POBREZA EDITORIAL

Pobres canillitas: Los diarios no les tiraron ni “un centro” para poder vender

Julio Ramos, fundador de Ámbito Financiero, sabía que si ponía la palabra "dólar" en portada, cualquiera fuese la nota, vendía hasta 20% más ejemplares que si no la ponía: eso es conocer a sus lectores, y arrojarle 'una banana' al sufrido colectivo de distribuidores, 'recorridos' y canillitas que eran pilares del negocio de la comunicación impresa. Aparentemente, a los editores de diarios en 2016 no les importa mucho pensar en la venta de ejemplares. Bah... es lo que revelan sus portadas:

El Cronista Comerecial, cuya edición web lleva 2 días sin salir, dedicó su título principal al anuncio del ministro de Economía y Finanzas, Alfonso Prat Gay, de que la economía dejó de caer, mientras Ámbito exhibe a un Macri en pleno retoque presupuestario con la mirada puesta en la campaña electoral: no le saca recursos al INTI ni empleados al Estado y sube 45% las partidas para educación, obviamente dirigido a la paritaria docente. Ambos diarios especializados arriban, por distintos rumbos informativos, a un mismo punto: el gobierno puso a la economía 2017 al servicio de la campaña electoral.

Pero en el “mientrastanto”, los dos bastiones de la prensa escrita macrista, Clarín y Nación, se detienen en el partido para una tribuna cada vez más rala y aburrida que disputa la administración a nivel nacional con la que en otras épocas se la llamaría “burocracia sindical” (aunque partida en tres por sus desprestigiados caciques) por el famoso bono de fin de año, menos representativo a estas alturas que la propia dirigencia. La Nación le da el título principal de la portada, mientras Clarín lo sitúa en un rincón a la derecha en el contexto de una convocatoria a la mesa de diálogo.

El otrora "Gran Diario Argentino" despliega la marcha al Congreso por la inseguridad ilustrada con la clásica foto de las manifestaciones, abigarrada de gente y carteles en los primeros planos (como las de “Ni una más”, “Yo también soy Nisman”, etc). Sitúa a jueces, políticos y policías en el centro del reclamo, con lo que por omisión victimiza al actual gobierno y le lava las responsabilidades. Como en el caso de la renovación de la política, las lluvias de dólares, el espaldarazo al campo, el déficit fiscal, la inflación y la pobreza cero, entre otras promesas electorales, la inseguridad y el narcotráfico también fueron materias no aprobadas en este primer año, mal que les pese a los Peña's Boys.

La inseguridad se vuelve a instalar al tope de la agenda en momentos en que la inflación, su clásico rival de los últimos años, bajó algunos decibeles. La cara social de ambas es la pobreza y el desempleo, temas incómodos si los hay para hacer oficialismo. Por algo los K los negaban con tanto énfasis.

Magnánimos con M, cáusticos con K, los grandes medios con no menos grandes compromisos con los poderes apelan a una creatividad e imaginación ausentes en el ejercicio de su “raison d´etre” con los lectores. Intentan a menudo disimular los groseros errores de gestión en que incurre la Casa Rosada mediante el viejo truco de las cortinas de humo.

Por suerte para los estrategas de medios del lado oficial del mostrador, si es que hay alguno afectado a esos menesteres, los del ahora lado oscuro de “la grieta” lucen tan desorientados como se le atribuyó en todos los títulos de esta mañana al seleccionado de Bauza luego de la derrota contra Paraguay. Ahí nadie escatimó palos. Salvo Página 12, que dedica toda su portada a un informe sobre el abuso consentido de los laboratorios medicinales en la remarcación de precios de los remedios. Por ahí medio perdido se solidariza con los huérfanos de Messi: que no les salió ni el tiro del penal, justifica, para diferenciarse de los colegas.

El otro “opositor” en soporte papel, BAE Negocios, del grupo Olmos (cuyo lema es “hacia un capitalismo nacional”), destaca un reclamo empresarial de certidumbre económica extraído de la convención de la construcción. Ni los empresarios que jugaron el picado con los presos habrán mandado al quiosco a comprarlo.

El friso de los diarios en papel que los estoicos quiosqueros exhiben todas las mañanas, cualquiera sea el parte meteorológico, no parece ser debidamente tenido en cuenta cuando se planifican las ediciones. Si tuvieran que vocear los títulos para llamar la atención de lectores cada vez más indiferentes a la letra impresa, ¿qué dirían? “Extra, el gobierno apuesta a evitar el paro sin alterar sus propuestas” (La Nación), o “Reclamo a jueces, políticos y policías por la inseguridad” (Clarín).

Ninguna de esas noticias justifica que un lector desembolse los $24 del precio de tapa del tradicional matutino y se encarame con el ejemplar en un transporte público repleto, con todos los pasajeros alrededor sumergidos en sus teléfonos celulares. Quizá a los editores habría que replicarles el título que le dedicaron en Clarín a la selección: “Argentina no tuvo ideas y terminó en un papelón”... Menos mal que no en una pauta...