SE ABREN INTERNAS EN CAMBIEMOS

Nadie lo quiere decir pero el Vidalismo ya piensa en las elecciones 2017

Solo pasaron 4 meses del inicio del mandato de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, sin embargo y a pesar de que nadie lo dice, ya se piensa en las elecciones del 2017. Los desafíos son varios: un contexto económico desfavorable con inflación y ajustes, una provincia arrasada por la "pesada herencia" y los posibles alineamientos para fortalecer la gobernabilidad. De esta manera, el camino a recorrer no será fácil para lograr la consolidación de Cambiemos en el territorio bonaerense.

En el PRO bonaerense y en sectores del gobierno de María Eugenia Vidal, se empieza a delinear el turno electoral del año que viene. Pocos se atreven a blanquearlo abiertamente porque prefieren mostrarse concentrados en una gestión que lleva poco más de cuatro meses y que no se encuentra en un contexto fácil. Pero en las discusiones de pasillo ya comenzó un debate con algunos cruces en relación a la estrategia política que el oficialismo deberá desplegar, especialmente en el Conurbano.

El desafío de fortalecer el espacio en el 2017 no será fácil dado el contexto actual. Muchos intendentes están preocupados porque están pagando los costos del aumento de los índices de pobreza, la inflación y el fuerte ajuste de tarifas.

A pesar de los cuatro meses de camino recorrido, Vidal busca enfocar las responsabilidades en la gestión de Daniel Scioli: "El camino hacia la pobreza cero empezó el 10 de diciembre y el primer paso fue asumir el desafío en equipo con todos los argentinos [...] Lo más importante es llevar el Estado donde no estaba, poniendo en primer lugar a las personas", y refuerza el discurso en las diferentes entrevistas.

A pesar de esto, desde Cambiemos muestran también preocupación en otras cuestiones: ven con indisimulado malestar y desconcierto, el hecho ya no sólo de que permanezcan sino que se haya nombrado a dirigentes K en resortes clave de las administraciones nacional y provincial.

Los casos del Anses, el Pami, planes educativos y otros organismos, están siendo puestos bajo la lupa de no pocos dirigentes que observan incrédulos como sectores de La Cámpora continúan en la gestión.

Esos chispazos se enlazan con el incipiente debate electoral. Por estas horas existen contactos reservados para acercar posiciones entre el vidalismo y el sector que lidera el presidente de la Cámara de Diputados nacional, Emilio Monzó.

El ex intendente de Carlos Tejedor supo caminar junto a Vidal en una estrategia política que dio sus frutos: bloquear las intenciones del alcalde de Vicente López, Jorge Macri, de ser candidato a gobernador.

Pero anudaron en cierre efímero: cuando tuvo que definir su gabinete, la Gobernadora le cerró la puerta a Monzó y recompuso relaciones con el primo del Presidente.

El gobierno provincial habría empezado a escuchar sugerencias que llegan desde distintos frentes. La primera, la que tiene que ver con el acuerdo de gobernabilidad sellado con Sergio Massa. “Es increíble que Sergio tenga todavía cerca de 12 intendentes. Falta gestión política para traernos alguno”, rezonga más de un macrista.

No es el único asunto en relación a Massa. Cuentan que en la Casa Rosada se sigue acumulando broncas contra el jefe del Frente Renovador. Y esa inquina creciente podría repercutir sobre el cierre que con el vidalismo funciona en la Provincia.

También se pone el foco sobre algunos alcaldes del Frente para la Victoria, en particular aquellos que se muestran dialoguistas con el Ejecutivo bonaerense, Nardini de Malvinas Argentinas o Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar, quien supo ser el protegido de la ex Ministra de Desarrollo Social y actual gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner.

Sobre la estrategia desplegada sobre ellos también aparecen chisporroteos internos. “Reciben más que los nuestros y se los mima, pero no se avanza para sellar acuerdos”, señalan en sectores del PRO.

Lo que si dicen, es que es necesario reforzar al espacio Cambiemos sobre todo haciendo hincapié en uno de los terrenos en los cuales todavía hoy el kirchnerismo es fuerte: “Hay que quebrar el Conurbano, en especial la Tercera sección”, repiten con la mira puesta en el calendario electoral.

Allí Mauricio Macri perdió por casi 500 mil votos y en el PRO sueñan con algún pase rutilante de algún intendente que ayude a emparejar la cuenta.

La cuestión no parece sencilla. El debate está abierto porque funcionarios cercanos a Vidal se inclinan por pensar que una buena gestión de la mandataria será decisiva para ganar en 2017.

El debate está centrado en la estrategia política y electoral para no derrapar en la Provincia. Qué hacer, por ejemplo, en las comunas donde se es oposición: si apuntalar a quienes fueron candidatos y perdieron para alimentar el armado político que ya funciona o buscar la alternativa de intentar acuerdos con algunos jefes comunales.

No es ajena a esa discusión el tema de los nombres de quienes serán cara visible de la marca Cambiemos.

Ya se mencionó a Jorge Macri, pero no es el único, otros serían Rodolfo Frigerio o Esteban Bullrich. Algunos macristas no dejan de fantasear con el reconocido neurólogo Facundo Manes, quien sonó fuerte para las últimas elecciones bajo el ala del radicalismo.

Tampoco se descarta a Elisa Carrió, quien desde hace algunos meses tiene domicilio en la Provincia y podría ser candidata. La danza de los nombres ya empezó, y a pesar de nadie lo quiere decir todavía, ya empiezan a plantearse como objetivo de las elecciones del 2017.

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