AVATARES DOMINICALES

2 frentes abiertos: Vidal-Carrió y Macri-Tinelli

Elisa Carrió sigue siendo un enigma para la gobernadora María Eugenia Vidal, pese al pescado a la cacerola compartido durante la semana. Y Marcelo Tinelli sigue siendo un interrogante para Mauricio Macri pese al café en la Quinta de Olivos. Carrió quiere ser candidata a senadora nacional por Buenos Aires en nombre de Cambiemos, cuando la mayoría del PRO favorece a Jorge Macri, a quien Carrió ni considera en su balanza. Tinelli necesita resolver su futuro, acotado por la derrota de Daniel Scioli y las dificultades de Cristóbal López. Ni Carrió ni Tinelli han obtenido respuestas. Ni Vidal ni Macri asumieron compromisos. Eso sí: desnudaron terror. En el caso de Vidal, a que Carrió continúe con sus denuncias contra la Policía Bonaerense, y otros ámbitos de la Gobernación. En el caso de Macri, a que Tinelli no cese en sus parodias que ridiculizan al mandatario, o que las extienda al resto de la familia presidencial. Por lo tanto, han sido encuentros formales, tan sólo anticipo de otras complicaciones, y negociaciones. Si a Vidal y Macri les va bien, hicieron bien en no concretar acuerdos. Si les va mal, apostaron contra el dólar, que, tal como se sabe, siempre es apuesta perdidosa.

Primero, los avatares de la entrevista entre María Eugenia Vidal y Elisa Carrió, porque

** fue más reciente,
** es entre 2 mujeres de la política, y
** hablaron de política.

Los tardíos comentarios sobre Mauricio Macri y Marcelo Tinelli quedan más abajo, porque

** ocurrió más en el tiempo,
** no fue entre 2 personajes de la política,
** tardíamente se acordó la Casa Rosada de deslizar su versión perfumada.

"Hubo pescado a la cacerola cocinado por la anfitriona. Hubo una larga charla de sobremesa con café de por medio. Hubo señales de buena sintonía y hasta algún gesto de afecto entre ambas.

Pese a todo, la cena que compartieron el pasado miércoles 27/07 por la noche María Eugenia Vidal y Elisa Carrió no logró despejar del todo el frente de tormenta que se instaló en el gobierno de la Provincia a partir de la embestida que lanzó “Lilita” contra el jefe de la Policía Bonaerense, Pablo Bressi.

El encuentro en la casa que Carrió tiene en Capilla del Señor, donde la diputada guarda por estos días reposo por indicación médica, sí logró cumplir el cometido básico. Mostrar juntas a las dos dirigentes de Cambiemos, tras el sacudón interno en el oficialismo (...)

Vidal llegó en helicóptero junto al secretario de Derechos Humanos Santiago Cantón y a Julio Conte Grand, secretario de Legal y Técnica, de muy buena relación con Lilita. A la cena, la gobernadora llevó un informe que le acercó el ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, que desliga a Bressi de cualquier vínculo con bandas de delincuentes y con maniobras irregulares desde su ingreso a la fuerza.

Pese a esos datos, en el entorno de la líder de la Coalición Cívica quedó instalada la certeza de que Carrió está lejos de haber bajado la guardia con respecto al jefe de la Bonaerense.

“Lilita está convencida del vínculo de Bressi con el delito y con un sistema de recaudación ilegal que opera dentro de la Policía”, explicaron fuera de micrófono fuentes cercanas a Carrió, quien por su parte se mantuvo en silencio tras el encuentro con Vidal.

Con ese dato, y pese a la tregua firmada en la casona de Capilla del Señor, en algún sector del gobierno bonaerense persisten los temores sobre la posibilidad de que Carrió vuelva a poner en marcha otra embestida que apunte, esta vez, no sólo contra Bressi sino también contra el ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo.

(...) Pero en la semana que pasó, hubo movimientos también vinculados a una denuncia de Carrió que ayudaron a mejorar el humor interno en el oficialismo. Desde los tribunales penales platenses trascendió que en los próximos días se produciría el llamado a indagatoria por parte del fiscal Alvaro Garganta del ex gobernador Daniel Scioli.

Es en el marco de la causa que se abrió a partir de la presentación de Carrió, quien sostiene que el ex candidato presidencial del Frente para la Victoria incurrió en maniobras de lavado de dinero durante su gestión a través de distintos mecanismos.

Por ahora, Garganta sólo hubo por parte de la UFI 11 una notificación de derechos hacia Scioli, su ex jefe de Gabinete Alberto Pérez y el ex titular de Absa Guillermo Scarcella, los tres imputados a partir de la denuncia que presentó “Lilita” Carrió. (...)".

 

Esfuerzo digno de mejor causa el de Joaquín Morales Solá, quien escribe en un "diario prestigioso" (tal como él se ufana), La Nación, acerca de nimiedades: el recibimiento en la Quinta de Olivos que hizo el presidente Mauricio Macri a Marcelo Tinelli (Morales Solá no cuenta que fue por presión de Juliana Awada, cuyo inseguro ego no soportaba una parodia televisiva). Morales Solá no sale de su asombro por el comportamiento de Macri aunque, comprensivo, pasa el mensaje que quiere transmitir la Rosada: Que Tinelli no se llevó nada porque Macri es duro de roer. Habrá que verlo...

"(...) La sobreactuación de Macri es la prueba más cabal del fastidio presidencial con el conductor televisivo. El fastidio no justifica el error. Las imágenes se captaron en el despacho presidencial de la residencia oficial. La institución presidencial está herida en el país desde la caída de Fernando de la Rúa. Duhalde fue un presidente débil. Los Kirchner no reconstruyeron esa institución porque la convirtieron en una especie de monarquía electiva. El deber de Macri es reconstruir la institución presidencial de una República. Pero, ¿qué aporte a esa reconstrucción puede hacerse cuando el juego consiste en que Tinelli ocupe el lugar de Macri? Tinelli debería aceptar de una buena vez que quiere hacer (y hace) política desde un programa de TV sin ninguna noción de los valores, y Macri tendría que demostrar en cada acto público que es consciente de la situación que vive la sociedad argentina.

Ése es el otro costado de las imágenes presidenciales que merece analizarse. El Ministerio de Trabajo consignó que en los últimos seis meses se perdieron casi 180.000 puestos laborales. La inflación tiene un ritmo anual del 40%. Ni el consumo ni la actividad industrial han dejado de caer. La economía está en recesión. Los vaivenes con las tarifas de los servicios públicos provocaron temor e inseguridad en amplios sectores sociales, que ya no saben cómo ni cuándo ni cuánto pagarán. El Presidente viene repitiendo que él sufre al lado de cada argentino que sufre en esta transición hacia una economía más seria, moderna y homologable. Las decisiones que ha tomado en ese sentido son elogiables, aunque cuestionen su implementación. La situación y aquellas palabras presidenciales chocan de frente con las imágenes que el propio Presidente difundió de su encuentro con Tinelli, el mayor ícono de la frivolidad argentina.

¿Quién ha ganado? ¿Quién ha perdido? "Si la sátira de Macri es en adelante menos corrosiva, el resultado será beneficioso para el Presidente", dijo un pragmático funcionario cercano a él. De hecho, la sátira de Macri, posterior a la reunión con Tinelli, bajó varios decibeles, aunque no abandonó el monotema de las tarifas, que es el costado más débil del Presidente en este momento. Tinelli no se llevó nada. Ni la AFA ni la Superliga. Típico de un negociador duro como Macri, que no concede nada cuando ya lo tiene todo. "Una reunión superficial", describió Tinelli ante un amigo. Lo cierto es que las imágenes de la reunión (no la reunión) dejaron la impresión de un Presidente que se equiparaba con Tinelli. No son lo mismo. (...)".

 

El columnista político del otro "diario prestigioso" (Clarín), también se refirió al tema, con lo cual habrá que comenzar a preguntarse si no fue, tardíamente, que Marcos Peña intenta fijar conceptos de la Casa Rosada sobre un tema que dejó muy mal parado a Macri.

Aquí Eduardo van der Kooy:

"(...) Aquel encuentro cumbre con Tinelli estaría descubriendo una disociación entre la prédica y la acción. Macri terminó irritado por su imitación en ShowMatch después de haber eludido y negado durante buen tiempo el incordio. El propio Presidente, Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios, y Pablo Avelutto, ministro de Cultura, habían descartado la existencia de una molestia. La gestión con Tinelli indicó exactamente lo contrario.

Esa intolerancia, módica en comparación con la habitual ira kirchnerista ante episodios infinitamente menores, desnudaría las dificultades para el nacimiento del prometido tiempo nuevo. Aquel estado de ánimo tuvo correspondencia en las redes sociales del macrismo que se ocuparon de condenar ácidamente la satirización del Presidente promovida por el conductor de ShowMatch. Ese mismo recurso multiplicado y agravado con la utilización de la cadena nacional fue meneado por Cristina Fernández cada vez que algo no le agradó.

(...) El acercamiento a Tinelli en búsqueda de una tregua demuestra que Macri no logró imaginar todavía una lógica de poder distinta a la que impuso en dos períodos como alcalde de la Ciudad, que le sirvió además para convertirse en Presidente. Su Gobierno continúa creyendo que la principal capacidad de fuego radica en el nexo dinámico y directo entre Macri y su clientela social. A través de las redes, sin intromisión de las estructuras institucionales y partidarias clásicas. De allí la importancia que adjudica a la preservación de su imagen. Aquella satirización de ShowMatch podría significar, en ese sentido, un serio riesgo. Diecisiete puntos diarios de rating promedio significarían demasiada carga para él. (...)

Aquel paisaje de desorden peronista podría mutar a medida que despunte el año electoral. Hay macristas que tienen acabada conciencia sobre esa realidad. Fueron los que interpelaron sobre los presuntos beneficios de la cumbre del Presidente con Tinelli. No sonó oportuna para el Gobierno, por caso, la aparición pública de Fernando de la Rúa castigando al conductor. (...)".

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