INFORME

Apuntes para José Cano: Mismos fondos y mucha pobreza en la zona del Plan Belgrano

El informe pertenece al CEPA, Centro de Economía Política Argentina, de clara alineación kirchnerista. De hecho su director, Hernán Letcher, fue concejal del Frente para la Victoria del partido de San Martín. Hecha la aclaración, algunos datos acerca del Plan Belgrano resultan interesantes y son una verdadera preocupación para José Cano, a cargo de la implementación de las obras y que mantiene varios conflictos con otras dependencias del Estado por los fondos que no le llegan para ejecutar lo prometido. Una de las cuestiones es el dinero. Según el CEPA los fondos adjudicados en el Presupuesto 2017 no tendrán un incremento con respecto a 2016 si se considera el dólar a $18 y la inflación. Otro problema son los niveles de pobreza que ahora se conocen de las zonas de influencia del Plan Belgrano, lo que obligará a una mayor inversión.

El CEPA, Centro de Economía Política Argentina, tiene una clara inclinación kirchnerista. Algunas aseveraciones que hace en su último informe sobre el Plan Belgrano revela su intencionalidad política, pero también contiene algunos datos interesantes que José Cano, titular de la Unidad Plan Belgrano debería tener en cuenta en la ejecución de las obras que el macrismo prometió para el NOA y NEA.

A continuación lo saliente del informe del CEPA:

Los indicadores muestran una realidad distinta a la prometida.

Promesas: Según el diario La Nación, el titular de la Unidad Plan Belgrano (UPB) creada a tal efecto, José Cano, indicó que “en materia de infraestructura, el Plan Belgrano en su primer diseño prevé una inversión total de US$ 16.300 millones para los próximos cuatro años. Esto implica una inversión vial de US$ 10.500 millones, ferroviaria de US$ 5500 millones y aeroportuaria de US$ 300 millones”, previendo además que el Plan “percibirá fondos del Tesoro, de los ministerios y de créditos en el exterior” y de organismos como “el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)”. Además, el Plan estima la creación del Fondo de Reparación Histórica, de $50.000 para los siguientes cuatro años, orientado a compensar las desigualdades actuales entre el norte y el resto del país.

Realidad. Según trascendidos periodísticos, el reciente proyecto de Presupuesto 2017 prevé $ 94.825,20 millones para obras del Plan Belgrano. Esto significa un incremento de “47% con relación a la inversión pública pautada por la anterior administración para el ejercicio 2016”. Sin embargo, este aumento deja de ser relevante si se considera que la inflación interanual medida por el organismo de estadísticas de la CABA acumulada a junio de 2016 de 46,90%, mientras que a julio de 2016 alcanza el 47,18%.

Pero no sólo esto. Si consideramos que se preveía la inversión de u$s 16.300 millones, y considerando un dólar de $ 18 (el promedio de cotización según el Presupuesto 2017), esto significa una inversión de $ 293.400 millones para los próximos cuatro años, presumiendo el destino de unos $ 73.350 millones para cada año. Si se agregan los $50.000 millones del Fondo de Reparación para cuatro años, entonces la suma estimada para el próximo año debería ser del orden de los $ 85.850 millones. La inevitable comparación hace prever entonces que en el mejor de los casos se transferirá un monto equivalente al del año 2016 en términos reales para obras de infraestructura en las provincias del Plan, quedando pendiente los $ 85.850 millones anunciados.

Pobreza cero. Otro de los objetivos mencionados en el Plan ha sido la aplicación de políticas que ayuden a lograr pobreza cero en la Argentina y particularmente en las provincias incluidas en el Plan.

Sin embargo, la información que ha publicado en estos días el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) muestra 6,3% de la población por debajo de la línea de indigencia y 32,2% por debajo de la línea de pobreza a finales del segundo trimestre de 2016. En concreto, esto significa 8,7 millones de pobres si se considera el universo de la EPH, mientras que si se extrapola a toda la población resultan ser 14,2 millones. Si bien el dato resulta estremecedor, lo importante a la hora de analizar las cifras, es la evolución de dicho indicador desde la asunción del propio Macri a la presidencia.

Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) hemos medido la pobreza en el país desde noviembre 2015 y nuestras cifras indican que a nivel nacional la misma se incrementó 12,3 puntos porcentuales, pasando de 19,8% en noviembre de 2015 a 32,1% en junio, mientras que la indigencia aumentó 2 puntos porcentuales pasando de 5,7% en noviembre a 7,7% en el mes de junio. Esto significa un aumento de 5,38 millones de nuevos pobres en tan sólo 9 meses de gobierno.

Este sensible incremento de la pobreza e indigencia en la Argentina ha sido el resultado de las propias políticas impulsadas por el macrismo: devaluación, quita de retenciones y tarifazo. El impacto de dichas medidas sobre el aumento de la canasta ha sido significativo: si en noviembre de 2015 el valor de la Canasta Básica ascendía a $1.020, dicho valor se eleva bruscamente a $1.312 en enero (29% de aumento), para luego alcanzar $1.622 en junio (59% de aumento) para el adulto equivalente. Vale remarcar que la evolución de la canasta medida por CEPA es coincidente con la publicada por INDEC que en junio de 2016 estimó para el AMBA la canasta en $1.614.

Estos guarismos resultan más preocupantes aun para las regionales incluidas en el Plan Belgrano, ya que ostentan 40,1% de la población bajo la línea de pobreza en el caso del Noreste argentino y 35,8% de la población bajo la línea de pobreza en el caso del Noroeste.

La pobreza cero parece cada vez más lejana.

Transferencias a las provincias. Como tercer punto, resulta oportuno analizar que sucedió con las transferencias por coparticipación a las provincias en los primeros meses de la gestión de Cambiemos. La decisión de la Corte de devolver a las provincias el 15% de los recursos que retenía la Nación y destinaba a la Anses hacía prever un aumento en las arcas provinciales. Sin embargo, el decreto de Mauricio Macri derogando el anterior firmado por CFK que disponía el cese de la retención del 15% de los fondos coparticipables a todas las provincias, la inflación y la caída de la actividad económica derivaron en una evolución distinta de lo imaginado. El devenir que se detalla a continuación fue acompañado de la recurrente propuesta del ejecutivo  nacional de apuntalar el endeudamiento provincial como mecanismo de respuesta a las necesidades financieras de las provincias.

En primer lugar, la decisión de Macri de anular el decreto de CFK implicó que sólo aquellas provincias que habían iniciado juicio (Córdoba, Santa Fe, San Luis) recibieran de inmediato el 15% mencionado. El resto se vio forzado a un acuerdo de devolución escalonado de 3% por año. Adicionalmente, los niveles de inflación mencionados anteriormente derivaron en una evolución real negativa de las transferencias por coparticipación en los primeros seis meses del año: el aumento fue de sólo 31,37% en promedio. Finalmente, la caída de la actividad económica tuvo un importante impacto negativo en lo referido a la recaudación a nivel provincial.

Ahora bien, al analizar las provincias incluidas en el Plan Belgrano el panorama es todavía más sombrío.

Si se considera las distintas regiones de nuestro país, se observa que la Región Centro se ha visto particularmente beneficiada con un incremento del 36,47% (aunque de todas formas por debajo de los niveles de inflación), mientras que la Región Patagónica, Cuyo (sólo Mendoza y San Juan) y las Provincias incluidas en el Plan Belgrano (Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán) crecieron cerca de 27% en sus transferencias por coparticipación. Una importante caída en términos reales.

Pero además, si consideramos las variaciones de la participación de las regiones en el total de las transferencias por coparticipación se observa que la región Centro pasó de ostentar un 46,36% de las transferencias a 48,16%, la Región Patagonia pasó de 8,99 a 8,67%, la Región de Cuyo (sólo Mendoza y San Juan) pasó de 7,62% a 7,37% y las provincias incluidas en el Plan Belgrano cayeron de 37,03% a 35,80%.

Lejos del federalismo enarbolado en sendos discursos, los números consignan una incontrastable radiografía del reparto de recursos en la era macrista.