INVESTIGACIÓN + DESARROLLO

Otro tropezón con las inversiones: Argentina, lejos de la tendencia mundial en I+D

En momentos en que Mauricio Macri clama por inversiones para que pueda crecer la economía nacional, en el mundo la tendencia es a orientar las innovaciones hacia la competitividad antes que a inventar nuevos productos. Es un punto débil que presenta la estructura del país para atraer capitales hacia investigación y desarrollo, que en el resto del planeta privilegian las soluciones tecnológicas y en servicios para enriquecer los procesos. En ese sentido, Samsung Electronics y Amazon son las únicas firmas globales que tienen la reputación entre sus pares de estar, al mismo tiempo, entre las 10 más innovadoras del planeta y de ser las que más invierten en tecnología, según Global Innovation 1000: de Productos a Soluciones, elaborada por PwC Strategy&. En Argentina, en las tres cuartas partes de las inversiones en I+D interviene el Estado.

La apuesta que propulsa el gobierno de Mauricio Macri de encomendarse a las inversiones privadas para que “derramen” su efecto benéfico sobre el resto de la economía, ya eliminados los cepos no sólo colisiona con barreras internas, como la elevada presión impositiva y la empobrecida demanda interna, sino con la tendencia internacional de concentrar las I+D (investigación y desarrollo) en la innovación en soluciones tecnológicas y en servicios antes que en buscarla en los productos.

Las posibilidades de nuevos proyectos, en consecuencia, se reducen a los campos donde el país ya tiene recorrido un camino de avanzada sobre el que se puedan incorporar programas y procesos que los tornen más competitivos, como sucede en el resto del mundo, de acuerdo con la tendencia de las inversiones en investigación y desarrollo detectada en el 22º Estudio Global Innovation 1000 de PwC Strategy&, que releva las 1.000 compañías que más invierten en I&D corporativa.

Es indicativo en ese sentido que entre las empresas internacionales que efectuaron una adquisición durante los últimos cinco años la gran mayoría (71%) estuvieron destinadas a mejorar las capacidades en materia de tecnología (33%) o de servicios (38%).

En Argentina, no sólo la escala general es sensiblemente inferior, sino que más del 50 % de la inversión contabilizada se concentra en gastos en personal; casi un 30 % se destina a otros gastos corrientes y el otro 20 % a gastos de capital.

En cuanto a los sectores a los que se destina, en el automotor y de autopartes, así como en software y servicios informáticos, se advierte una fuerte concentración de inversión en personal, seguida por otros gastos corrientes. En minería y electrónica se dirige a gastos en capital, que no sólo es maquinaria y equipos, sino también la infraestructura necesaria para realizar las actividades en I+D. Más balanceado es el sector farmacéutico, donde poco más del 50 % de la inversión estuvo destinado a personal y una proporción significativa a otros gastos corrientes.

Y como en el país las tres cuartas partes de las inversiones en ciencia y tecnología están ejecutadas por instituciones de ciencia y tecnología, universidades públicas y privadas y organizaciones sin fines de lucro, el margen restante lo cubren entre un puñado de multinacionales y firmas nacionales grandes, con una participación de las Pymes casi inexistente. Los rubros más prolíficos, como que concentraron más de la mitad del monto destinado a I+D, fueron: el farmacéutico, los servicios de I+D/tecnología, semilleras y sustancias y productos químicos.

Redireccionamiento global

Del análisis realizado por PwC Strategy& acerca de cuáles son los impulsores del éxito en innovación y las tendencias surge que el redireccionamiento de los presupuestos globales de I&D para 2020 tiene que ver, fundamentalmente, con la necesidad de las empresas de seguir siendo competitivas.

Según el estudio, las empresas que asignaron un 25 % más de sus presupuestos de I&D a las ofertas de tecnología tuvieron un crecimiento más dinámico de sus ingresos en relación con sus competidores que se mantuvieron sin cambios.

“Muchos de los innovadores más importantes del mundo se encuentran en medio de una transformación impulsada por las cambiantes (y crecientes) expectativas de los clientes”, dice Ricardo Szily, socio de PwC Strategy&.

“El cambio nace en el ritmo, casi vertiginoso, de los avances en lo que la tecnología puede hacer, incluyendo el uso cada vez mayor de productos con software incorporado y productos con sensores, la capacidad de conectar de manera confiable y a bajo costo productos, clientes y fabricantes vía Internet de las Cosas (Internet of Things) (IoT), y la disponibilidad de almacenamiento de datos en la nube”.

Para apoyar el desarrollo de estas ofertas de tecnología y servicios, cada vez menos empresas enfocarán su inversión de I&D en el área mecánica y eléctrica.

Hacia 2020, el cambio se refleja en que, mientras se reducirá en un 35% la cantidad de empresas que contraten ingenieros eléctricos como su principal orientación dentro de sus especialidades, la proporción de las que esperan que los ingenieros en sistemas representen su mayor grupo de ingenieros empleados se duplicará, del 8% al 16%.

Los sectores industrial y automotor se están enfocando más agresivamente en el desarrollo de nuevas ofertas de tecnología.

Szily dice: “Un aumento de software y servicios, aún en las industrias más tradicionales, ha generado un cambio hacia la contratación de talentos que puedan desarrollar tecnologías y proveer plataformas para recabar y analizar datos relacionados con productos. El cambio ya está modificando la forma en que las escuelas de negocios piensan sus ofertas de carreras, y tendrá efectos profundos tanto en la educación y en el futuro del empleo”.

A nivel geográfico, las empresas en América del Norte están haciendo el cambio más fuerte hacia las ofertas de tecnología (del 15 % de la inversión total de I&D en 2010 al 24% en 2020).

Pero Asia sigue siendo la región que más se centra en productos, con el 44% del presupuesto de I&D asignado a estas ofertas en 2010, disminuyendo sólo al 40% en 2020.

Argentina está en el lote con Brasil y México que concentran 92 % de la inversión que se hace en América Latina y el Caribe en investigación y desarrollo (I+D), según el informe El Estado de la Ciencia, publicado por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT).

La mitad de la inversiones que se hacen en el país se circunscriben a 22 firmas, mientras que 84 reúnen el 80% y 145 en total alcanzan el 90 % del monto invertido en I+D relevado en el estudio.

La particularidad es que las empresas con participación estatal mayoritaria son las que más invirtieron en promedio, aunque si se considera en porcentaje ocupan el 17 % del total, lo que representó un 5,9% en relación con las ventas de estas compañías.

Las multinacionales explican un 47% del monto total y un 0,8% en relación a sus ventas, mientras las nacionales destinaron a I+D un 29% del monto total invertido y un 0,6% con respecto a sus ventas. Las Pymes invirtieron en I+D sólo el 7% del total, un 4,1% en relación con sus ventas.

Tampoco el consumo doméstico estimula demasiado la generación de nuevos proyectos. Según un análisis del IDC Analyzes the Future que presentó el CEO de BGH Tech Partner, la inversión en tecnología del promedio de la población que reside en la Argentina fue en 2015 de apenas US$ 170, un 45% menos que los US$ 310 que por habitante estimó para Brasil; 58% inferior que en el caso de Chile y apenas el 7,7% de los US$ 2.210 millones que alcanzó en EEUU. El promedio del mundo se ubicó en US$460.

En el estudio de marras únicamente aparecen por debajo de la Argentina Perú con US$ 160 y Venezuela con US$ 110, en tanto para el resto de América Latina se estimó un gasto medio por habitante de US$ 100, 4 veces y media que el promedio mundial.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario