LULA QUIERE ASUMIR EL JUEVES 07/04 COMO JEFE DE GABINETE

Folha de S. Paulo reclama la renuncia de Dilma, Temer y Da Cunha

El influyente matutino paulista editorializó el domingo 03/04 con el pedido de renuncia de Dilma Rousseff, de Michel Temer y de Eduardo Da Cunha, o sea la presidente de Brasil y quienes le siguen en la línea de sucesión, y la convocatoria a elecciones en 90 días. En tanto, Luiz Inácio Lula da Silva pidió al Poder Judicial que le permita asumir el jueves 07/04 para rescatar a la Presidente de la crisis. Pero hay otra investigación en marcha contra Lula.

La presidente Dilma Rousseff (PT) perdió la capacidad para gobernar el país.

Es con pesar de que este diario llega a esta conclusión. Nunca es deseable detener, incluso por medios legales, un mandato presidencial obtenido en elecciones democráticas.

Después de que su partido protagonizara los mayores escándalos de corrupción de los que hay noticias; después de la reelección a expensas de un robo electoral clamoroso; después de que su gobierno provocara la peor recesión de la historia, Dilma cosecha lo que se merece.

Se ha aglutinado una abrumadora mayoría a favor de su destitución. Las manifestaciones políticas más grandes jamás registradas en Brasil salieron a las calles para exigir la salida de la Presidente. Siempre oportunista, las fuerzas dominantes en el Congreso ocupan el vacío dejado por el colapso del gobierno.

La Administración fue puesto al servicio de 2 objetivos:  impedir el juicio político por compra desenfrenada de apoyo parlamentario y proteger el ex presidente Lula y sus compañeros luchando con problemas en los tribunales.

Incluso si ella ganara la batalla en la Cámara, algo que parece cada vez más improbable, no se vislumbra cómo ella podría volver a gobernar. Los factores que llevaron al fracaso de su autoridad persisten.

Aunque Rousseff permaneciera en el cargo, la nación seguirá tensa, paralizada. Hay que reconocer que la Presidente es ahora el obstáculo para la recuperación del país.

Este diario seguirá tratando de publicar un resumen equilibrado de los hechos y con un plural espectro de opiniones, pero estará incluido entre aquellos que prefieren la renuncia a la deposición constitucional.

Aunque hay razones para el impedimento, ya que la ley proporciona una amplia gama de opciones, ninguna de ellas es irrefutable. No es que faltara evidencia de mala conducta; sí falta, hasta ahora, la total comprobación. Los pedaleos fiscales son discutibles en una cultura presupuestaria permisiva todavía.

Incluso desmoralizado, el PT cuenta con el apoyo de una minoría significativa; el juicio político dejará un rastro de resentimiento. En cambio la renuncia resultaría un gesto de desprendimiento y de realismo, la conciencia de la mandataria de que condiciones ajenas a su voluntad le impiden el desempeño de la misión.

Una similar conciencia debería tener Michel Temer (PMDB), quien no recibe apoyo suficiente de la sociedad. Dada la excepcional gravedad de la crisis podría ser una bendición que el poder pronto regresara al pueblo para que elija a alguien con la legitimidad necesaria para promover reformas estructurales y sacar al país del estancamiento.

El Tribunal Superior Electoral juzgará las cuentas de la fórmula elegida en 2014 y podría cesarla. Ya sea por esta salida, ya sea provocando una doble renuncia, la población sería llamado a participar en una nueva elección presidencial dentro de los 90 días.

Indispensable, antes, que la Cámara de Diputados o el Tribunal Supremo Federal aparte de una buena vez la nefasta figura de Eduardo Cunha -el siguiente en la línea de sucesión-, acusado ante esa Corte y quien jamás podría  conducir a Brasil en este intervalo.

Dilma Rousseff debe renunciar ya, para salvar al país del trauma del juicio político y superar tanto el estancamiento que lo sigue frenando, como la presente calamidad sin precedentes del actual gobierno.

Lula insiste en asumir

En tanto, la web Brasil 247 informó sobre el ex Presidente que quiere volver como sea para frenar el derrumbe:

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo el sábado 02/04 en Fortaleza, donde participó de un acto contra el juicio político y a favor de la democracia, que si el Superior Tribunal Federal (STF) lo autoriza asumirá el jueves 07/04 el cargo de ministro jefe de Gabinete (Casa Civil), desde el que se propone ayudar a recuperar la gobernabilidad de Brasil.

"El jueves estaré asumiendo la Casa Civil, si la suprema corte lo aprueba, para ayudar a la presidente Dilma, andar de la mano con ella y con ustedes, para crear condiciones de mejorar la vida de la gente. Tenemos que garantizar la gobernabilidad de Dilma", dijo Lula.

El ex mandatario dijo que los opositores deben explicar porqué tienen tanto odio contra la primera mujer presidente de la historia de Brasil.

"¿Será que es odio porque la empleada doméstica pasó a tener derechos en este país? Será que es odio porque el hijo de pobre, negro, de la periferia, pasó a hacer facultad? ¿Será odio porque 22 millones de empleos fueron generados en 12 años?", dijo Lula.

"Ellos tienen que explicar porqué tanto odio de la primera mujer que preside Brasil", agregó.

El ex mandatario reiteró que Dilma no cometió ninguna irregularidad para sufrir impeachment", por lo que consideró que "sí es golpista" defender el juicio político a la presidenta brasileña.

Lula también criticó al vicepresidente Michel Temer y a su aliado el jefe de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha.

Un muerto en el placard de Lula

Antonio Jiménez Barca, desde S. Paulo, para el madrileño El País:

"(...) El juez Sérgio Moro, instructor del Caso Petrobras, sospecha que la muerte (del asesor de campaña de Lula y alcalde de la ciudad de Santo André, Celso Daniel) podría responder a motivos políticos nunca revelados por nadie que acabarían salpicando al PT. Otros investigadores aseguran que fue un simple crimen común en el que participó, sin que hubiera ningún encargo de arriba, un matón de favela llamado Iván Rodrígues Da Silva, conocido como 'el Monstruo', y su banda de ladrones y secuestradores. Un extraño préstamo que aparece en el radar de los policías que investigan la interminable trama de dinero que salía de Petrobras ha devuelto a los periódicos el caso que estremeció a la sociedad brasileña hace 14 años

En enero de 2002, meses antes de que comenzara la campaña electoral que llevaría a Lula al poder, apareció en Santo André, una localidad industrial situada al sur de São Paulo, el cadáver del alcalde, Celso Daniel, del PT, con señales y marcas que demostraban que había sido torturado. Daniel había sido secuestrado dos días antes al salir de una restaurante de São Paulo, cuando iba en compañía de su guardaespaldas, Sérgio Soares Da Silva, al que todos conocían como El Sombra. Éste aseguró que trató de impedir el secuestro, que incluso se enfrentó a ellos a tiros.

La banda de El Monstruo fue apresada después. Y la policía dio por cerrado el caso. Pero la familia de Daniel sospechaba –y así lo aseguró públicamente- que la razón del asesinato había que buscarla en la red de sobornos y extorsiones que atravesaban muchas empresas y negocios de Santo André, y las fuentes de financiación ilegal del PT local. Sostenían que existía una mafia comandada por el controvertido y oscuro empresario dueño de una compañía de autobuses Ronan Maria Pinto, que desviaba parte del dinero de esas extorsiones al partido. Daniel murió, según la familia, porque descubrió algo o estaba dispuesto a decir algo. Tal vez el mecanismo de financiación de su partido. Tal vez que Pinto y Sombra (involucrado también, según la familia) se embolsaban por su cuenta miles de reales.

El caso ha dado muchos bandazos judiciales. Ha sido reabierto y cerrado varias veces. Algunos testigos importantes murieron: el experto que examinó las marcas de las torturas y un camarero que, supuestamente, vio en un bar de Santo André a Pinto, El Sombra y el alcalde Celso Daniel repartiéndose dinero. Todo esto ayudó a aumentar el calibre de teorías ocultas.

Ahora, la policía del Caso Petrobras asegura haber descubierto trazas de un pago en 2004 de seis millones de reales (1,5 millones de euros) llevado a cabo por el PT al empresario Pinto, a través de un enmarañada red de intermediarios. El origen último del dinero es Petrobras. El destino final era este empresario que, según dos testimonios, amenazaba con chantajear a líderes de este partido, entre los que se contaba el mismo Lula. ¿Qué sabía Pinto? ¿Qué estaba dispuesto a contar? ¿Por qué le pagaron? (...)".

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