DECAPITADO PEDRO SÁNCHEZ

El PP saborea un 3er. mandato de Rajoy tras el golpe de Estado interno en el PSOE

Pedro Sánchez, el líder de los socialistas españoles, se vio forzado a dimitir el sábado 01/10 tras constatar que no cuenta con apoyos suficientes dentro de su partido para tratar de formar un gobierno alternativo de izquierdas, en un movimiento que podría despejar el camino para un eventual gobierno del Partido Popular. "Ha sido un orgullo y un honor", dijo Sánchez al anunciar su dimisión ante más de 250 delegados del PSOE más de once horas después de un cónclave fratricida que deja al partido quebrado en 2. El hasta entonces secretario general, elegido por las bases del partido hace tan solo dos años, comunicó su renuncia tras perder una votación clave sobre la convocatoria de una consulta a la militancia.

Aunque las divisiones se disfrazaron en parte con cuestiones de interpretación reglamentaria o casi de carácter semántico, las protestas en el exterior de la sede socialista en la madrileña calle Ferraz no dejaban lugar a dudas, al grito persistente de "No es no".

Con esta doble negación, los partidarios de Pedro Sánchez respaldaban el insistente rechazo a permitir un nuevo gobierno de Mariano Rajoy, aún a riesgo de verse condenados a las terceras elecciones generales en un año, con las encuestas apuntando a un nuevo avance de los populares y un nuevo descenso de los socialistas, que con esta estrategia ya han cosechado los peores resultados de su historia.

Pero los críticos de Sánchez, que defienden más o menos claramente trabajar desde la oposición permitiendo con una abstención un gobierno en minoría de su principal rival, ganaron la partida con 133 votos en contra de la propuesta de Sánchez de celebrar primarias en las que partiría como favorito frente a 109 apoyos.

Tras más de nueve meses de gobierno en funciones y dos elecciones en las que solo el PP subió en votos, Sánchez forzó la reunión del domingo ante la creciente oleada de críticos tras la nueva sangría de votos el fin de semana pasado en las elecciones regionales de Galicia y País Vasco.

"No golpistas en las filas socialistas" o "Felipe chivato, golpista" rezaban algunos carteles en referencia al histórico y todavía influyente ex presidente socialista Felipe González, uno de los que encabezó la rebelión contra un Sánchez enrocado en su "no" a Rajoy.

"Es un debate político entre un gobierno del PP o no. El apoyo de Sánchez es absolutamente mayoritario entre los militantes y los votantes del PSOE. Sería ilegítimo desalojarle", explicó a Reuters José Antonio Iniesta, militante socialista de 59 años, ante la sede del PSOE.

El intento de poner orden en casa de los socialistas mientras Podemos amenaza su hegemonía por la izquierda, choca contra el reloj electoral, que volverá a ponerse en marcha a finales de octubre, con la convocatoria de nuevos comicios si antes no hay un acuerdo entre los grupos parlamentarios.

"Se imponen en el PSOE los partidarios de dar el gobierno al PP. Frente al gobierno de la corrupción, nosotros seguiremos con y por la gente", publicó el líder de Podemos, Pablo Iglesias, tras el anuncio de la dimisión de Sánchez.

"El PP ha ganado la votación en Ferraz", dijo por su parte en otro tuit Alberto Garzón, el líder de Izquierda Unida, integrado en Podemos en las últimas elecciones.

En el caso de que los socialistas, ya sin Sánchez a la cabeza, decidan efectivamente pasar a la oposición y permitir al PP hacer valer su mayoría simple de 137 diputados, 170 contando con que Ciudadanos y Coalición Canaria siga apoyándoles, deberían iniciar de inmediato negociaciones no sólo para una hipotética sesión de investidura, sino para tratar de consensuar unos presupuestos para los que también será necesario el concierto de los socialistas.

Domingo 02/10

A las 1:15 de este domingo finalizó, en la madrugada madrileña, un comité federal turbulento y tumultuoso. Con Pedro Sánchez ya dimitido desde las 20:20 del sábado 01/10, quedaba trenzar el perfil de la nueva dirección interina del PSOE, la que llevará las riendas del partido hasta el siguiente congreso. Desde la renuncia de los 17 miembros de la ejecutiva el pasado miércoles, ya estaba claro que quien se pondría al frente de la gestora, en caso de que se aprobara y se tumbaran así los planes del secretario general, sería Javier Fernández, el presidente asturiano, una voz respetadísima dentro del PSOE.

El representante más fiel del socialismo ortodoxo, clásico, el hombre metódico, reservado, parco en sus declaraciones a los medios, prudente pero vehemente, querido y aplaudido también por la militancia. Un veterano (Mieres, 1948) para una tarea fundamental, recomponer un PSOE roto, hecho pedazos, más si cabe después del esperpéntico comité federal que supuso la decapitación definitiva de Pedro Sánchez. La tarea comenzará a llevarse a cabo desde mañana lunes. A las 12 horas está convocada la primera reunión de la cúpula interina en Ferraz.

Fernández representa, para los barones, el perfil perfecto: es un hombre con experiencia institucional y orgánica, con una cabeza privilegiada, unos principios irrompibles, una cultura de partido innegable, un dirigente que gobierna una comunidad fetiche para los socialistas, y que sin embargo está de salida, con lo que no tiene ambiciones personales, a diferencia de Susana Díaz, a quien todos señalan como la sucesora de Sánchez para cuando se convoque el congreso federal, siempre que gane la partida a este, que mantiene su intención de presentarse.

El presidente del Principado desde 2012 y secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA) es un claro partidario de que no haya terceras elecciones, por la crisis que esta anomalía produciría en el sistema democrático. Sus relaciones con Podemos en la comunidad son pésimas, pero no así con la IU de Gaspar Llamazares.

A Fernández le acompañarán 9 vocales en el gobierno interino del PSOE, más otro dirigente del PSC que se incorporará cuando el partido haya concluido su congreso, el próximo mes. De los 9 responsables que pilotarán con el presidente asturiano la nave socialista, el de mayor perfil político es Mario Jiménez, actual portavoz del partido en el Parlamento andaluz. Jiménez (Moguer, Huelva, 1971), diplomado en Economía, en la especialidad de Administración Pública y con un máster en Derecho, fue secretario general del PSOE en Huelva entre 2008 y 2012, y luego José Antonio Griñán le convirtió en su vicesecretario general en el cónclave de 2012.


Federico Castaño en Voz Populi describió la caída del líder socialista Pedro Sánchez:

La presidenta andaluza, Susana Díaz, y los dirigentes regionales con los que preparó de manera concienzuda la asonada vivida ayer en el comité federal, sabían que si Pedro Sánchez seguía siendo por la noche secretario general, su prestigio dentro de la organización iba a caer a plomo y su desalojo de Ferraz por la fuerza se haría cada vez más difícil. El cerco comenzó, pues, al poco de comenzar la reunión de los casi 300 miembros que componen este órgano de dirección, cuando los barones críticos intentaron que toda la autoridad recayera sobre la andaluza Verónica Pérez y quedara reducida la de los otros dos integrantes de la mesa, el vasco Rodolfo Ares y la catalana Nuria Marín, ambos afines a Sánchez.

Esta primera refriega la perdió Susana Díaz después de emplear como negociadores a los responsables de Organización de Andalucía y Castilla-La Mancha, interlocutores de César Luena y Ares, los dos hombres fuertes de Sánchez. No les fue posible alcanzar acuerdo alguno por lo que se perdieron varias horas en la discusión a cara de perro sobre qué debía votarse, cómo debía votarse y quien tenía derecho a hacerlo. La obsesión de Sánchez fue que no se votara nada, consciente de que tenía grandes posibilidades de salir escaldado. Incluso llegó a amenazar con desconvocar el comité si se colocaba la urna. A mediodía todavía no estaba claro ni siquiera el orden del día y fue a primera hora de la tarde cuando se consiguió constituir la mesa y abrir el turno de palabra a los 150 miembros del comité que la pidieron. Uno de los primeros en hacerlo fue el propio Pedro Sánchez, quien fue increpado por el presidente de Aragón, Javier Lambán, al no considerarle legitimado como secretario general.

La moral de Sánchez empezó a decaer cuando Susana Díaz le disparó a la yugular y propuso votar la formación de una gestora encargada de sustituir a lo que quedaba de ejecutiva federal. Era algo que no estaba en el orden del día ni tampoco en los Estatutos como tal, por lo que Sánchez y sus seguidores se opusieron. Fue entonces cuando, a media tarde, los barones críticos se revolvieron, estrecharon el cerco y recogieron firmas para promover una moción de censura contra el líder socialista, algo que tampoco formaba parte del orden del día de la reunión.

Completamente cercado, el objetivo del exsecretario general era ya únicamente que se votara su propuesta de celebrar primarias el 23 de octubre y congreso extraordinario el 12 y 13 de noviembre. Sánchez creía que el voto secreto le beneficiaba y sus partidarios colocaron una urna en la mitad de la sala Ramón Rubial, con el detalle que no gustó nada a los críticos de que se encontraba detrás de una mampara que levantó sospechas. Entonces el expresidente de Castilla-La Mancha José María Barreda le espetó al exministro José Borrell:

JMB. Pero, ¿tú vas a consentir esto?

JB. Por supuesto que no, es intolerable

Después de una revuelta y abundante griterio, finalmente Sánchez aceptó que la votación fuera a mano alzada para evitar que sus opositores insistieran en censurarle, a pesar de que la votación de una moción había sido rechazada por la mesa del comité. La discusión fue acalorada y en ella Juan Cornejo, brazo derecho de Susana Díaz, llegó a increparle. La votación sobre la propuesta de congreso y primarias obtuvo un resultado de 132 papeletas en contra de los planes de Sánchez y 107 a favor. 25 votos más facilitaron cerca de las nueve de la noche, pues, el desalojo del secretario general y la conquista de Ferraz por parte de Susana Díaz, a través de una gestora que dirigirá el presidente asturiano Javier Fernández, uno de los más respetados dentro de la organización. En el sector crítico hay voces que consideran una torpeza la dimisión el pasado miércoles de 17 miembros de la ejecutiva, pues esta decisión evitó ayer un triunfo más contundente de quienes desde hace tiempo buscaban la cabeza de Sánchez.

Un debate violento y crispado

El largo asedio al secretario general fue violento y estuvo sacudido por el clima más crispado que se recuerda en un comité federal. Hubo intervenciones contra Sánchez que rozaron el insulto y el ambiente se hizo tan duro que en los ojos de Susana Díaz, por ejemplo, y también del manchego Emiliano García-Page, salieron lágrimas. Todos, tanto los de un bando como los de otro, se dieron cuenta ayer en el bunker de Ferraz que después de su actuación, el PSOE a partir de ahora ya nunca podrá ser como antes ya que ha exhibido a toda su militancia y sus votantes, sobre todo, una lucha fraticida propia de una secta mal avenida.

¿Está muerto definitivamente Pedro Sánchez? En su partido hay opiniones enfrentadas. Su permanente reivindicación de la militancia, la misma que le llevó en julio de 2014 a la secretaría general, invita a pensar que se reserva su revancha para cuando se celebren las elecciones primarias y el posterior congreso, el número 39º en la historia del PSOE. Pero este proceso ya no lo controlará él, como era su deseo, sino los que le han desahuciado de su despacho. No obstante, sus partidarios recuerdan que si Susana Díaz no gestiona de forma inteligente la abstención de los socialistas en la investidura de Mariano Rajoy, le habrá regalado a Sánchez una bandera potente para hacerla frente en el próximo congreso.

El duelo no solo se ha llevado por delante a Sánchez y a lo que quedaba de su ejecutiva. También ha debilitado a Patxi López (País Vasco), a Francina Armengol (Baleares), a Miquel Iceta (Cataluña), a Luis Tudanca (Castilla y León), a Sara Hernández (Madrid) y al resto de los responsables de las federaciones que hicieron piña con él. El terremoto, pues, traerá numerosas réplicas en diferentes territorios, sin descartar que Podemos confirme su amenaza de retirar el apoyo a los seis presidentes autonómicos a los que ayudó en su investidura, como ha hecho con Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha. La sacudida sísmica en el PSOE no ha hecho más que empezar, después de iniciar una etapa autodestructiva que algunas voces internas comparan con la que vivió el Pasok en Grecia.