BARACK OBAMA PROMETE UN REPORTE

Polémica por los ataques con drones del premio Nobel de la Paz

"Creo que en el pasado ha habido críticas legítimas de que la arquitectura legal alrededor del uso de ataques con drones no ha sido tan precisa como debería haber sido, y no hay duda de que (ese programa) asesinó a civiles", reconoció Barack Obama en una conferencia de prensa al término de la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington. Un periodista le había preguntado el motivo por el cual, utilizando drones, el Pentágono había asesinado a más de 200 personas en las últimas semanas en ataques aéreos en Somalia, Libia y Yemen. El programa de ataques selectivos contra sospechosos de terrorismo mediante aviones no tripulados comenzó en 2002, con el entonces presidente George W. Bush, pero se ha ampliado a gran escala durante el mandato de Obama. "En las situaciones de guerra tenemos que asumir la responsabilidad cuando no estamos actuando apropiadamente, o cuando hayamos cometido errores incluso con las mejores intenciones, y seguiremos haciéndolo", continuó Obama. "Lo que puedo decir con total confianza es que los procedimientos por los que operamos son más rigurosos que nunca y que hay una evaluación constante de todo lo que hacemos", agregó. Pero muchos no le creen.

El Stimson Center (SC) es un centro de estudios e investigaciones creado en 1989 en Washington DC como un aporte para “consolidar la seguridad mundial y la prosperidad económica”.

En junio de 2014, el SC publicó un informe sobre los drones estadounidenses (Recommendations and Report of the Stimson Task Force on US Drone Policy), preparado por un panel muy cualificado coordinado por un general del Ejército, exjefe del CENTCOM, y una profesora de la Facultad de Derecho de Georgetown, exconsejera del Pentágono.

El informe fue una respuesta al discurso de Barack Obama en la Universidad Nacional de Defensa en mayo de 2013, donde él se comprometió a “revisar propuestas para supervisar mejor las acciones letales fuera de los teatros de operaciones, de las que no se informa al Congreso”.

Sin condenar el empleo de los drones, el citado documento fue muy crítico con la falta de transparencia, de rendición de cuentas y de supervisión en el empleo de drones en las circunstancias citadas. Elaboró varias recomendaciones para que esta actividad se sometiera a la ley.

Desde julio de 2014 hasta diciembre de 2015, el SC evaluó el cumplimiento de sus recomendaciones y el resultado final fue negativo: en una escala desde 1 (sobresaliente) a 5 (suspensión), el Gobierno estadounidense osciló entre el 3 y el 5: insuficiente transparencia y falta de rendición de cuentas. Se recomendaba a la Casa Blanca que informase sobre el número de ataques ejecutados por el ejército y la CIA, la zona atacada y las bajas causadas, su pertenencia y el número y naturaleza de los civiles muertos. Nada hizo al respecto hasta la fecha la Administración Obama. Ante las críticas, en 2016 promete ejecutar lo que se le exige desde 2014. Deberá recordarse que Obama es un premio Nobel de la Paz.

Desde 2014 se han producido ataques mortales ejecutados por drones estadounidenses en 7 países del Oriente Medio “ampliado” pero la Casa Blanca sólo lo reconoció y se disculpó cuando, a comienzos de 2015, murieron 2 rehenes de Al Qaeda (un ciudadano estadounidense y otro italiano). Y conocieron, con certeza, numerosas bajas “colaterales” durante el mismo periodo. El SC hizo una pregunta terrible: ¿Sólo se admite la responsabilidad cuando mueren ciudadanos occidentales?

En febrero de 2015 Washington DC anunció que procuraría establecer controles internacionales para regular la exportación de la tecnología de los drones, pero con esa regulación la Administración Obama estaba imponiendo limitaciones a otros Estados cuando no podía controlar el uso propio de esas armas de guerra.

Al aproximarse el fin del mandato de Obama, es fácil comparar su fracaso para cumplir la promesa electoral de cerrar el ignominioso penal de Guantánamo con su incapacidad para controlar una de las más dañinas armas de su arsenal personal, que ciertamente darán el nombre a la “era Obama”. Pero mientras que en su forcejeo por acabar con la vergüenza guantanamera Obama ha tenido que luchar contra un Congreso manifiestamente hostil, en la limitación del empleo de los drones dispone de la autoridad y la capacidad suficientes para conseguirlo si realmente lo desea.

"Golpe de firma"

En mayo del 2013, los ayudantes del presidente Barack Obama, indicaron que estaban preparados para eliminar el elemento más controversial de la Administración: los drones de guerra, también llamados “golpe de firma” a personas en edad de militar en los campos de batalla alrededor del mundo, que ocurren aún si los oficiales estadounidenses no saben quién es el objetivo y si estaban o no maquinando activamente contra USA.

Las tácticas han provocado muchísimas críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos, líderes políticos y hasta legisladores estadounidenses, quienes dicen que el mecanismo vigente le permite a la CIA (Central Intelligence Agency)  bombardear grupos de personas en países desde Yemen a Paquistán simplemente por una sospecha o algún comportamiento que simpatiza con el fundamentalismo islámico.

La oposición a los drones de combate utilizados a destajo argumenta que estos golpes seguramente matan a inocentes, a los que llaman "bajas colaterales", dado que los estrategas del Pentágono o los espías de Langley saben muy poco acerca de quiénes son los que están apuntando. Ni siquiera tienen una forma concreta de identificar, luego del ataque, si están muertos los que querían asesinar.

Casi 3 años después, la Administración Obama ha abandonado cualquier pretensión de frenar el uso de “golpe de firma”.

Con el Estado Islámico/ISIS expandiéndose en algunos territorios (aunque en Siria padecen un ocaso), Washington DC está multiplicando sus ejecuciones, despachando drones para atacar objetivos desde Yemen a Somalia.

En marzo, los drones de Obama, escoltados por cazas de combate, bombardearon un campamento militar de al-Shabab en Somalia, al norte de Mogadishu, matando lo que el Pentágono después consideró eran 150 militares que se habían reunido para la ceremonia de graduación.

Semanas después ocurrió una incursión aérea al campamento de entrenamiento de Estado Islámico/ISIS en las montañas, y se informó que fueron ejecutados docenas de sospechosos, según el Pentágono, aunque off the record los oficiales estadounidenses reconocieron que no sabían la precisa identidad de quienes habían muerto.


 
Esos "golpes de firma" resultan una herramienta decisiva en la campaña agresiva de drones bombarderos de Obama, la herencia que el premio Nobel de la Paz le dejará a su heredero dentro de 10 meses. Estas incursiones has sido llevada a cabo en Somalia, Yemen  y Paquistán –países en los que USA enfrenta una pública guerra declarada-  y, a diferencia de asesinatos específicos de líderes extremistas, no requieren aprobación presidencial.

En verdad, fue George W. Bush quien inició los ataques con drones, que su gobierno bautizó "golpes de firma" porque los objetivos –edad, acciones y locación dentro de países que cobijan a terroristas- llevan la “firma” de actividad militar.

Los oficiales de defensa e inteligencia de Estados Unidos creen que estos golpes han infringido un grave daño a al Qaeda y otros grupos terroristas. Pero los críticos dicen que las reglas para los golpes con drones son muy dudosas y existe un inaceptable riesgo elevadísimo de matar a civiles inocentes que no tienen conexión con atentados terroristas.

“Los 'golpes de firma' han provocado un gran número de bajas entre espectadores en Pakistán y Yemen”, cuenta Jameel Jaffer, el director legal adjunto de la Unión Americana de Libertades Civiles, a la revista Foreign Policy.

No hay duda de que los ataque han matado a muchos militantes de organizaciones terroristas pero también han dejado bajo fuego cruzado a miles de civiles y nunca se elaboraron reportes confiables al respecto en países como Pakistán y Yemen.

Sin embargo, la obsesión del Pentágono con Obama fue mantener la presión sin riesgo para las tropas propias, y eso es lo que permite el uso de drones.

Manual de Estilo

A causa de la creciente proliferación del uso de drones para operaciones bélicas, es imprescindible elaborar normas internacionales que controlen su empleo fuera del teatro de operaciones. Al menos 9 Estados poseen ya drones armados y 4 de ellos los han utilizado en ejecuciones: USA, Israel, Pakistán y Reino Unido.

Pero USA lidera en la materia. También es quien más desaciertos operativos acumula. Un trágico error ocurrió el 12/12/2013, cuando un drone utilizado por un comando de fuerzas especiales mató a 12 civiles yemeníes en un solo golpe, haciendo que el gobierno de USA tuviese que pagar US$ 1 millón en resarcimientos. La organización no gubernamental Amnistía Internacional estudió 45 golpes realizados por drones en Paquistán entre enero de 2012 y agosto de 2013: sólo en un ataque (julio 2012) murieron 18 obreros y otros 22 fueron heridos.

En un bombardeo en Paquistán, en 2015, fueron asesinados 2 rehenes occidentales: Warren Weinstein, un desarrollador estadounidense, y Giovanni Lo Porto, un asistente trabajador Italiano.

Un Obama, de aspecto lúgubre, se paró enfrente de las cámaras de televisión en la sala de prensa de la Casa Blanca para disculparse. La CIA no sabía que los rehenes estaban ahí, y tampoco conocía que 2 estadounidenses miembros de al Qaeda estaban presentes en el lugar.

Pero ahora Obama y un asesor legal principal del Departamento de Estado defendieron las tácticas. Preguntado acerca de los bombardeos en Yemen, Somalia y Libia, Obama le dijo a los reporteros el 01/04 que USA utiliza un “vigoroso set de criterios” para sus operaciones antiterroristas y que la inteligencia es “chequeada, doble chequeada y triple chequeada antes de tomar cualquier acción”: ¿?

Si USA encuentra un campamento de entrenamiento claramente vinculado a al Qaeda o ISIS “se llevara a cabo un golpe. Pero somos muy precavidos en asegurarnos de que no atacar si pensamos que pueda haber mujeres o niños o si es un área poblada”, fue la versión de Obama.

Ese mismo día, ante la Sociedad Americana de Leyes Internacionales, en Washington DC, Brian Egan, asesor del Departamento de Estado, defendió el uso de los drones de guerra y, en especial, de los 'golpes de firma': “No consideramos combatientes a todos los hombres adultos del vecindario apuntado”. Según él, la selección de objetivos está respaldada por tareas previas de inteligencia y se consideran “ciertas actividades operacionales, características e identificadoras para determinar si un individuo participa de las hostilidades, o si puede ser formalmente o funcionalmente considerado un miembro de un grupo armado al cual nosotros estamos enfrentado en un conflicto armado”.

Los comentarios de Egan anticipan un reporte de la Casa Blanca sobre bajas civiles estimadas en la campaña de drones, una concesión parcial de Obama a las demandas por más transparencia en sus incursiones teledirigidas.

Después de que Obama habló, en mayo de 2013, jurando llevar la pelea contra el terrorismo a una base legal más sólida, su Administración presentó un documento de 3 páginas subrayando en amplios términos las condiciones de ataque de los drones y aviones de combate estadounidenses. El 'manual de estilo' dice que los comandantes de Estados Unidos sólo pueden atacar objetivos cuando “están seguros” de que el objetivo terrorista se encuentra presente y que no se pondrá en peligro a civiles. Pero los oficiales a cargo nunca han explicado cuál es el criterio utilizado por la CIA y los comandos especiales para llevar a cabo sus ataques. La documentación indica que las reglas no se aplican en “áreas de alta hostilidad”, y guarda silencio respecto a que países son considerados como tales.

En algunos minutos de discurso, Edgan reveló más detalles del programa de eliminación de objetivos que lo que hicieron los oficiales militares durante 3 años. Él comentó que Iraq, Siria y Afganistán son “áreas de hostilidad activa” al igual que algunas partes de Paquistán.

Aún con estos nuevos detalles “hemos visto muchas inconsistencias” en el enfoque de la Administración Obama acerca del programa de drones y contraterrorismo, según Andrea Prasow, quien trabaja con derechos humanos en Washington DC. Los funcionarios administrativos vienen prometiendo más transparencia pero brindan poca información, afirma ella.

La asesora de seguridad nacional de Obama, Lisa Monaco, contó que la Administración se está preparando para anunciar el número de bajas civiles provocadas por drones, “pero esto no nos cuenta algo del por quó los ataques fueron hechos, o de cuál fue la inteligencia previa” dice Prasow.

El vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price, cuenta que la Administración desea promover transparencia y tomar todos los pasos posibles para evitar bajas civiles. “Los Estados Unidos realizarán esfuerzos extraordinarios para evitar las bajas de no combatientes en operaciones letales, proporcionando protección como una política que va más allá de lo requerido por la ley en los conflictos armados”, dice Price.

Obama ya ha recibido críticas de miembros del propio Partido Demócrata por su campaña de drones, y fue acusado de haber autorizado incursiones, y hasta dirigido operaciones desde la Casa Blanca.

Durante una conferencia en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago (Illinois), un estudiante preguntó a Obama cómo podía justificar "moral y legalmente" los "vagos estándares legales" que han resultado en la muerte de "civiles inocentes" en ataques con drones (aviones no tripulados) en países como Yemen o Pakistán.

Obama le respondió que está tratando de aportar más "transparencia" al proceso de ataques con aviones no tripulados contra sospechosos de terrorismo, "porque hay mucha desinformación sobre este tema".

"No hay duda de que algunas personas inocentes han sido asesinadas en estos ataques aéreos. Pero los ataques no se han lanzado de cualquier manera, en plan 'vamos a bombardear un pueblo'", sostuvo Obama.

"La tasa de víctimas civiles en una operación con drones es muy inferior a la que ocurre en una guerra convencional", agregó.

El mandatario defendió que, "hace 30 o 40 años", a los funcionarios de la Casa Blanca ni "se les habría pasado por la mente" preocuparse por si sus operaciones de guerra matarían a civiles inocentes en el extranjero, y desde entonces ha habido muchos "avances".

"A nosotros esto nos angustia, completamente en serio", aseguró.

Argumentó, además, que cuando llegó al poder en 2009 se dio cuenta de que el programa de ataques selectivos con drones que había inaugurado en 2002 su predecesor, George W. Bush, no tenía una "estructura de mando" adecuada para decidir cuándo y dónde había que atacar.

Ahora, "pueden utilizarse estas armas y tener una certeza casi completa de que no habrá víctimas civiles", y las decisiones sobre cuándo actuar se toman "en los niveles más altos del Gobierno", defendió Obama.

Además, la gestión de los ataques se está transfiriendo poco a poco al Pentágono desde las agencias de inteligencia, porque Obama no quiere que la CIA actúe como una estructura "paramilitar", dijo.

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