TEMER CON ALTA IMAGEN NEGATIVA

La Justicia Electoral contra Dilma: "Difícil elección anticipada"

El vicepresidente Michel Temer tiene una imagen pública peor que la de Dilma Rousseff: es uno de los problemas intensos que tiene Brasil, donde cabe preguntarse si no hay un divorcio entre la clase media y los factores de poder. En tanto, la justicia electoral le puso un obstáculo al intento de Dilma Rousseff de convocar a elecciones anticipadas.

El ministro del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Henrique Neves da Silva, dijo que se necesitan al menos 4 meses para convocar y celebrar una nueva elección presidencial. El ministro explicó que para concretar una elección presidencial anticipada, además de la aprobación del Congreso, es necesario que el Tribunal Supremo Federal (STF, la Corte Suprema) conceda su aprobación a la propuesta.

Después de que el gobierno de Dilma Rousseff fuese derrotado en la votación del domingo 17/04 acerca del juicio político en la Cámara a la Presidente, los integrantes de la conducción del PT gobernante (Partido dos Trabalhadores) argumentan que Rousseff propondría al Congreso una nueva elección presidencial en octubre cuando habrá comicios municipales en Brasil, acortando así su mandato que debía extenderse hasta 2018.

Neves da Silva manifestó que la estimación de un período mínimo de 120 días para la celebración de una elección presidencial se fundamenta en la necesidad de procedimientos técnicos para la organización de las elecciones: desde la preparación del software de las máquinas de votación y facilitar el acceso a los partidos políticos, a garantizar el tiempo suficiente para la presentación de candidatos.

"Los partidos políticos tienen que supervisar los programas que se utilizarán en las calles. Usted tiene que preparar y elegir los candidatos, hacer propaganda, elegir a los fiscales y preparar un plan de logística para el seguimiento [del voto]", dijo el juez electoral después de asistir a un debate sobre la jurisdicción electoral, promovido por Fecomércio, en Sao Paulo.

El juez dijo que si las nuevas elecciones fuesen votadas por el Congreso y también obtuviesen el reconocimiento de la Corte Suprema, el TSE hará "todo lo que se da dentro del límite de tiempo como sea posible. Es necesario comprobar si el Supremo entiende si es o no conveniente un cambio en el calendario electoral, debido a que la Constitución establece que las modificaciones entrarán en vigor un año después de haber sido publicadas."

Silva dijo también que los Tribunales Electorales Regionales pueden concretar las elecciones para alcaldes en un plazo de entre 2 y 3 meses. Pero las presidenciales son diferentes y un plazo de entre 100 y 120 días también es necesario para los plebiscitos.

Los dueños de Brasil votan por Temer para seguir como con Lula

Todo indica que el poder real en Brasil quiere rápidamente que Michel Temer alcance el poder para que pueda cumplirse la hipótesis siguiente: que nada cambie. Los grandes negocios que ocurrieron en días de Luiz Inácio Lula da Silva como Presidente, ellos quieren que continúen.

Eso plantea un problema serio, más allá de Temer, el PMDB y quienes los acompañen en la Administración: ¿realmente nada cambió en la percepción de la clase media brasilera o sí hay nuevas exigencias como corolario del Lava Jato?

Y esta pregunta va más allá de que el propio Temer tiene acusaciones de corrupción muy concretas en el marco de la megacausa de corrupción.

De todos modos, intentando hacer oídos sordos a todo lo negativo, Temer comenzó a pensar un equipo de gobierno de alto impacto, ya que él enfrenta altas tasas de rechazo a su figura, inclusive entre los partidarios del impeachment.

Datos del Instituto Datafolha, obtenidos en entrevistas a manifestantes que el domingo expresaron su repudio o su apoyo al impeachment de la presidenta de Dilma Rousseff, mostraron que el vicepresidente tiene una imagen negativa.

Abogado de 75 años que preside el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, antiguo legislador, Temer no goza de la confianza de la mayoría de los brasileros.

Sus más fieles colaboradores, Eliseu Padilha y Wellington Moreira Franco, hasta hace poco aliados de Dilma Rousseff, ocuparían posiciones importantes en un eventual gobierno de Temer.

Otro nombre que debe tener lugar destacado en un eventual gabinete de Temer es el del senador José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PMDB), un rival interno de Aécio Neves y del gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin.

Para el Banco Central el nombre principal es de Ilan Goldfajn, economista jefe del Banco Itaú.

El jurista Nelson Jobim, ex ministro de Lula y Dilma, podría ser ministro de Justicia.

Para el cargo de ministro de Relaciones Exteriores aparece el ex ministro de Industria de Fernando Henrique Cardoso y diplomático de carrera, Sergio Amaral.

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