CAMINO AL IMPEACHMENT

Aunque Temer prepara su gabinete tiene una aprobación del 8%

El vicepresidente Michel Temer ya está organizando cómo será su gabinete luego de que se confirme el casi seguro impeachment que busca dictar la oposición sobre el mandato de Dilma Rousseff. El actual vicepresidente pondría en su gabinete de ministros a sus principales aliados del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) para concretar el impeachment. Una encuesta de Datafolha reveló que el 62% de los encuestados aprueba el impeachment pero apenas un 8% prefiere a Temer en el gobierno una vez que eso suceda.

El vicepresidente Michel Temer ya definió casi la totalidad de los principales puestos del que será su gabinete de ministros en caso de que el Senado vote la suspensión de la presidente Dilma Rousseff al frente del Poder Ejecutivo. 
 
La Cámara alta se pronunciará sobre la salida de Dilma del poder el 11 o el 12 de mayo. El ex banquero central Henrique Meirelles venció la disputa interna contra el senador José Serra y será ministro de Hacienda. También tendrá libertad para designar al jefe del Banco Central. 
 
El actual vicepresidente pondría en su gabinete de ministros a sus principales aliados del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) para concretar el impeachment. Así, Eliseu Padilha sería jefe de Gabinete (Casa Civil), y por lo tanto responsable de la articulación política. Wellington Moreira Franco comandaría el superpoderoso Ministerio de Infraestrutura, en el que se fundirían las carteras de Transportes, Puertos y Aviación Civil. 
 
Romero Jucá, a su vez, sería ministro de Planificación, mientras que Henrique Eduardo Alves debe volver a ocupar el Ministerio de Turismo. Skaf iría a Industria y Serra a Educación.
 
De los partidos aliados, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) designaría al senador José Serra para el Ministerio de Educación, pese a las resistencias de otros dos caciques de la agrupación, el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, y el senador Aécio Neves.
 
Los diputados Ricardo Barros y Cacá Leão, ambos del Partido Progresista, ocuparían los ministerios de Salud e Integración Nacional.
 
El de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior (MDIC) quedaría en manos del jefe de la Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP), Paulo Skaf.
 
Temer rechazado
 
El inminente impeachment o proceso de destitución contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es apoyado por el 60% de la población del país, según una encuesta reciente de Datafolha, aunque ese dato no es parámetro de que el reemplazo, MIchel Temer, sea el deseado. Según una encuesta del instituto brasileño Ibope, Temer apenas cuenta con el apoyo del 8% de los brasileños como futuro jefe del Estado, frente al 25% que todavía conserva la actual presidenta.
 
El líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) asumirá casi con toda probabilidad el poder a mediados de mayo, cuando el Senado ratifique la petición de destitución de Rousseff, aprobada por la Cámara de los Diputados el pasado 17 de abril. 
 
En ese contexto, el 62% de los brasileños entrevistados por Ibope aseguran preferir nuevas elecciones en este momento de transición y con el país convulso. Muchos brasileños se sienten prematuramente decepcionados con el futuro gobierno de Temer, en parte por la inseguridad política e institucional que provoca la incertidumbre de un nuevo Ejecutivo pero también por la efectiva campaña del Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Dilma Rousseff y del expresidente Lula, encaminada a relacionar el impeachment con un golpe de Estado.
 
El vicepresidente, que ahora negocia su futuro Gobierno en la sombra, ha sido catalogado por la misma Rousseff de “conspirador” y “golpista”. Siempre en un discreto segundo plano y con fama de conciliador, Temer se ha vuelto ahora blanco de la desconfianza de los brasileños, hartos de denuncias sobre corrupción y desvío de dinero público. La justicia sospecha de la implicación de Temer en la trama corrupta de Petrobras —un arrepentido mencionó su nombre en una confesión—, pero además es el presidente del centroderechista PMDB, un partido tan afectado por las investigaciones sobre la petrolera pública como el PT de Rousseff.
 
Uno de los nombres más polémicamente emblemáticos del partido de Temer es justamente el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, que lideró el proceso de impeachment contra Rousseff y maniobró para conseguir la mayoría de 367 votos en la Cámara que ha dejado a la presidenta a un paso de perder el poder. Cunha es investigado por recibir sobornos de empresas interesadas en trabajar para Petrobras y por ocultar ese dinero en cuentas no declaradas en un banco suizo. Las noticias diarias sobre su costoso estilo de vida y sus viajes a Europa gastando miles de euros con su mujer e hija lo han convertido en un político más odiado que Rousseff. Otra encuesta desveló hace algunas semanas que el 77% de los brasileños quiere que Cunha sea apartado de su cargo.

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