EL OTRO LADO DE UN REFERENDO

Confidencial: Offshore y submarinos, los ganadores del Brexit

La gran decisión inicial del Reino Unido tras el referendo que votó por salirse de la Unión Europea fue reforzar su presupuesto bélico, en especial aplicado a renovar su flota de submarinos. En tanto se insiste en que los financistas del Brexit fueron fondos de inversión involucrados con los paraísos financieros que integran el Commonwealth y que insisten en que ahora estarán libres de la presión de Alemania y Francia contra los depósitos offshores que insisten son esquemas de evasión impositiva.

Si bien los principales ejes de la campaña en favor del Brexit (salida de Gran Bretaña de la Unión Europea) fueron la independencia, el nacionalismo británico y la fobia a la inmigración, hay otro factor que podría haber impulsado el triunfo del referéndum, que ha sido virtualmente ignorado por la mayoría de los medios de comunicación.

Una buena parte de los paraísos fiscales del mundo pertenecen a la Comunidad Británica de las Naciones (organización de 53 países soberanos independientes y semiindependientes que –a excepción de Mozambique y Ruanda- comparten lazos históricos con el Reino Unido, cuyo objetivo principal es la cooperación política y económica).

Según la ONG Oxfam, un tercio de los paraísos fiscales están bajo jurisdicción británica. El Reino Unido tiene 14 territorios de ultramar repartidos por el mundo, desde las Malvinas hasta Gibraltar, pasando por las Islas Caimán y las Bermudas, además de 3 dependencias de la Corona, otros territorios británicos semi-dependientes que se encuentran cerca de Gran Bretaña. Estos son las islas de Man, en el mar de Irlanda; Jersey y Guernsey, cercanas a Francia.

“Se trata de restos del Imperio Británico que decidieron no independizarse y siguen bajo soberanía británica. Cuentan con gran autonomía y eligen a sus gobiernos, si hay los suficientes ciudadanos para justificarlo, algo que no es el caso en el Territorio Antártico Británico”, explica la agencia francesa AFP.

Estos territorios tienen sus propias legislaciones favorables a las sociedades, ya que cobran bajos o nulos impuestos, pero además cuentan con el plus del lazo británico que garantiza, a través de Londres, estabilidad política y económica.

“7 de estos territorios fueron calificados de ‘jurisdicciones secretas’, es decir con secreto fiscal, por la organización Red de Justicia Fiscal (Tax Justice Network): Anguila, las Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán, Gibraltar, Montserrat y las islas Turcos y Caicos”, según AFP.

Tras la revelación de los Panamá Papers, por ejemplo, 300 economistas pidieron a Gran Bretaña, a través de la ONG Oxfam, liderar el combate contra los paraísos fiscales dada su posición única como país que “tiene soberanía sobre un tercio de los paraísos fiscales del mundo”.

Sin embargo, esta posición estratégica es la que ha permitido a Londres, en parte, convertirse en la City financiera del mundo, un puesto que difícilmente vaya a soltar. Es por eso que, más allá de los alertas iniciales respecto de las pérdidas millonarias que supone el Brexit para los británicos, podría tratarse de un Plan B frente a las pérdidas mucho mayores que le suponía a Gran Bretaña permanecer en la Unión Europea y tener que suscribir al pacto de levantamiento del secreto fiscal.

Del Panamá Papers al Brexit

A partir del escándalo de los Panamá Papers, desatado en abril con la divulgación de millones de documentos confidenciales de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca, los países miembro de la Unión Europea endurecieron sus políticas en contra del secreto fiscal, para así cooperar contra de la evasión de impuestos, algo que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) viene pregonando desde hace años.

Hasta el día de hoy no se sabe con certeza quién filtró la información de los Panamá Papers, pero hay una teoría que dice que fue el gobierno alemán el que, harto de las demandas de los países más pobres dentro de la UE, salió con este 'carpetazo' como una forma de decirles: si ustedes solamente le cobraran los impuestos a los millonarios de sus países, no necesitarían ser permanentemente rescatados.

Pero a los fondos basados en Londres, involucrados en paraísos fiscales, podría no convenirles que el Reino Unido adhiera a las exigencias alemanas, posible combustible detrás del Brexit.

Una de las consecuencias imposible de ignorar de la salida de Gran Bretaña de la UE, es que así se libera el país de tener que cumplir con exigencias sobre secreto fiscal muy rigurosas en la Unión Europea.

Según Greg Heffer, del diario británico Express, hasta el ex 1er. Ministro, David Cameron, hizo lobby en el 2013 para que la UE aflojara las reglas de transparencia que pretendía aplicar a las compañías, respecto de los fondos -a pesar de las advertencias de que eso podría crear un bache para los evasores de impuestos-. La información surgió de una carta obtenida por el diario Financial Times, que el ex 1er. Ministro le habría enviado a quien entonces era el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy.

En el texto, Cameron argumentó que la iniciativa de Bruselas de que se identificara a los beneficiarios de las compañías, “podría no ser apropiado” para los fondos. El contenido de la carta fue revelado en pleno escándalo del Panamá Papers –que involucró al padre de Cameron-. Esta actitud por parte de Gran Bretaña molestó mucho a algunos miembros de la UE.

Ya en 2012, Cameron se había negado a firmar el tratado fiscal de la UE, para no poner en peligro las regulaciones especiales que protegen los servicios financieros de la City de Londres, que tiene mayor flexibilidad que otros centros financieros, escribió Matías Di Santi, del portal Chequeado.com.

Aaron Banks: gran financista del Brexit

Uno de los principales financistas de la campaña del Brexit se llama Aaron Banks, hombre de negocios y empresario polémico, según lo describió Marta Altuna en la edición digital de La Vanguardia, periódico barcelonés.

En 2014, Banks –cuya fortuna está calculada en 100 millones de libras esterlinas- donó 1 millón de libras esterlinas al UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), y 6 millones más a otras campañas antieuropeas.

Además, fue el fundador del grupo “Leave EU”, que presionó directamente para la salida.

Banks, nacido en 1966 en Northwich, Cheshire (Inglaterra), ha formado parte de 37 compañías distintas y ha sido acusado por la prensa británica de evasión fiscal y de tener empresas basadas en Gibraltar, la isla de Man y conexiones cercanas con familiares del 1er. Ministro de Belice.

Banks negó de manera persistente las acusaciones, pero la prensa británica insiste en que Banks “es el accionista de una compañía en las Islas Vírgenes Británicas llamada PRI Holdings Limited –escribió Altuna-. Además asegura que las acciones de PRI fueron trasferidas a Elizabeth Bilney, la directora ejecutiva del grupo de presión para abandonar la Unión Europea Leave EU, con el que colabora Banks. PRI es accionista único de African Strategic Resources Limited, con sede en Gibraltar. Además, su nombre se ha visto relacionado con los famosos papeles de Panamá.”

En la mira: Islas Vírgenes Británicas e Islas Caimán

Las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Caimán son los 2 territorios británicos de ultramar más opacos, afirma AFP.

Mossack Fonseca registró 113.000 empresas en las Islas Vírgenes Británicas, que hasta hace 4 décadas era una comunidad agrícola pobre y hoy se encuentra entre los 5 primeros inversores en Rusia y China, según un informe de la OCDE del año 2014, a pesar de tener una población de menos de 30.000 habitantes.

Según la Red de Justicia Fiscal, las Islas Vírgenes son el primer centro del mundo de creación de empresas, con 479.000 empresas fantasmas activas desde principios de 2015.

De acuerdo con la agencia de comercio de las Naciones Unidas, UNCTAD, Islas Vírgenes recibió US$56.500 millones de inversión extranjera directa en 2014, mientras que las salidas de inversiones representaron US$54.300 millones.

Las Islas Caimán, por otra parte, llamadas por AFP el sitio “favorito de los narcotraficantes para esconder su dinero”, son el 6to. mayor centro bancario del mundo, según la Red de Justicia Fiscal. Tenían en 2014 unos US$1.400 millones en activos bancarios, 200 bancos y más de 95.000 empresas registradas, todo ello con una población estimada de 55.000 habitantes.

Reino Unido, ¿el próximo refugio fiscal del mundo?

El Brexit podría ser el motor de que el Reino Unido se convierta en el paraíso fiscal por excelencia del mundo. “Olvídense de Panamá o Suiza. En el despertar de la decisión del Brexit, algunos dicen que el Reino Unido podría reinventarse a sí mismo como el primer sitio de refugio fiscal del mundo”, explica Izabella Kaminska, del diario británico, Financial Times.

Quienes hicieron campaña en favor del Brexit, han sugerido incluso que el Reino Unido podría imitar a Singapur y recuperar parte del negocio que se perdió a manos de los asiáticos.

Para Ronen Palan, profesor de Política Económica Internacional del Departamento de Política Internacional de la Universidad de la ciudad de Londres, la capital de Gran Bretaña ya funcionaba, en efecto, como una especie de Singapur  dentro de la Unión Europea.

Sin embargo, ahora que se retiró del marco del organismo, Palan dijo al Financial Times que no cree que tanto con la Unión Europea como USA, le permitan a Inglaterra consolidarse como un refugio fiscal.

Difícil anticipar tanto qué hará USA, en plena campaña electoral. Además, Delaware es un estado de la Unión, ¿no?

Desde un punto de vista opuesto, Gabriel Zucman, autor del libro “La riqueza escondida de las naciones: el flagelo de los refugios fiscales” considera que la Unión Europea está muy débil y dividida políticamente como para tomar un posición firme en contra de que el Reino Unido se convierta en un refugio fiscal por fuera del organismo.

“No está claro si tendrá la fuerza para decir que no aceptan que Gran Bretaña se convierta en un gran refugio fiscal afuera de la UE”, dijo Zucman.

Al contrario de Estados Unidos, que en los últimos años ha sancionado a bancos suizos y otras entidades financieras que se negaban a cooperar con el IRS (la agencia federal de Estados Unidos para la recaudación fiscal y el cumplimiento de las leyes tributarias), la Unión Europea –que se ve mucho más afectada que USA por la evasión de impuestos-, no ha impuesto sanción alguna sobre bancos o refugios fiscales. Esto podría alentar al Reino Unido a jugar la rentable carta del refugio fiscal.

Armas nucleares

Una mayoría de legisladores respaldaron planes para reemplazar el armamento nuclear de los submarinos británicos con nuevas naves, un movimiento que los advocados argumentaron que mantendría el statu-quo del Reino Unido como una mayor potencia mundial a pesar de irse de la Unión Europea.

Miembros de la Cámara de los Comunes votaron 472 a 117 para construir nuevos submarinos que reemplacen a su antigua flota, un costoso proyecto que costara un estimado de entre 31.000 millones a 41.000 millones de libras esterlinas en los próximos 20 años.

Casi todo el Partido Conservador gobernante votó a favor, junto con más de la mitad de la oposición del Partido Laborista, quienes desafiaronn a su líder Jeremy Corbin, quien tiempo atrás había apostado por el desarme nuclear.

Los representantes del Partido Nacional de Escocia votaron en contra de renovar el arsenal nuclear, y prometieron que si Escocia se separa del Reino Unido, exigirán a Londres retirar los submarinos clase Vanguard  amarrados allí. Los submarinos clase Vanguard (SSNB - Ship Submersible Ballistic Nuclear, o Buque Sumergible Balístico Nuclear), son los más avanzados de la Royal Navy y los únicos que portan misiles clase "Trident" en Europa, que tienen cargan nuclear.

El 62% de los escoceses votó en contra de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, y el resultado del referéndum ha reforzado su sentimiento de independencia

La aprobación del plan de inversión no resolvió el problema potencial de dónde amarrarán los submarinos si Escocia se fuese de Bretaña, pero sí resuelve la incertidumbre del reemplazo de 4 unidades que estuvieron en servicio desde 1990.

La nueva 1ra. ministra, Theresa May, en su 1ra. declaración en el Parlamento, le dio un respaldo total al programa de armamento nuclear, y dijo que estaba lista para ordenar un ataque nuclear de ser necesario.

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