nuevo acuerdo”, dijo el mandatario según Télam.

Construir un nuevo acuerdo de paz

El diálogo entre el Gobierno colombiano y la campaña del No comenzó el 5 de octubre, 3 días después del plebiscito. Ese día, el senador y expresidente Álvaro Uribe “atravesó una maraña de periodistas para entrar en la Casa de Nariño. Allí, por primera vez en seis años, se reunió con el presidente Juan Manuel Santos, con muchos testigos de lado y lado. Fueron más de cinco horas en las que sólo se trazaron las líneas generales en las que se enmarcaría el diálogo para construir un nuevo acuerdo de paz”, explica la revista Semana.

“Aunque eran muchos los representantes del No, desde pastores de iglesias cristianas, víctimas de las FARC, Pastrana (N de la R: expresidente colombiano), Ramírez (N de la R: exministra) y Ordóñez (N de la R: exprocurador), Uribe y el Centro Democrático eran los principales protagonistas de este proceso de paz entre la clase política”. Recordemos que entre los principales pedidos del No están:

-Que los líderes de las FARC acusados de delitos graves no obtengan participación política (el acuerdo que perdió en el plebiscito del 2/11 les brindaba participación política automática, sin necesidad de ir a elecciones).

“Las FARC tendrán candidatos para Cámara y Senado en 2018 y 2022, periodos en los que tendrán 5 curules garantizadas y tres voceros en ambas cámaras de aquí a 2018, con voz pero sin voto. Después de eso se les aplica las mismas reglas de juego. Es decir, si no consiguen los votos en las elecciones, podrían perder no solo las curules sino también la personería jurídica”, explicó Sebastián Jiménez Valencia en el portal de la CNN.

-Que los responsables de crímenes de lesa humanidad sean juzgados como tales. El acuerdo contemplaba la aplicación de una justicia transicional que priorizaba la verdad sobre la cárcel, y apuntaba a la reparación.

“Es la principal crítica en materia de justicia al acuerdo. La respuesta sencilla es que, si los guerrilleros cumplen lo que prometen, no irán a la cárcel. En eso tienen razón los opositores”, escribió Jiménez Valencia.

“Si el guerrillero cuanta toda la verdad a sus víctimas y al Estado, recibe sanciones que apuntan a la reparación. Quienes reconozcan delitos de lesa humanidad tendrán restricción efectiva de la libertad de 5 a 8 años dentro de esa justicia transicional. Quienes cuenten la verdad y colaboren pero de forma tardía tendrán una pena privativa de la libertad de entre 5 a 8 años en el régimen ordinario. Eso sí, si el guerrillero que no colabore y no entregue la verdad, pagará cárcel con una pena de entre 15 y 20 años en la justicia ordinaria”, explicaba antes del plebiscito del 2/11 Jiménez Valencia.

9 reuniones en 4 semanas entre el Gobierno y los voceros del No

El ex Presidente colombiano, Álvaro Uribe, líder del partido Centro Democrático, se opone al acuerdo principalmente por estos 2 puntos: considera que garantizan elegibilidad política e “impunidad total" a los guerrilleros de las FARC responsables de delitos graves. Según la revista colombiana Semana, el Gobierno colombiano y los voceros del No estuvieron trabajando a contrarreloj para redactar un nuevo documento que será puesto a consideración de las FARC. El tiempo corre porque el 31 de diciembre vence la prórroga al cese al fuego.

“9 reuniones en 4 semanas, más de 80 horas frente a frente, intensas jornadas de trabajo en medio del más absoluto hermetismo, calificadas, casi siempre, con la optimista combinación de tres palabras: ‘constructivas, productivas y respetuosas’. Pero, en ninguna de ellas, ni los negociadores del gobierno, ni lo voceros del No en el plebiscito, mencionaron haber llegado a un acuerdo”, explicó Semana.

Para Lorena Arboleda Zárate del diario El Espectador, el tiempo se ha convertido en el principal enemigo para el nuevo acuerdo de paz con las FARC, y eso lo tienen claro ambas partes de la mesa. Según la periodista, a pesar de que aún no se conoce qué concesiones harán el Gobierno y la campaña de No, hay ciertas estipulaciones respecto de salidas posibles a los desacuerdos. Por ejemplo, en lo que refiere al tema de la justicia transicional, existen 3 alternativas:

-Se mantiene la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), tal y como estaba en el acuerdo anterior.

-Se incluye dentro de la justicia ordinaria, como quiere Uribe.

-Se acoge el concepto de tener una justicia “articulada” con aspectos concretos. “Uno de los puntos que mayor acogida tuvieron es el que prevé la posibilidad de que se incluyan recursos extraordinarios para los procesados, como la revisión o la tutela, que podrán ser resueltos por la Corte Suprema de Justicia o por la Corte Constitucional. Es decir, el Tribunal de Paz no sería entonces un órgano de cierre absoluto, pues podría tener esta única excepción, en el caso de que, por ejemplo, un procesado quiera alegar favorabilidad en la pena”, explica Arboleda Zárate.


Inquietud colombiana: ¿incluirá el nuevo acuerdo a Uribe?

Otro aspecto en discusión es la limitación de tiempo en que va a operar la Jurisdicción Especial de Paz. Existen 2 alternativas:

-La primera estipula el plazo en que los procesos de investigación deberían ser empezados, en 2 años a partir del nacimiento de dicha jurisdicción. “En ese lapso, quienes quieran someterse a esa justicia transicional deberán presentarse ante el Tribunal de Paz. De lo contrario, quedarían sujetos a la justicia ordinaria”, explica El Espectador.

-La segunda estipula que todos los procesos deben estar investigados y juzgados en un plazo de 5 años.

Mientras se repasa cada punto del acuerdo en el Ministerio del Interior, explica Semana, Santos declaró al diario The Observer (durante su gira por Reino Unido), que si bien su aspiración es que Uribe se suba al tren de la paz, no se va a detener si el Centro Democrático no lo desea así. Uribe reaccionó diciendo que no se iba a meter en una pelea con Santos y que en cambio priorizaba seguir trabajando en pos de un acuerdo.

“La expectativa no es menor –explica la revista Semana-. El limbo, la incertidumbre política que generó el plebiscito, un mes después, está próximo a resolverse. La inquietud que hay en el país es si el nuevo acuerdo de paz incluirá a Uribe. Esa respuesta vendrá después del fin de semana, de La Habana.”

Mientras tanto, Humberto de la Calle, el jefe negociador del Gobierno, dijo que son 410 las propuestas que se han recogido de parte de los sectores del 'No' para ajustar el acuerdo de paz. Las propuestas no solo llegaron de parte del uribismo sino de otros actores como víctimas de la guerrilla y las iglesias, y serán puestas a consideración de las FARC una vez que se logre un consenso entre el Gobierno y los voceros del No. El jueves el Presidente Santos ordenó a sus negociadores de paz aplazar por 2 días su partida a La Habana y quedarse para continuar el diálogo.

Reunión entre las iglesias y las FARC por el tema de la “ideología de género

El caso de las iglesias es especialmente interesante: uno de los principales oponentes al acuerdo anterior fueron las iglesias evangélicas, que llamaron a sus fieles a votar por el No. El argumento era que el acuerdo implicaba una “ideología de género” que atentaba contra los valores de la familia.

“Las comunidades cristianas a lo largo de la campaña hicieron varias manifestaciones en las que dejaron claro que el Gobierno quería imponer, entre otros temas, un concepto diferente de la familia tradicional constituida por padre, madre e hijos”, explica Semana.

“Tras la votación del plebiscito, el Gobierno entendió que era necesario entablar un diálogo con estas organizaciones religiosas y servir de puente para que se encontraran con los negociadores de las FARC.”

El sábado 29/10, 3 representantes religiosos líderes del No se reunieron con las FARC en Cuba. De allí surgió un documento con 8 puntos que no fueron dados a conocer en detalles, pero el 1º de ellos está relacionado con “la familia como víctima central del conflicto armado”.

Queda establecido además un “enfoque en igualdad de derechos para hombres y mujeres, reivindicando a la mujer como víctima del conflicto, sin necesidad de usar el término enfoque de género” explica Semana.

También obispos de la Iglesia Católica, que se ha mantenido en una posición neutral durante la campaña previa al plebiscito, se reunieron en días pasados con las FARC en La Habana.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario