CLARÍN + LA NACIÓN

El Merval de la pauta publicitaria de Peña hoy dio ganancia

La prensa tradicional amaneció en orden esta mañana (jueves 06/10), hasta con una visión benévola sobre el fracaso de la candidatura de Susana Malcorra a la secretaría general de ONU, en pos de la cual el gobierno de Mauricio Macri, que la propuso, le cedió la Cancillería para hacer campaña. Hasta al as de espadas de Cambiemos, María Eugenia Vidal, políticamente atrapada por la inseguridad cero, le abren una puertita de salida con el anuncio de que les suspendió el antipático revalúo de tierras para los productores bonaerenses, que seguirán liquidando con valores de hace más de 10 años. El jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, pudo desayunar tranquilo mientras chequeaba las redes sociales: el ojeo del clipping de medios que recibe hoy, explican sus colaboradores, justificó el elevado y concentrado costo de la pauta publicitaria.

Es probable que haya que comenzar a sospechar que la atracción supuesta por las redes sociales que difunde la Administración Macri, es parte del disciplinamiento de la prensa tradicional, en especial los diarios más conocidos, que tantas expectativas tenían por la pauta publicitaria que con los K iba dirigida al multimedios fallido de Szpolski/Garfunkel y una cantidad de emprendimientos de público dudoso.

La prensa tradicional se escandaliza por el respaldo de la Administración Macri a la comunicación (tanto gratuita como paga) por redes sociales. Mientras los diarios se quejan, a la vez intentan acercarse, con desesperación, a la lapicera de Marcos Peña, todopoderoso jefe de Gabinete de Ministros de la Nación. En el caso de La Nación y Clarín, por ejemplo, Peña se muestra comprensivo. Facebook y Twitter terminan siendo la vara que disciplina a los matutinos que, sin la pauta publicitaria gubernamental, ya no pueden cerrar sus números.

Así, magnánimo, Peña, obtiene resultados en la instalación en la opinión pública de la agenda más conveniente, al menos esto sucede cuando no hay acontecimientos resonantes.

Por ejemplo, estaba cantado que la edición impresa de los diarios del círculo rojo amanecerían hoy edulcorando la derrota de Susana Malcorra en la ONU, que Clarín destaca como primer título culpando a los ingleses, mientras La Nación lo baja de plano pero destacando que fue confirmada como canciller del gobierno de Mauricio Macri, como si alguna vez hubiera estado en juego el puesto ante un fracaso. Más papistas que el Papa, a los editores de ambos matutinos, cegados por el oficialismo, parece que se les escapó el reciente blooper sobre Malvinas en Washington, que le valió al Presidente una desmentida cuando declaró que habían hablado de soberanía.

La Nación prefirió reservarle la cabeza de la portada a la buena noticia para el campo: que María Eugenia les sacó la espada de Damocles del revalúo a los productores bonaerenses, ya resentidos por la confirmada suspensión de la baja de las retenciones para la soja este año y el que viene. Que les haya aumentado el impuesto inmobiliario 30 a 35% es una bicoca al lado de los tarifazos, sobre todo porque se aplican sobre una base imponible muy desactualizada.

La gobernadora ya tiene bastantes problemas con la inseguridad, los narcotraficantes y la bonaerense como para anexarles la cara larga del 30% del electorado que se encuentra en el interior de la provincia.

El diario de cada vez más Saguier y menos Mitre intercala las concesiones del presidente colombiano Juan Manuel Santos para repechar el acuerdo de paz con las FARC, que Clarín ignora, obsesionado con que su cliente predilecto, Lázaro Báez, ocupe el espacio de cada día en la tapa. Y le da manija a la propuesta que hizo en paritaria el comercio a los gremios del 15% y un bono navideño de $2.000.

Los diarios económicos, Ámbito y El Cronista, libran un partido aparte dentro de sus estrategias de segmentación, aunque cada vez se nota más que el ex periódico de Julio Ramos le da más cabida a la política en el titulado comparado con la versión Cronista ex Fernando González.

Mientras Ámbito destaca una colocación de deuda en euros, Cronista opta en la home de la web por resaltar el resurgimiento de los créditos para comprar electrodomésticos. Y pasa un mensaje de Sturzenegger a Prat Gay: faltan dos meses y medio para terminar el año y el Tesoro ya consumió el 96% de la emisión prometida para 2016.

El ministro de Economía tendrá que pedirle consejos al ahora reseteado Boudou sobre ¿cómo era eso de la toma de la Bastilla? O la Casa de la Moneda, mejor dicho.

Ojeando esta mañana las primeras planas de los principales diarios en el clipping de prensa que recibe, mientras chusmeaba las redes sociales, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, debe haber sentido la satisfacción de que la inversión del gobierno en la ahora concentrada pauta publicitaria en la prensa tradicional hoy, si cotizara como un Merval sui generis, daría signo positivo.

Por fuera de las luminarias macristas, Página 12 exprime el exiguo apoyo financiero que recibe del kirchnerismo residual y saca a relucir el nuevo éxito de Abuelas en la recuperación de nietos. Pero también es un intento de legitimar la bandera de los derechos humanos que desde la otra ala, los exabruptos de Hebe de Bonafini mancillan todo el tiempo.