LA CADENA DEL ODIO DE CFK

La extrema fragilidad del discurso de Navarro

Biógrafo frustrado de Nicolás Caputo, el militante K Roberto Navarro ha descubierto, en su rol de supuesto periodista, que Elisa Carrió puede, desde la fuerza partidaria Cambiemos, a la que vota Caputo, criticarlo con más impacto que cualquier informe que pudiera difundir Navarro por C5N. "A mí lo que me parece es que es una sobreactuación absoluta del periodista Navarro, que a lo mejor busca notoriedad. Pero a mí me parece que todo eso que dice no tiene el menor asidero", sostuvo, con razón, el ministro Hernán Lombardi. Esto puede introducir la siguiente nota del profesor y consultor que firma con seudónimo:

por ALPHONSE DE LUXEMBURGO

El "periodismo militante" no es periodismo; sólo es mera propaganda, un producto originado en las batallas por ganar las mentes en las guerras de los comienzos del siglo pasado y que suponía que las masas podían ser manipuladas mediante la creación de un mensaje unificado, repetitivo y único, tal como lo hicieron el nazismo, el fascismo y el stalinismo

Es el mismo concepto -anticuado y superado por la ciencia y la tecnología- en el que se sustentó CFK para montar un anacrónico complejo de medios de comunicación adictos hasta la obediencia canina, el que hoy se descompone dejando un tendal de desocupados.

Uno de los representantes argentinos es Roberto Daniel Navarro (C5N), un vociferante kirchnerista fanático (entre 2009 y 2015 recibió $ 14.749.814,49 sólo por "difusión de actos de gobierno", una de las varias cajas de pauta oficial en los días K), quien cuestionó el odio que le atribuyó repartir hoy en día a Mauricio Macri. En ese degradante Olimpo lo acompañan los Víctor Hugo Morales, los Brancatelli, los Mengolini que se aferran a la mística fraudulenta de una "revolución del enriquecimiento ilícito", a la que eximen desesperadamente de cualquier culpa, en particular si afecta a la histriónica líder CFK.

Si el portavoz del kirchnerismo en caída libre hubiese sido periodista realmente, antes tendría que haber cuestionado, para ser equilibrado, al gobierno anterior con los mismos argumentos.

Eso no sucedió y así dejó plenamente al descubierto su patético rol de propagandista de un régimen disuelto. Pero ¿cómo habría sido su "relato" si hubiese antes criticado al gobierno de CFK tal como lo hizo ahora con el de MM?

El siguiente es el producto de ese ejercicio contrafáctico, que nunca se produjo antes y que destruye la credibilidad actual del supuesto periodista. Entre paréntesis quedaron los conceptos que realmente dijo el domingo 27/03 en C5N, en un editorial sin autocrítica ni análisis objetivo.

"Es muy factible que 'Fino' Palacios (Lázaro Báez) sea culpable. También es factible que Mauricio Macri (Cristina Fernández de Kirchner) no tenga nada que ver con eso", dijo. "Vimos cómo desarrollaron -los kirchneristas- la cadena nacional del odio" (...) Lo hicieron, primero, para no hablar de los despidos -de Cresta Roja, frigoríficos, etcétera- la inflación -a pesar del ocultamiento que hace de ella Axel Kicilloff-: te sube la comida, la luz. Esa cadena se generó para no hablar de los problemas económicos y sociales que está sufriendo la Argentina, para tapar con una montaña de mierda al gobierno de la Ciudad de Macri (anterior)", agregó.

"La acusación de las escuchas telefónicas (ese video hace tres años lo tiene el juez, me lo dijeron fuentes de la Fiscalía) fue una operación que se armó para armar una cadena nacional del odio. No es que lo consiguió Canal 13, lo tenía la Justicia, y se lo dio el gobierno de Cristina y sabía que iba a ser un escándalo".

"El gobierno de Cristina (Macri) está generando un clima de odio que no se vivía desde 1970 (1955). Éste es el primer paso: la campaña del odio. Un día Zannini (Jaime Durán Barba) la define, maneja todos los medios de comunicación y empieza la Cadena Nacional de Cristina (Macri), en una serie de reportajes a todos medios amigos. No nos dio [la entrevista] a nosotros, ya que la (lo) invitamos", se quejó.

Y concluyó: "Fueron reportajes donde no se le preguntó nada. La idea de Zannini (Durán Barba) es de echarle la culpa al gobierno de Macri (anterior), después volver a levantar a Cristina Fernández (Mauricio Macri) y la frutilla del postre era la llegada de Nicolás Maduro (Barack Obama). Yo no me olvido que las guerrillas (dictaduras) fueron organizadas e incentivadas por el gobierno de Cuba (Estados Unidos). (...) Lo que viste fue una cadena nacional de deslumbramiento porque el presidente de Venezuela (Estados Unidos) pisó nuestro suelo".

Navarro dejó así al descubierto la extrema fragilidad de su discurso: sus argumentos son reversibles y aplicables al gobierno anterior (eso revela que su paradigma es el que aplicó el kirchnerismo) al que intenta proteger del descrédito en el que sus vestigios se hunden. Se hunden en la miasma de la corrupción expuesta como el pivote real de una "revolución popular" trucha.

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