VIRGINIA GARCÍA INTERPRETANDO A CFK

"Queremos un Nunca Más de la deuda externa"

La senadora nacional Victoria Virginia María García (Santa Cruz) es hermana de María Rocío García y cuñada de Máximo Kirchner. En las elecciones nacionales 2011 se postuló como candidata suplente para integrar la Cámara alta por Santa Cruz. En diciembre de 2015, cuando el senador Pablo González renunció para asumir como vicegobernador de Santa Cruz, ella juró en el Senado de la Nación, y también reemplazó a González en el Consejo de la Magistratura de la Nación, en una ceremonia en la que también prestó juramento Juan Mahiques, subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, como representante del Poder Ejecutivo. Ella votó en contra de las leyes que propició el Ejecutivo Nacional para resolver el default financiero externo. Su discurso, más allá de las notables contradicciones y errores en su formulación, por la cercanía a los Kirchner, puede considerarse el que más representa a la opinión de Cristina Fernández:

Fragmento de la versión taquigráfica del Senado de la Nación:

Sra. Presidente.- Tiene la palabra la senadora Virginia García.

Sra. García.- Señora presidenta: estamos hace varias horas sesionando. Estoy escuchando atentamente a mis compañeros y compañeras de bancada y al resto de los senadores de las bancadas hoy oficialistas.

En principio pensaba aportar una mirada histórica, pero hubo muchos compañeros y compañeras que se encargaron muy bien de incorporar la perspectiva histórica de la deuda externa. Pensaba que podía hablar desde Rivadavia, Avellaneda, pasando por Perón, pasando por la última dictadura cívico-militar, pasando por los gobiernos justicialistas, el gobierno aliancista, el megacanje, el blindaje, pero he decidido centrar el discurso en el proceso de desendeudamiento, como muchos compañeros y compañeras han mencionado durante la jornada, que han iniciado los gobiernos de Néstor y Cristina, porque la centralidad en el tratamiento de la deuda define en gran medida un proyecto político, y porque nuestro proyecto político fue el que inició ese fenomenal proceso de desendeudamiento que nos permitió las tasas más altas de crecimiento durante toda la década 2003-2011, del 8 por ciento, con topes de hasta el 9 por ciento.

Nuestro proyecto político a través de su política de Estado de desendeudamiento fue el proyecto político que logró el crecimiento más alto de la economía en la democracia moderna. Esto no lo digo yo, lo van a decir los libros de historia, lo dicen los medios y lo dicen cada una de las versiones taquigráficas y cada uno de los informes del Ministerio de Economía y de cada una de las jurisdicciones del gobierno nacional que culminó su mandato el 9 de diciembre de 2015 a las 23.59.

Decía que nuestro proyecto político fue uno de los proyectos políticos que mayores crecimientos económicos significó para la democracia moderna, sumado lógicamente no solo a la política de desendeudamiento sino a una serie de medidas económicas que acompañaron este crecimiento económico, como fue la sustitución de importaciones, la permanencia de los superávit gemelos tanto fiscal como comercial, la política de redistribución del ingreso, la política de establecimiento de lazos comerciales con socios estratégicos, como China y Brasil, y el fomento de la industria local.

Escuchaba a mis compañeros y compañeras de bancada y al resto de los compañeros y compañeras de este recinto y muchos de ellos participaron de todo este desarrollo de trato equitativo que se ha llevado adelante con las distintas leyes que han sancionado en este Congreso durante toda la década y durante los doce años de gobierno de Néstor y Cristina.

Entonces, decía que ustedes también formaron parte de este trato equitativo. Escucho a mis compañeros y compañeras, a quienes respeto profundamente, a quienes admiro en muchos casos, y a quienes miro en otros, pero por sobre todo comprendo porque muchas de las provincias que están representadas aquí a través de nuestros compañeros han recibido asistencia financiera.

La verdad es que intenté averiguar si dentro de los más de 10.260 millones de asistencia financiera que han recibido las provincias argentinas se incluyó a mi provincia, a Santa Cruz; y no fue así. No encontré ningún decreto publicado en el Boletín Oficial que dispusiera brindar asistencia financiera a mi provincia.

Como señalaba, comprendo a mis compañeros y compañeras que hoy deciden acompañar el proyecto de ley en revisión que viene de la Cámara de Diputados, sobre el que se ha elaborado un dictamen en minoría en la reunión plenaria de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía Nacional.

En definitiva, todo este proceso, todo este desarrollo de trato equitativo de nuestra reestructuración de deuda soberana culminó, de alguna manera, en ese compendio normativo y legislativo el 4 de noviembre de 2015 cuando este mismo Senado junto con la Cámara de Diputados sancionaron como de orden público la ley 27.207, consagrando los principios básicos de reestructuración de deuda soberana que se había votado, reconociendo todo el trabajo de la Argentina, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Por eso pensaba cómo muchos miembros del hoy oficialismo denominan a estos fondos buitre –los llaman holdouts–, como aquellos acreedores que quedaron afuera. Nosotros los llamamos fondos buitre porque su virtud fundamental consiste en la paciencia de esperar que otros acreedores arreglen, para llegar al final, cuando ya arreglaron, como arreglaron durante nuestros gobiernos el 92,7 por ciento, y queda este 7 por ciento buitre sin ninguna voluntad de arreglar o acordar, palabras que hoy he escuchado en varios discursos de quienes me precedieron en la palabra.

Entonces, pensaba que en menos de veinte, treinta, cuarenta y cinco días llegamos a un acuerdo que hoy el oficialismo y la pluralidad de voces hegemónicas mediáticas nos están diciendo que es un gran acuerdo.

Entonces, pensaba: Bueno, por suerte nosotros, desde nuestros gobiernos, pudimos acordar con el 93 por ciento y a este gobierno le queda solo el 7 por ciento y por fin arreglamos ese 7 por ciento. Después me dicen que no arreglamos ese 7 por ciento sino arreglamos la mitad aproximadamente de ese 7 por ciento, arreglamos del 3 a un 3,5 por ciento.

Bueno, no importa, no arreglamos ese 7 por cierto pero lo bueno de este gran acuerdo obtenido en la “Gran Manzana” es que vamos a evitar futuros litigios de ese 93 por ciento reestructurado. No, tampoco; tampoco vamos a conseguir la garantía –ni siquiera pudo darla el procurador del Tesoro– de que ese 93 por ciento no va a litigar en contra de los intereses del Estado argentino.

Bueno, dije, no importa, no arreglamos ese 7 por ciento, tampoco arreglamos si podemos garantizar la futura litigiosidad de ese 93 por ciento reestructurado voluntariamente, pero por suerte lo importante es que logramos que se levanten todas las cautelares para que ese 93 por ciento pueda cobrar. No, tampoco.

Entonces, me gustaría que quienes hoy votan a favor nos ayuden a comprender cuál es el gran acuerdo al que llegaron en la Gran Manzana, porque la verdad quizá sea producto de mi inexperiencia, pero no termino de comprender cuál es el gran acuerdo al que han arribado en la Gran Manzana.

Entonces, desde mi provincia les pregunto a todos los senadores y senadoras aquí presentes, señora presidente, acerca de esa entrada al mundo que nos prometen y esa aseveración por parte del ministro de Hacienda, cuando estuvo en el plenario de comisiones, que nos decía que la Argentina un buen día había decidido estar desconectada del mundo.

Yo quiero saber si esa conexión al mundo que ustedes nos prometen nos asegura que vamos a tener una Argentina que siga garantizando la Asignación Universal por Hijo; si vamos a tener una Argentina que siga garantizando el ingreso de trabajadores al mercado laboral; si vamos a tener una Argentina conectada al mundo que nos permita que nuestros jóvenes sigan yendo a las universidades; si vamos a tener una Argentina que reivindique la memoria, la verdad y la justicia.

Pero sobre todo si vamos a tener una Argentina que siga reivindicando la democratización de los medios de comunicación y que, sobre todo, permita la democratización de la justicia para que, de una vez por todas, seamos definitivamente libres y estemos exentos y ajenos a las presiones y expresiones de un Poder Judicial que todavía no ha sido democratizado.

Entonces me preguntaba si esa conexión al mundo también nos va a garantizar una Argentina más inclusiva, una Argentina con igualdad de oportunidades que nosotros, desde nuestro gobierno, hemos podido garantizar y, bien, una Argentina que siga apostando a la cultura, a la ciencia, que siga creyendo en definitiva en los argentinos y en las argentinas.

La verdad es que tengo mis dudas, porque es un federalismo complejo el que plantean desde el gobierno nacional, bajo condición suspensiva la reactivación de obras públicas votadas por este Congreso también en el presupuesto y bajo condición suspensiva de asistencia financiera.

La realidad es que, como todos dijeron y fueron redondeando, hoy es un día histórico. No hay nada para festejar. Lamento profundamente las declaraciones que hemos tenido que escuchar en distintos medios de comunicación, de diferentes senadores y senadoras: que se Razón por la cual, cuando los hijos de mis hijos me pregunten qué hice un día como hoy tendré que contestarles que fui coherente; tendré que contestarles que hice lo mismo que hubiesen hecho todos, todos, todos mis compañeros y mis compañeras que defienden los principios básicos del Frente para la Victoria.

Y que quiero volver a mi provincia y mirar, desde Caleta Olivia hasta Río Gallegos, desde El Chaltén hasta San Julián, mirar a cada uno de los santacruceños y santacruceñas y decirles que voté a favor de los intereses de mi provincia; que no nos vamos a dejar extorsionar y que simplemente vamos a votar a favor del pueblo, a favor de Santa Cruz, a favor de cada una de las provincias argentinas.

Mal que les pese, no estamos de acuerdo con el convenio al que llegaron. La verdad es que no entiendo por qué les duele tanto que les digamos que no estamos de acuerdo. Cuando ustedes no estaban de acuerdo, decían y reflejaban que lo de ustedes era sano, republicano, fundacional, constructivo. Y cuando nosotros no estamos de acuerdo, simplemente lo que hacemos es poner palos en la rueda.

Por eso, la verdad es que lo que nosotros queremos es un “Nunca más” definitivo. A días de conmemorarse un nuevo aniversario de Memoria por la Verdad y la Justicia queremos un “Nunca más” definitivo en todos los ámbitos y no queremos más “Obediencia debida” y “Punto final”.

Voto a favor de Santa Cruz y, por lo tanto, voto en contra del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo nacional, que finalmente lo único que va a determinar es la capitulación definitiva de la Argentina. Muchas gracias.

Sra. Presidente.- Gracias, señora senadora.

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