HORAS DECISIVAS PARA EL JUICIO POLÍTICO SÍ O NO

Carnaval 2016: el Lava Jato es un enredo nacional... igual que la Generación Perdida

Dilma Rousseff se resiste a dejar el poder. Y sus opositores aumentan sus esfuerzos. En tanto, Brasil padece una intensa recesión, cae la credibilidad de los políticos y la economía del país cambió de locomotora a silla de ruedas. Todavía es incierto el final pero es necesario mantener el foco en la economía N°1 de Latinoamérica.

N. de la R.: El enredo es la historia contada por la scola do samba a lo largo del desfile. Cada scola do samba elige un tema particular como motivo central, tales como un evento histórico, una persona famosa o una leyenda nativa brasilera. La canción del tema de samba central (samba enredo) debe tratar sobre el tema elegido, y el desfile de cada comparsa en el Sambódromo debe desarrollar el tema a través de sus disfraces, pinturas o esculturas en papel maché.

"El partido para apartar a Dilma Rousseff fue meticulosamente armado, pero no todo está saliendo como se pensaba. En la comisión de impeachment hubo un toque de farsa: el redactor Jovair Arantes dio su opinión favorable a la apertura del impeachment por "indicios de atentado contra la Constitución", pero ya se esperaba que diría eso.

En realidad, el resultado final está indefinido. Hace semanas se daba como segura una aplastante derrota del gobierno, mientras que ahora -si bien en la comisión de impeachment Dilma parece estar en desventaja-, la correlación de fuerzas en el plenario será otra, y se está volviendo favorable al gobierno. En rigor, el miércoles (06/04) ni los oficialistas ni sus adversarios tenían un diagnóstico seguro sobre el resultado de la votación en la comisión de impeachment.

La política suele compararse con un partido porque está sujeta a los imponderables que se desprenden de los errores de los atletas. En este, algunos errores terminaron favoreciendo al gobierno, aunque el factor esencial fue el despertar de la conciencia democrática del país, que transborda en mucho el universo tímido de los defensores de Dilma y el PT.

En las últimas semanas el eslogan "no habrá golpe" ganó mentes y corazones; se fue creando la percepción de que Dilma no está acusada de improbidad o cualquier delito moral, salvo haber cometido irregularidades técnicas que están lejos de representar un atentado contra la Constitución. (...)".

La primera de las votaciones se celebrará, casi con toda seguridad, el viernes 15/04. Para entonces, Dilma Rousseff espera haber conseguido que no voten a favor del proceso 342 de los 513 diputados.

Según el periódico O Estadão, la Presidenta y Lula consideran que ya cuentan con ese número. De hecho, Rousseff ha confirmado el viaje a Grecia del día 19/04 para recibir la llama olímpica que arderá en los Juegos Olímpicos de Río, que se celebrarán en agosto.

A pesar de esto, nadie sabe, hoy por hoy, el resultado de esa votación, que se antoja incierto, estrecho e imprevisible. El presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, investigado por el caso Petrobras por sus cuentas millonarias en Suiza, ya ha avisado de que esta votación durará 3 días, ya que todos los diputados podrán intervenir.

Cabe la posibilidad —Cunha así lo desea— de que se desarrolle a lo largo del fin de semana, con lo que la presión en las calles se intensificará con manifestaciones de uno y otro lado. Cunha prefiere acelerar el proceso. El Gobierno, para tener más tiempo de negociar con los diputados aún indecisos, retardarlo.

Precisamente Rousseff propuso a la sociedad brasilera la firma de 5 puntos para un "gran pacto nacional" que permita al país superar su crisis política y económica, pero aclaró que toda discusión deberá comenzar con el "respeto a los votos".

Voluntarista, Dilma dijo: "Necesitamos de un pacto, un entendimiento nacional, porque este Gobierno es para todos los ciudadanos y, por tanto, la intolerancia y el odio no sirven". Esto ocurrió durante un "Encuentro de Mujeres en Defensa de la Democracia".

Ella exigió que el Congreso deje de discutir "pautas que no le sirven al país", propuso unidad política para la aprobación de reformas en favor de los más pobres, que se propicie la recuperación del crecimiento económico y también que se "preserven los derechos conquistados por los trabajadores". Como última "condición", señaló "una necesaria, imprescindible y urgente reforma política".

Pero... es difícil defender al PT.

El ex presidente de la constructora Andrade Gutierrez, Otávio Marques de Azevedo, declaró a las autoridades que la constructora realizó donaciones legales al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) con dinero procedente del esquema de corrupción de Petrobras.

Marques de Azevedo, en prisión preventiva, realizó esta declaración como parte de un acuerdo de colaboración con la Justicia, que aún debe ser aprobado por el Supremo Tribunal Federal.

En 2014, su empresa donó 20 millones de reales (US$ 5,5 millones) para la campaña presidencial de Rousseff. Y otros 10 millones de reales (US$ 2,75 millones) fueron donados al PT entre 2010 y 2012.

Según declaró Marques, el dinero procedía de desvíos que tenían su origen en contratos firmados por la constructora para la ejecución de obra pública.

Doble impeachment: ¿venganza descontrolada o señal que cabalgamos?

2 pedidos de juicio político avanzan en Brasil:

> por un lado, el que podría destituir a la presidente Dilma Rousseff, que será votado en la Cámara de Diputados el 18/04;

> por el otro, la Corte Suprema brasilera ha ordenado que se admita y de curso a un pedido de 'impeachment' contra el vicepresidente de la República, Michel Temer, que había sido archivado por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

Tanto Cunha como Temer pertenecen al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), ex aliado del Gobierno de Rousseff, que decidió abandonarlo en los últimos días de marzo.

El Partido de los Trabajadores (PT) trabaja contrarreloj para conseguir los votos que le permitan frenar el impeachment en Diputados (necesita 172 de los 513).

Si bien la Presidente está siendo técnicamente acusada de haber manipulado las cuentas del Gobierno, la fuente real de sus problemas es la 'operación Lava Jato', que destapó la olla de la corrupción en torno a Petrobras. La petrolera estatal está acusada de haber otorgado contratos con precios inflados a compañías constructoras y de ingeniería.

Dilma no es la única salpicada por el escándalo: aproximadamente el 60% de los 594 miembros del Congreso brasilero enfrentan acusaciones criminales, que van desde presentar cuentas electorales poco fiables a homicidio, explica el semanario británico The Economist.

Los empresarios más importantes de Brasil se encuentran presos o bajo proceso.

> ¿Qué quiere decir esto para el país y para la región a nivel estructural?

> ¿Es una señal de fortaleza o debilidad de las instituciones democráticas?

El juez federal Sérgio Moro, quien lleva adelante la operación Lava Jato que puso en jaque a las figuras públicas más importantes del país,

> ¿es un héroe y ejemplo de una justicia independiente, o está en una cruzada inquisidora motivado por la sed de venganza?

> ¿Qué consecuencias a largo plazo tendrá la Lava Jato?

Los medios más importantes del mundo leen la crisis política brasilera desde lentes antagónicos y llegan a conclusiones enfrentadas.

Señales de madurez democrática

“El futuro de la política brasilera raramente se ha visto menos prometedor. El ex Presidente Luis Inácio Lula da Silva, una vez ovacionado por haber hecho el milagro de hacer de Brasil la envidia del mundo en desarrollo, ahora se encuentra en el centro de un escándalo de corrupción multimillonario”, escribió la revista estadounidense Foreign Affairs.

Sin embargo, argumentan, más allá de la crisis, “las fundaciones institucionales de Brasil se mantienen intactas.” El escándalo de Petrobras ha demostrado el potencial estatal de combatir su propia corrupción. 

“El sistema judicial ha continuado actuando contra las elites políticas dominantes, mostrando el tipo de autonomía que se espera en una democracia en funcionamiento. Y el Congreso hasta ha llegado a discutir reformas políticas y fiscales que hubiesen sido impensadas hace unos años. Si Brasil continúa ejercitando sus músculos institucionales, podría crear el impulso suficiente para verdaderas reformas”, agregó Foreign Affairs.

El juez federal a cargo de las investigaciones, Sérgio Moro, le ha dado credibilidad a la policía federal y al sistema judicial brasilero al demostrar que es posible pelear contra las élites gobernantes utilizando los mecanismos institucionales existentes de manera autónoma.

“Uno de los signos más fuertes de una democracia que funciona, es su habilidad de combatir la corrupción desde adentro. (...) Brasil está enfrentando un momento oscuro de su historia, pero nada indica que el país vaya a implosionar como resultado”, concluyó la revista.

El periódico The New York Times apuntó en la misma dirección: la investigación a los políticos más poderosos del país evidencia la madurez democrática de Brasil. Más allá de los titulares y los escándalos, el país es ahora un lugar en donde la ley se aplica a todos, afirma el NYT. La Presidente Rousseff debería reconocer que esto es algo que vale la pena preservar, aún si le cuesta la presidencia.

La operación Lava Jato como inquisición

Pero el periódico británico Financial Times plantea exactamente lo contrario: la lucha de poder amarga que hay en Brasil hoy, refleja la debilidad institucional de Latinoamérica.

Para el FT, la Lava Jato se está volviendo gradualmente en algo incontrolable, y la independencia de los jueces es cada vez más borrosa. En particular, el “cruzado” juez Sérgio Moro -quien fue incluido la lista de líderes mundiales de la revista Fortune recientemente, junto con el papa Francisco y la canciller alemana Ángela Merkel-, “parece estar decidido a vengarse de Rousseff y de su antecesor, Lula da Silva”, escribió el Financial Times. “La Corte Suprema, en contraste, parece favorecer al Gobierno”, completó.

Inicialmente, el vigor con el que el sistema judicial brasilero persiguió la investigación de corrupción fue bienvenida, tanto doméstica como internacionalmente. Obtuvo comentarios positivos de, por ejemplo, los medios mexicanos, que lo comparaban con la pobre performance de sus propios juzgados, explica el Times, pero advierte que la Lava Jato se está convirtiendo en una especie de caza de brujas que es signo de la continua debilidad de las instituciones en Latinoamérica.

El PMDB de Eduardo Cunha y Michel Temer parece estar tan involucrado en el escándalo de Petrobras como el PT de Dilma y Lula, y sus miembros parecen estar persiguiendo el impeachment contra Dilma más para reemplazarla por alguien que los proteja de los investigadores, que para hacer justicia por las presuntas trasgresiones de la Presidente.

Todo esto sugiere que la década de prosperidad en Brasil, impulsada por el boom de las commodities, sirvió para esconder los problemas jurídicos y políticos estructurales del país, pero no para fortalecer sus instituciones.

Una vez destituida Dilma, ¿continuará la Lava Jato?

Para la revista Forbes, la verdadera fuerza e independencia del sistema judicial brasilero se confirmarán si, una vez que se concrete el impeachment contra Dilma (en caso de que efectivamente sea así), la investigación Lava Jato sigue su curso hasta dar con todos los políticos responsables de que el esquema de sobornos se haya podido montar sobre la petrolera estatal.

Aunque para el periodista de la revista, lamentablemente, es improbable que esto suceda. Su “corazonada” le dice que si Dilma es sometida a juicio político y removida de su cargo, la docena de casos abiertos en cortes federales contra políticos brasileros por el escándalo de Petrobras, serán cerrados o quedarán irresueltos.

“¿Por qué el cínico que hay en mí cree que Dilma está siendo sacada de su cargo en una movida de venganza del PMDB?”, se pregunta Kenneth Rapoza, de Forbes. “Ella les dio puestos clave en su gabinete, pero no fue suficiente. A lo mejor querían que ella obstruyera la justicia. Obstruir la justicia ha estado sin dudas anteriormente en la lista de cosas-por-hacer de Dilma”, destaca el periodista, dando como ejemplo el reciente nombramiento de Lula da Silva como Jefe de Gabinete para protegerlo de los cargos que enfrenta.

“Cuando fue descubierto que Cunha tenía US$ 5 millones escondidos en una cuenta de banco en Suiza, algo que había negado en el Congreso solamente unos meses atrás, rápidamente comenzó a hablar de impeachment”, señala Forbes.

Giro regional a la derecha

El Financial Times destaca, además, que Brasil es un paradigma de lo que sucede a nivel regional: si bien el colapso brasilero es, en buena parte, el resultado de su propio desmanejo económico, la pérdida de la popularidad y credibilidad que han sufrido Dilma y el PT son reflejo de un giro hacia la derecha que es tendencia en Latinoamérica.

La Argentina abandonó más de una década de kirchnerismo para elegir un candidato de centro-derecha, Mauricio Macri, en noviembre 2015.

Al mes siguiente, la oposición venezolana obtuvo una aplastante victoria parlamentaria contra el partido socialista del Presidente, Nicolás Maduro.

En febrero, el Presidente de izquierda boliviano, Evo Morales, perdió un referéndum que le hubiese permitido presentarse a un cuarto término en 2020. Hay más: los peruanos probablemente elijan a un Gobierno de centro-derecha en abril, y un cambio similar podría darse en las elecciones presidenciales ecuatorianas en enero de 2017.

Pero la manera desequilibrada en que los juzgados peruanos han recientemente prohibido la candidatura de algunos candidatos de cara a la carrera presidencial, mientras que permitió la de otros acusados de los mismos cargos, debería ser una alerta, advierte el periódico británico.

En Venezuela, mientras tanto, la probabilidad de un cambio de Gobierno es creciente, mientras que la oposición se consolida en el Congreso, y podría lanzar un referéndum para acortar el mandato de Maduro. Si cae Rousseff, eso podría terminar el apoyo de uno de los últimos aliados del régimen bolivariano y aislarlo aún más.

Por otro lado, si el crecimiento se mantiene débil y el precio del petróleo bajo, podremos ver que el estrés económico se extiende a través de la región, asegura el Times, con probablemente la excepciones de Chile y Colombia.

Los brasileros se preguntan: “¿quedará alguien?

“Un aspecto de la cultura brasilera es que todos los problemas del país le son habitualmente atribuidos a una sola cosa, o encarnados por una sola persona. En política, ‘corrupción’ ha sido el único argumento usado contra los gobiernos desde el trabajo contestatario del poeta Gregorio de Mattos (1636-1696), en el período colonial de Brasil”, escribió Arthur Pinheiro Machado, de la revista Forbes.

“El período actual no tiene ninguna diferencia; de hecho la situación de hoy es más portentosa. Las acusaciones de corrupción no han solo involucrado a políticos, pero al sector financiero, también. La aristocracia brasilera y la elite han sido sacudidas por los arrestos de conocidos empresarios que han dominado la economía del país durante décadas. En algún sentido, ciertas prácticas regulares están siendo rechazadas y Brasil está mostrando signos de madurez. La operación Lava Jato ha alcanzado ahora a los políticos de la oposición. La pregunta que se están haciendo los brasileros todos los días es: ¿quedará alguien?”, planteó Pinheiro Machado.

Pareciera que el “que se vayan todos” que reclamaban en algún momento los argentinos, está convirtiéndose en una realidad en el país vecino, y lo está poniendo en práctica la misma justicia.

Para el semanario británico The Economist, lo importante es detectar las verdaderas raíces de la situación que vive Brasil hoy. “La guerra de partidos y personalidades en Brasil oscurece algunas de las lecciones más importantes de la crisis”, advierte el semanario británico.

También: “Tanto el escándalo de Petrobras como el desplome económico tienen su orígen en leyes y prácticas mal concebidas, que tienen una década de vida. Sacar a Brasil de este lío requiere un cambio al por mayor: controlar el gasto público, incluidas las pensiones, revisar las leyes laborales y tributarias que aplastan el crecimiento, y reformar un sistema político que alienta a la corrupción y debilita a los partidos políticos.”

La expectativa de que Rousseff salga de su cargo es tan fuerte en los mercados financieros, que ha conseguido que la bolsa de valores brasilera haya sido a la que mejor le fue en el mundo en los 3 primeros meses de 2016 (creció el 33%).

Pero, fuera de esto, el panorama es desalentador para nuestro país vecino. Brasil se encuentra en medio de una de sus mayores recesiones en décadas. Se espera que el PBI se encoja el 4% en 2016. La tasa de desempleo se ha duplicado desde 2014 (aunque por el momento es menor al 10%).

1 de cada 5 jóvenes brasileros no tiene trabajo. Los economistas advierten de una “generación perdida”. Para que vuelva la confianza, el Gobierno debería reducir el gasto presupuestario, según el semanario británico.

A casi un 11% del PBI, mantiene las tasas de interés altas y ha empujado la deuda pública a un nivel insostenible para Brasil: 70% del PBI. Las propuestas de Rousseff de recortar el gasto y subir los impuestos están trabados en el Congreso –en parte porque su propio partido los opone.

Kenneth Rapoza, de Forbes, plantea que si Dilma efectivamente es destituida, como todo el mercado espera, el desenlace indeseado podría ser que el PMDB y otras figuras políticas continúen manejándose con impunidad, y los procesos en su contra iniciados por la Lava Jato, queden en la nada.

”Si el nuevo Gobierno protege a los corruptos interfiriendo en los juzgados, el paso adelante que pensaba que había dado Brasil al sacar a Dilma, resultaría ser un paso hacia atrás”, escribió Forbes. Eso sería malo para el país, que sin dudas ha venido moviéndose en una dirección positiva en su lucha contra la corrupción.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario