PSICOLOGÍA

Risa para diagnosticar la depresión

La forma en que se ríe una persona puede indicar que sufre depresión, de acuerdo a lo ha demostrado por un estudio en el que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, en España.

En China, los taoistas enseñaban que una simple sonrisa aseguraba la salud, la felicidad y la longevidad, y que la salud de una persona era proporcional a las veces que se reía durante el día.

En la Edad Media uno de los momentos más importantes era la actuación de los bufones durante las comidas con el fin de producir hilaridad en los comensales, con lo que se lograba una mejor digestión.

Richard Mulcaster (1530-1611) recomendaba la risa moderada como ejercicio.

Robert Burton (1577-1640), erudito inglés, proponía la risa como método terapéutico.

Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar nuestro organismo de energía negativa.

William McDougall, profesor de psicología en Harvard, sostiene que la función biológica de la risa es ayudar a mantener el bienestar y la salud psicológica.

El Laughter Yoga o Yoga de la Risa, es un nuevo concepto en el camino de la auto-sanación, que día a día, adquiere mayor popularidad en todo el mundo. Fue introducido por el Dr. Madan Kataria, un médico de la India, quién en el año 1995 escribía un artículo titulado: “La Risa: La Mejor Medicina”. Inspirado en los hallazgos acerca del poder curativo de la risa, así como de la respiración, creó el primer Club de la Risa, y desarrolló el método para reír sin razón alguna, haciendo llegar los beneficios de la risa a miles de personas.

Se conoce como risoterapia a una estrategia o técnica psicoterapéutica tendiente a producir beneficios mentales y emocionales por medio de la risa. No puede considerarse una terapia, ya que no cura por sí misma enfermedades, pero en ciertos casos logra sinergias positivas con las curas practicadas. Se trata en general que las sesiones de risoterapia se practiquen en grupo aprovechando el contagio de persona a persona, ya que reír en grupo no es lo mismo que hacerlo solos. De esta forma, el efecto grupal estimula a los que normalmente no reirían. En todo la risoterapia utiliza la risa.

“La risa es una huella propia de cada persona, pero con la peculiaridad de que, a diferencia de la dactilar, es una huella cambiante, dinámica, al expresar en un momento dado su estado psicológico y salud mental”, explica Rafael Lahoz-Beltra, investigador del departamento de Matemática Aplicada (Biomatemática) de la UCM (Universidad Complutense de Madrid) y uno de los autores del trabajo.

Para medir un concepto tan escurridizo, los científicos han analizado las espiraciones en las que la persona dice “ja”, lo que se conoce como plosivo y que se repite cada 210 milisegundos –tal y como reveló un trabajo anterior–. En total, analizaron 934 risas procedentes de 30 pacientes con depresión y 20 sanos, recogidas en un estudio previo.

El trabajo, publicado en la revista Entropy, revela una precisión del 82,1% a la hora de clasificar a unos y otros participantes en función de si tenían o no depresión analizando la huella de sus risas.

De los cinco primeros plosivos de cada episodio de risa, los investigadores extrajeron los valores de diez variables, como la duración, frecuencia o resonancias acústicas. “Analizando la entropía –el orden de una señal acústica– en cada plosivo, creemos haber encontrado una regla que distingue a un sujeto sano de otro con depresión”, afirma Lahoz-Beltra.

El diagnóstico en el caso de los hombres era más preciso que en el de las mujeres, lo que podría deberse, según los autores, a que la depresión se manifiesta de forma diferente en ambos sexos, y que el sentido del humor no tiene el mismo papel social en ambos grupos de personas.

Según el estudio, un individuo sano es aquel cuya entropía del primer episodio de risa se relaciona con la de la quinta carcajada: o los dos valores son altos o los dos son bajos. Sin embargo, “hemos encontrado que los sujetos con depresión no parecían seguir esta regla”, destaca el científico. La clave parece estar en el quinto episodio de risa, con un valor más bajo en las personas que padecen depresión.

Para llegar a estos resultados, los científicos usaron la técnica de árbol, en la que los nodos representan un posible resultado. Diseñada por los servicios informáticos de la UCM, la herramienta permite elegir o descartar una rama, hasta llegar a la que mayores probabilidades tenga en el diagnóstico de la enfermedad.

Los autores proponen que el análisis de la risa sea una técnica complementaria para detectar este tipo de dolencias. “Haciendo un paralelismo con los ordenadores, nuestros análisis complementarían dicho diagnóstico, reflejando aspectos relacionados con la actividad mental o software, mientras que las técnicas de neuroimagen aportan un diagnóstico por el análisis de estructuras anatómicas, algo así como el hardware”, compara Lahoz-Beltra.

Los investigadores de la UCM trabajan en la aplicación de una de las técnicas más populares de la inteligencia artificial –las redes neuronales artificiales– en la risa. Si consiguen clasificar con éxito a los pacientes, sería un primer paso en el diseño de un sistema para el análisis automático de la risa. 

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