MUERTE DEL FISCAL

A. Salgado contra CFK y Milani: "Dicen que ella mandó a matar a Nisman; no lo descarto"

Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del fiscal Alberto Nisman, hallado muerto en su departamento de Le Parc Puerto Madero, volvió a cargar las tintas contra quienes intentaban evitar que el caso pasara al fuero federal, como el técnico informático, Diego Lagomarsino, justificando que se trató de un suicidio: "No se puede tapar el sol con las manos". Si bien aseguró que fue un asesinato, no se animó a señalar un responsable, pero tampoco descartó hipótesis. "Muchos dicen 'esto fue una orden de la entonces Presidente; lo mandó matar'. Yo no lo sé, tampoco lo descarto", disparó. También puso en la mira una nueva línea de posible investigación que apunta al General César Milani, por entonces Jefe de Estado Mayor General del Ejército, designado por la ex Presidente Cristina Fernández el 3/07/2013.

La ex esposa del fiscal Alberto Nisman, Sandra Arroyo Salgado, dialogó con el diario chileno, El Mercurio, para la edición de este martes 12/04. Allí graficó que "fue el peor año de nuestras vidas; nos arrasó un tsunami".

Madre de Kala y Lara -también hijas de Nisman-, fue contra quienes intentaban evitar que la causa pase al fuero federal justificando que se trató de un suicidio, como el caso del asistente del fiscal y técnico informático, Diego Lagomarsino: "Fue un homicidio. No se puede tapar el sol con las manos", continuó.

"No tenemos dudas, por lo que nos dijeron nuestros peritos y por todas las pruebas que hay en el expediente, de que Alberto Nisman fue víctima de un homicidio", enfatizó.

Lo que pasó "está íntimamente ligado a la denuncia que el ex fiscal presentó por la presunta existencia de un plan del gobierno anterior para encubrir la responsabilidad de los iraníes en el atentado terrorista que hace más de dos décadas sacudió al país", agregó.

"Muchos dicen 'esto fue una orden de la entonces Presidente, lo mandó matar'. Yo no lo sé, tampoco lo descarto. Yo soy juez, tengo que ser cuidadosa. Si no hay pruebas, no puedo entrar a responsabilizar a esa gente", disparó.

"Lo que afirmo son las cosas de las que no tengo dudas, porque si bien nunca dudé de que Alberto no se había suicidado, era mi convicción, y eso es algo subjetivo. Pero después lo tuve científicamente probado", detalló.

Pero la magistrada de San Isidro fue más allá y abrió una línea para investigar: el contexto de amenazas previas y "lo sofisticado y perverso del hecho" le dejan en claro que "todo esto está vinculado a servicios de inteligencia". "Pero no puedo afirmar yo que fue gente que trabajaba para… Se habla de apellidos, se habla de la inteligencia del Ejército. No sé de quién puede provenir", manifestó.

En un apartado de la nota se hace foco en la resolución que mandó el caso al fuero federal. En ese sentido, la jueza se mostró satisfecha: "Es un fallo muy importante, yo esperaba una decisión como esa en algún momento, porque no se puede tapar el sol con las manos. Para mí, hay prueba más que suficiente que demuestra que fue un homicidio".

"Yo creo que esta muerte tuvo que ver con el año electoral. Su denuncia impactaba de lleno en ese momento en el gobierno que estaba vigente. Esa muerte fue como un mensaje para quienes pretendían investigar al poder. Fue un año de mucha maldad, de mucha perversidad", reflexionó.

"Fue un año en que no sé cómo sobrevivimos, en todos los términos y alcances de la palabra. Fue el peor año de nuestras vidas. Nos arrasó un tsunami", resumió.

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