CARRERA CONTRA EL JUICIO POLÍTICO

Dilma rompe el chanchito para conseguir 100 diputados

El Partido do Movimento Democrático de Brasil (PMDB), de ideología centrista y con 68 diputados (el mayor grupo de una Cámara atomizada de 513 parlamentarios), dio un portazo a su alianza de más de una década con los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) y se colocó, en bloque y con estridencia, en la trinchera de los pro-impeachment. El PMDB contaba con 7 ministros en el Gobierno. 4 de ellos, según la prensa brasileña, renunciarán antes del 12/04. Los otros 3 prefieren quedarse en el Gobierno aún a costa de enfrentarse con su partido. Con esos 4 ministerios que caen —y con los centenares de puestos intermedios que cuelgan de ellos como cargos de confianza— negociará Dilma Rousseff para conseguir 142 diputados de 4 partidos de centro y de centro derecha que hasta ahora se han alineado con el Gobierno pero que, en medio de las aguas turbulentas, están a un paso de dar la espalda a la Presidenta. Rousseff, para escapar del impeachment, necesita 100 de esos diputados. Con ellos —más sus propios parlamentarios y los de la izquierda— conseguirá bloquear el proceso en la 1ra. votación decisiva.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff inició negociaciones con partidos que aún conforman la base de apoyo oficialista ofreciéndoles más cargos en su gabinete y en la administración federal, incluso en el control de empresas públicas, como una forma de contener temidas nuevas fugas de aliados que complicarían aún más la situación de la mandataria ante el proceso político que enfrenta en el Congreso.

El centro de las acciones del gobierno se dirige ahora al Partido Progresista (PP, 49 diputados), el Partido Republicano (PR, 40 diputados), el Partido Social Democrático (PSD, 31 legisladores) y el Partido Republicano Brasileño (PRB, 22 diputados), a los que se les ofrecerá ampliar su participación en los más altos escalones de la administración pública.

La salida del PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño) deja vacante unos 600 cargos en el Poder Ejecutivo, además de los ministerios en el gabinete de la presidenta, que abren espacio a una reforma de gabinete.

El PMDB, que tiene una bancada de 68 diputados, ocupaba 7 de los 31 ministerios del gobierno, aunque el jefe de la cartera de Turismo, Henrique Eduardo Alves, ligado al vicepresidente Michel Temer, se anticipó a la decisión del partido y presentó su renuncia.

El PMDB mantiene otras 6 carteras: Minas y Energía, Salud, Agricultura, Puertos, Aviación Civil y Ciencia y Tecnología. 3 de esos 6 ministerios (Energía, Puertos y Aviación Civil) cambiarían de titular; en tanto, que algunos ministros del PMDB, para permanecer en el gobierno, podrían cambiar de partido, entre ellas la responsable de Agricultura, Katia Abreu.

Abreu dijo que permanecerá al frente de la cartera y que tampoco abandonará su agrupación, que decidió salir de la coalición que apoya a la mandatria Dilma Rousseff.

“Continuaremos en el gobierno y en el PMDB. Al lado de Brasil enfrentamos la crisis. Dejamos a la Presidente a voluntad en caso de que necesite de espacio para recomponer su base aliada. Lo importante es que en la tempestad estaremos juntos”, escribió la ministra en cuenta de Twitter.

El ministro de Ciencia y Tecnología, también del PMDB, Celso Pansera, dijo que permanecerá en el cargo. Versiones de prensa indicaban que el ministro de Salud, Marcelo Castro, pretende seguir en su cargo.

El PMDB ocupa también unos 200 altos cargos en empresas y otros organismos públicos. Se espera que las negociaciones sobre una nueva conformación ministerial y el espacio para los nuevos partidos a cambio de fidelidad en el Congreso se prolonguen al menos hasta el viernes.

La oposición debe reunir 342 votos en la Cámara de Diputados, un cuerpo de 513 miembros, para que avance el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

Un 82% de los brasileños desaprueba la gestión de la presidenta Dilma Rousseff, un nivel que se mantiene desde septiembre de 2015. El 69% de los entrevistados estiman que el gobierno de la mandataria es malo o pésimo; 19% estima que es regular y 10% que es óptimo.

La proporción de quienes aprueban la manera de gobernar de Dilma también se mantuvo en 14%, respecto de la última encuesta similar de Ibope, que se llevó a cabo en diciembre.

Un 80% dijo con confiar en Dilma, y 18% dijo confiar en la Presidenta.

Los niveles de aprobación y confianza en Dilma sólo son comparables a los que obtenía el presidente José Sarney en 1989, cuando Brasil vivía un escenario de hiperinflación.

La encuesta Ibope, a pedido de la Confederación Nacional de la Industria, CNI, se realizó entre el 17/03 y 20/03 entre 2.002 personas en 142 municipios del país. La encuesta se llevó a cabo en los días en que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue anunciado como jefe de gabinete y comenzó una serie de manifestaciones callejeras de protesta contra el gobierno.

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